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Pedro R. García: Alerta temprana II

 

En la cruenta lucha por el poder ¿en que se sostiene la economía venezolana?…

“Don Quijote representa la juventud de una civilización: el inventaba acontecimientos; nosotros no sabemos como escapar a los que nos acosan”.

La crisis política actual tiene, sin duda, a pesar de los rasgos que la tipifican, mucho de un salto atrás concebido como brinco al futuro. De saltos conocidos está llena la historia trágica contemporánea. Cabrera Infante, refiriéndose a Fidel Castro, escribió en una ocasión: “Por obra de una extraña cabriola hegeliana dio un salto hacia adelante y cayó hacia atrás”. Chávez, factor principal de esta crisis apocalíptica de Venezuela, manifestó sentimientos filiales hacia Fidel, repetidos hasta la nausea por Maduro. Lo que tenemos de Cuba está en lo que vemos. Y más aún en lo que no vemos. Lo que tenemos aquí en Venezuela de China no es la transformación del Pequeño Timonel y sus seguidores, sino los fracasos proclamados como éxitos por el Mao prepotente y sectario del Gran Salto Adelante y de la Revolución Cultural. La República, desde que el teniente coronel golpista Hugo Chávez logró echarle mano a la jefatura del Estado (nunca fue demócrata; el medio para él era secundario, el putsch o los votos: fracasado el primero, optó con éxito por los segundos; pero ello no le hizo variar su visión fascistoide del mundo y de la vida) ha visto difuminada la temática política, que ha dado en yamar “revolución” o “proceso”, reducida, simplemente, no a la búsqueda del bien común, sino al goce y disfrute del poder, entendido, en su primera etapa como la eliminación de sus “enemigos”; y en la segunda, como “transición al socialismo”. Desde la primera comenzó su enredo maquiavélico, que se ha agudizado en la segunda. El goce y disfrute se redujeron y se reducen a una infinita espiral táctica, ayuna de una estrategia en función de un verdadero proyecto. (Eso y la incapacidad antológica de la etapa de destrucción nacional que aún no ha concluido, aunque está bastante avanzada, ha sido reconocido y proclamado hasta por teóricos neo-marxistas que alguna vez se ilusionaron con Chávez, como, p. e., Heinz Dieterich). Y esa espiral táctica mira obsesivamente a la permanente lucha por la conservación del poder, viendo siempre tal lucha con dimensión existencial.  Lo son aún en era poschavista de Maduro. Pero ya lo sabemos las incidencias de esta
ĺnsula Barataria en la que ha devenido la República no resultan muy lógicas. Chávez murió y sus herederos parece que desean (de dar crédito a la retórica fanfarrona de Cabello o a las contradicciones sin fin de Maduro) que el epílogo del chavismo sea apocalíptico. Quiera Dios que no lo logren. Un día de guerra civil son cien años de odio. Nuestra última guerra civil fue la yamada Revolución Libertadora de Manuel Antonio Matos (el principal banquero del país, emparentado con Guzmán Blanco). En el papel, la insurgencia no podía perder: agrupaba contra Cipriano Castro a los más destacados caudillos de la historia con olor a pólvora de nuestro siglo XIX.
Pero perdió. Fue una guerra horrorosa: la última con batallas de verdad y casi 40.000 muertos, según las cifras de Arellano Moreno en su Mirador de Historia Política Venezolana. El encuentro más prolongado y sangriento (22 días y cerca de 4.500 bajas, en una lucha casa por casa) fue la Batalla de La Victoria. Según referencias aportadas por Manuel Caballero en Gómez, el tirano liberal, los observadores militares norteamericanos de la Batalla de Ciudad Bolívar (22 de julio de 1903) estimaron en 1.200 los fallecidos en la acción que constituyó la derrota definitiva de los revolucionarios y el reconocimiento de las cualidades de combatiente de un comerciante y hacendado fronterizo trocado en “general” de montoneras, Juan Vicente Gómez. Según sus propios cálculos, el chavismo no puede dejar el poder, pero…¡nunca se sabe! Los vivos, en el alarde de su propia viveza, suelen terminar por dejar de ser inteligentes. Y en política (más aún
en la política venezolana nada es eterno. Los excesos de Castro minaron su salud. Y la salud minada abrió el paso a la operación quirúrgica y a la recomendación de su tratamiento en el exterior. La historia es conocida. Castro dejó a su compadre encargado del poder. A un mes de su partida ya Castro no era más presidente. Sic transit gloria mundi. A Gómez le yevaron el telegrama donde el delirante caudillo (respondiendo quién sabe a qué informe o intriga) recordaba desde afuera: “A la culebra se la mata por la cabeza”. Ahora interceptan los teléfonos y los correos electrónicos; antes lo
hacían con los telegramas la operación. La operación interna fue política. Sin un tiro. Rodearon inicialmente a Gómez los políticos de Caracas y Valencia que pensaban que un hombre primitivo y de muy escasas letras sería presa fácil de la casi ilimitada capacidad de maniobra que el sector que deseaba unir el poder político y el económico se atribuía maquiavélicamente a sí mismo. Gómez los dejó hacer zamarramente. Luego los eliminó, política o físicamente (y, en algunos casos, política y físicamente). Por 27 años seguidos, desde 1908 hasta su muerte natural en diciembre de 1935, fue, para decirlo con la consigna urdida por la adulación de Ezequiel Vivas, ¡Gómez único! ¿Logrará Chávez emular a Gómez? No parece. Hasta ahora, en analogía de proporcionalidad impropia, lo más que se ha visto como distintivo del actual desastre fue el título del lujoso ejemplar que se distribuyó en Caracas a los asistentes a una Cumbre de la OPEP. (Se atribuyó la autoría al General Jacinto Pérez Arcay). El título del volumen reza, presentando los documentos básicos de la revolución bolivariana (¡?) : Por ahora….y para siempre! Gracias a Dios, los para siempre de la historia venezolana resultan un ratico, en este caso más o menos prolongado. Por ello, desde el ángulo de Chávez, fue siempre una lucha agónica, signada por la lógica del gladiador: morstua vita mea (tu muerte es mi vida). No sabemos a cuáles profundidades pueda yegar esa lucha entre sus herederos, en la canibalesca confrontación que se da en estos momentos por ocupar su puesto entre quienes se dicen sus amantes y leales seguidores.

Una acotación necesaria…

Consiéntasenos iniciar con una interrogante: ¿Cómo Venezuela sin solicitar financiamiento internacional, mas allá del Ruso y Chino, (no necesariamente al FMI), y habiendo acumulado cinco años de recesión en razón a la caída del precio del petróleo y del colapso de la producción petrolera (generadora del 96% del ingreso nacional) al tiempo de una insaciable corrupción; ha podido mantener su política de dominación social apuntalada por una continua emisión de masa monetaria de corte populista? La economía negra, también denominada economía sumergida, hace referencia a un conjunto de actividades económicas ilegales habida cuenta que una parte significativa de la masa monetaria y de los bienes o servicios en circulación están al margen de la ley; siendo por tanto casi imposible medir su tamaño, pero su existencia se hace obvia ¡cuando el gasto nacional excede el ingreso nacional! dejando en evidencia que la economía subterránea crece a costa de la economía formal. El término narcoestado, alude tanto a un territorio donde el narcotráfico es un actor político que le disputa el poder al Estado, como también una firme relación entre el gobierno y las asociaciones criminales hasta constituir una alianza entre el narcotráfico organizado y el Estado, al punto que los narcos se convierten en actores económicos importantes y casi imprescindibles. Ya en septiembre 2017, el entonces Secretario de Estado de EE. UU para la Seguridad y la Lucha Antinarcóticos, William Brownfield, señaló: “La expresión de narcoestado, quiere decir un Estado cuyo Gobierno está dominado por la industria de la droga ilícita. Y digo yo que, en este momento, Venezuela se acerca a ese punto”. Como es del dominio público, la guerrilla colombiana propició el tráfico de cocaína por Venezuela hacia EE. UU y Europa en momentos cuando las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC) constituían uno de los principales narco-carteles del mundo, y su producción salía por nuestro país en una cantidad superior a unas 400 toneladas anuales con una impunidad aproximada al 95% (Instituto de Ciencias Penales y Criminológicas, UCV). En el presente, los disidentes de las FARC (aquellos que no se acogieron al “Acuerdo de Paz”) convirtieron la frontera con Venezuela en su “retaguardia estratégica” al tiempo que las principales ciudades fronterizas pasaron a conformar el refugio de comandantes guerrilleros; mientras que en paralelo el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que desde hace más de 20 años está localizado en Apure y Zulia, ahora se ha expandido a Táchira y Amazonas. Sea oportuno citar, una investigación de campo que por más de tres años adelantó la Fundación InSight Crime (publicada en mayo 17, 2018), donde se destaca, entre otros muchos puntos de importancia: 1.- “Las estructuras narcotraficantes en el Estado venezolano no son un cartel, sino una serie de redes muchas veces antagónicas enquistadas dentro del régimen chavista, con nexos que se remontan a casi dos décadas”; 2. Venezuela se “convirtió en guarida de los criminales colombianos dedicados al narcotráfico, con la remisión y participación del gobierno de Nicolás Maduro”; destacando de igual modo que “durante el conflicto armado, los altos mandos guerrilleros de las FARC y de del ELN encontraron refugio en las fronteras del territorio vecino, con el apoyo del ex presidente Hugo Chávez; 3. En el presente, “el gobierno venezolano no solo permite el libre tráfico, sino que participa en muchas de sus economías ilegales”; y 4. “Con la reelección no reconocida internacionalmente de Nicolás Maduro se ha producido un aumento en el flujo de cocaína hacia Venezuela, y la expansión y fortalecimiento de los grupos armados ilegales colombianos y, con ellos, las economías criminales a lo largo de la frontera colombo-venezolana”. Resulta importante destacar, que el fortalecimiento del narcotráfico en Venezuela se corresponde con la expulsión de la DEA en 2005, complementada tal acción con la suspensión del acuerdo de sobrevuelo para monitoreo de narcovuelos, y con la aprobación de la Ley Orgánica contra el Tráfico Ilícito y el Consumo de Sustancias Estupefacientes donde la competencia sobre investigaciones y operaciones antinarcóticos se extendió a todas las ramas de las fuerzas armadas. La diabólica alianza del actual régimen venezolano con el narcotráfico internacional, es consecuencia directa de la malversación de más de US$ 750.000 millones que ingresaron al país entre 2004 y 2015 de los cuales mediante la corrupción se desvanecieron unos US$ 300.000 millones; hecho que condujo, aparte de la pérdida de valores éticos y morales, a un país en bancarrota ya que igualmente propiciaron la paralización de la industria petrolera al extremo que para abril 2018 la producción de PDVSA apenas alcanzó 1,5 millones b/d (según la OPEP), muy alejado del promedio histórico de 3,2 millones b/d. Vale resaltar, que para al menos mantener el nivel de producción de 1,5 millones b/d se requiere de 55 taladros activos siendo que de los tradicionales 110 taladros en operación en los campos petroleros (al cierre del 2015) en la actualidad ¡no yegan a 36! En tal contexto, los ingresos petroleros de Venezuela cayeron desde US$ 121.000 millones en 2014, hasta US$ 72.200 millones en 2015, US$ 48.002 millones en 2016, US$ 16.000 millones en 2017, y para 2018 (con mucho optimismo) pudieran situarse en US$ 25.000 millones. Adicionalmente, y agravando la situación, la Consultora noruega Rystad Energy sostiene que Venezuela no cuenta con las mayores reservas petroleras del mundo que según el régimen asciende a 302.300 millones de barriles mientras que para la citada Consultora las reservas totales recuperables totalizan 75.000 millones de barriles (menos de un cuarto de la cifra “oficial”); habida cuenta que las reservas localizadas en la Faja del Orinoco exige de un elevado volumen de crudos ligeros y medianos para diluirlo, hecho que lo convierte en poco comercial en razón de ser un crudo viscoso cuyo costo de explotación supera el precio promedio de venta. Ante el colapso de la industria petrolera, el régimen está ahora “liquidando” el oro, diamantes y demás minerías en una desesperada estrategia para obtener magros ingresos como complemento a lo aportado por la economía sumergida. Reflexión final: Variadas y profundas inferencias pueden emanar cuando se analiza el ambiente que subyace en un Estado donde tiene preponderancia la economía subterránea; de nuestra parte, y para el caso de Venezuela, apuntamos sobre la necesidad de diferenciar la importancia que nos confiere la comunidad internacional, y especialmente EE.UU., como una inquietud geopolítica ligada al narcotráfico, muy por encima de nuestras propias carencias internas. El tema de rescatar nuestra  democracia, ha de asumirse como ¡un reto heroico compartido!. Josef Pieper, en su ensayo Las virtudes fundamentales, no ha vacilado en destacar el rango ético de la indignación frente a la viciosidad exhibicionista: “Cuando a la voluntad corrompida, que va a la deriva en el vicio de lo sensible, dice se le une una falta de fuerzas para irritarse, tenemos el caso de una degeneración total y sin esperanzas. Tal situación es la que se presenta cuando un sector de la sociedad, un pueblo o toda una cultura están maduros para su extinción”. Chávez habló y Maduro intenta imitarlo (lo vemos, una y otra vez) con un acento y ritornelo gestual que, más que propios de un profeta, resultaban y resultan la patética expresión de ecos postreros. La confusión en la cual vivimos muestra y evidencia el desconcierto de muchos algunos factores de la “oposición”. Que ha logrado, sin duda, el estremecimiento de todos. Pero no van a lograr, como piensan, la subasta total de la conciencia ciudadana. Aunque algunos temerosos sean cómplices y otros se hayan rendido, Venezuela no podrá estar nunca como oferta en pública moneda.

El siguiente cuadro pretende indagar, algunas respuestas sobre la realidad Venezolana desde (1939-2019) para tratar de encontrar una solución a la crisis.

Realidad venezolana (1939-2019)

Pasa el tiempo y el segundero avanza decapitando esperanzas”

 

pedrorafaelgarciamolina@yahoo.com

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