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Familia de El Tigre huyendo de la crisis se hundió en aguas trinitarias

 

Los familiares de algunos de los desaparecidos en el viaje de Güiria a Trinidad tienen más preguntas que respuestas.

Desde el miércoles 22 de mayo las labores de búsqueda de los desparecidos del bote Ana María se paralizaron. Los familiares se conformaron en el Comité Dios en Búsqueda, Rescate y Salvamento y se encuentran en Caracas realizando denuncias ante los organismos competentes

Los sueños de una familia de reunirse y mejorar su calidad de vida saliendo de la crisis económica que atraviesa Venezuela, se derrumbaron el jueves 16 de mayo. Ese día la embarcación Ana María zarpó a las 4:30 p.m. desde el muelle de Güiria a Trinidad y Tobago, pero nunca llego a su destino.

En ese barco iban seis integrantes de una familia proveniente de El Tigre, Estado Anzoátegui, integrada por Marolin Bastardo (19 años), quien tenía siete meses de embarazo; sus hijos Victoria Berra (dos años) y Dylan Berra (tres años). Iban otros parientes de Marolin: su cuñada, Katherin Berra (23 años), su suegro Luis Guanipa (47 años) y un tío de su esposo, Antonio López (44 años), quien se trasladó desde Guayana, Estado Bolívar.

Rebeca Gil, tía de Marolin Bastardo, relata que su sobrina estaba muy emocionada con el viaje. “Su esposo, Kender Berra, hacía tres meses que había emigrado a Trinidad buscando mejor calidad de vida, porque su mamá y sus dos hermanos se fueron hace casi dos años con su papá, Luis Guanipa, y se habían llevado a la familia poco a poco. Solo faltaban estos seis integrantes”, manifiesta.

Debido a su Estado de embarazo, la joven Marolin pensaba en salir rápidamente de Venezuela debido a las condiciones en las que se encuentran los centros de salud y los altos precios actuales de una cesárea. “Ella no podía parir y había que hacerle cesárea. Su esposo, Kender, le tenía todo para su parto allá. Él siempre estaba pendiente de ella y le enviaba dinero, pero aquí en Venezuela el dinero es nada”, expone Gil.

La travesía

La familia salió de El Tigre a principios del mes de abril y esperaron mes y medio en Güiria, municipio Valdez, para poder irse a Trinidad, porque tuvieron problemas para tomar la embarcación. La familia que estaba en Trinidad y los que estaban en Venezuela recabó en total 1.500 dólares para el pasaje de los seis integrantes.

Los constantes apagones y la falta de recursos económicos agobiaba a Marolin Bastardo, quien no veía la hora de salir de Venezuela para reunirse con su esposo en Trinidad y Tobago. “Acá en El Tigre es muy difícil que te realicen una cesárea si no llevas todo. Ella se fue buscando calidad de vida y estaba apresurada por el parto. Nosotros nos enteramos de la tragedia el domingo 19 de mayo por las redes sociales, cuando vimos sus nombres”, expone la tía de Bastardo.

Los familiares sostienen que la última vez que se comunicaron con la joven fue el jueves 16 de mayo a las 4:40 pm y más nunca tuvo conexión. “Pensábamos que se había quedado sin conexión, como ocurrió varias veces cuando estaba en Güiria, pero no fue así. Luego nos llamaron los familiares de Trinidad y nos dijeron lo de la embarcación. Pero aclaramos, no creemos que haya sido un naufragio”, expone uno de los parientes.

Poca información

Los miembros de la familia sostienen que la falta de noticias por la desaparición del bote Ana María los agobia. “La familia del esposo de mi sobrina se trasladó hasta Güiria y allá nadie le dio información o le dio muy poca. Pero sí recibieron amenazas y por eso ellos se vinieron, porque temen por sus vidas. Les dijeron que no sigan buscando. La familia que está en Trinidad también está indagando allá”, expusó Rebeca Gil.

Los parientes destacan que no creen que haya sido un naufragio porque hasta la fecha no ha aparecido ningún rastro y que el caso forma parte de las desapariciones de embarcaciones que vienen ocurriendo en Güiria, “Concordamos con las versiones que dicen que se encuentran secuestrados. Por ejemplo, en una foto mi sobrina se ve que tiene chaleco, al igual que otros pasajeros más. Entonces ¿ninguno va a aparecer?”, interroga Gil.

Debido a la poca información que se maneja sobre las dos desapariciones, las embarcaciones Jhonailys José y Ana María, la comisión especial de la Asamblea Nacional que investiga los casos acordó con los familiares conformar un comité de familiares que se llama “Dios en Búsqueda, Rescate y Salvamento”. Sus miembros se encuentran en Caracas realizando denuncias ante varios organismos nacionales e internacionales.

La situación ha creado más dudas luego de que se conoció, por informaciones dadas por el ministro de Seguridad Nacional de Trinidad y Tobago, Stuart Young, que Alberto Abreu, capitán de la embarcación Ana María, tiene antecedentes penales por trata de personas y que además se escapó del hospital de la isla de Granda, donde se encontraba después de que fue rescatado el viernes 17 de mayo.

El Pitazo

 

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