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Rubén Contreras: Carneiro, destructor del patrimonio histórico varguense

 

Después de variados reclamos hechos por mi persona, a las autoridades gubernamentales en el estado Vargas, acerca de haber entregado la Casa de José María España, ubicada en la calle San Francisco de La Guayra, a un colectivo por el secuestrador de Niheous, Alexis Toledo cuando era alcalde, y le solicitaba su restauración, ahora el gobernador Carneiro como  todo sátrapa que actúa de acuerdo a su criterio de gamonal, sin respetar la normativa legal venezolana ni la Ley de Monumentos Históricos Nacionales, decidió reconstruirla, no restaurarla. Han tumbado paredes originales de tapia y las sustituyen con paredes de bloque y han colocado columnas con concreto y cabillas, cuando estas deben ser de ladrillos hechos en hornos, quitandole de esa manera su valor patrimonial e histórico.

Jhony Martínez, quien es el presidente de La Fundación Glorias a Vargas, O.N.G., que sustituyó a la Junta Glorias a Vargas, institución creada en 1903 para rendirle homenaje al epónimo José María Vargas,  trabaja en la oficina de Patrimonio Histórico de La Alcaldía del Municipio Vargas y,  es precisamente la alcaldía del Municipio Vargas, el ente encargado de la preservación de dichos monumentos históricos, me manifestó que dicha oficina no sabe nada de dicha intervención por parte de la empresa que está destruyendo ese Monumento Histórico Nacional, el cual es uno de los 17 Monumentos Históricos que existen en La Guayra y que están registrados en la Dirección de Acervo y Ceremonial Histórico de La Nación, así como en la Oficina de Patrimonio Histórico de La Nación.

Me explicó Jhony, que, hablando con el encargado de la obra, este les manifestó que siguen instrucciones del coronel Suárez, no tienen planos ni proyectos de restauración y sólo cumplen órdenes.

Ya el peculador de Carneiro, sistemáticamente ha destruido parte de la memoria histórica de Vargas y pudiéramos brevemente señalar entre otras, algunas de sus acciones vandálicas para borrar dicha memoria histórica como las siguientes; Quitó el busto de Diego de Osorio de Punta de Mulatos para colocar el grifo de agua que había colocado en el elevado de Pariata, ocasionando con esta mudanza un doble gasto a la gobernación; el de Francisco Fajardo en Caraballeda, el de Simón Bolívar ubicado en La Soublette  frente a la escuela Alfredo Machado en Catia La Mar; destruyó la plantica de la electricidad de Caracas, ubicada  frente a la plaza bicéfala Bolívar Chávez, así como destruyó el cementerio indígena en la bajada del Playón y ahora tomó la decisión de quitarle el nombre al estado Vargas y ponerle estado La Guayra.

Fíjense que los autobuses de la gobernación ya están rotulados con ese nombre y la oficina de esa parte de la peste militar, enquistada en el gobierno y que destruye a Venezuela, ubicada en La Guayra conocida como El Zodi, le acaban de sustituir la cerámica, le quitaron Vargas por Guayra, al igual que a los uniformes de la gobernación y Procuraduría, lo cual es peculado de uso debido a que en el presupuesto del estado no hay partida para estos gastos inconsultos y arbitrarios. El estado de la Casa Guipuzcoana al igual que la casa que fue sede de las oficinas del servicio portuario, construida por la empresa inglesa que asumió la concesión del puerto de La Guayra, cuando este fue entregado a los ingleses por Guzmán Blanco, tienen condiciones lamentables al igual que la Ermita del Carmen, entre otros monumentos y basta darse un paseo por el casco historico de La Guayra colonial, para apreciar su ruindad, lo que demuestra y ratifica el desprecio que le tiene el citado gobernador a la histórica ciudad colonial.

Mientras esto ocurre, muchos de quienes nos calificamos y ufanamos como dirigentes políticos, gremiales, sociales, comunitarios, empresariales, observamos estos atropellos y abusos a nuestro gentilicio e identidad vargasiana, de una manera contemplativa y muy pasiva, sin tomar partido ni opinar acerca de este atropello a nuestra identidad regional.

Hasta ahora, Bernardo Guerra, Jhony Martínez y mi persona hemos hecho un intento por elevar nuestra voz, ante el cambio del nombre del estado y quisiéramos, que nuestra aguerrida y excepcional dirigencia política, a pesar de tantas tareas y cosas urgentes que tiene, le dedicara un poco de atención a algo tan importante como es el de preservar nuestra identidad y gentilicio.

Concluyó recordándole al ciudadano gobernador y a los varguenses en general con la famosa frase del prócer uruguayo José Gervasio Artigas: “Con la Verdad ni Ofendo ni Temo”.

Anexo fotos en las cuales se observan cabillas y bloques en las paredes que se están construyendo, así como los desechos de materiales botados en el cauce del rio Osorio:

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