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Gloria Cuenca: Después del día…

…de la mentada, es decir el Día de la Madre. Hago comentarios al respecto; advirtiendo que como madre y abuela, fui bendecida: ni trajiné, ni cociné, tampoco tuve que fregar platos.Gracias a mi maravillosa hija, quien si tuvo que hacer algunas cosas. Mi madre, (Q.E.P.D.) mujer sabía e irreverente, designó al publicitado Día de las Madres, como el día de la mentada. Decía: “día de la madre, son todos los días del año. Añadía, ¿hay que celebrar que la gente no piense dos veces, para echar una mentada de madre? ¿Ese es el respeto y la admiración por la madre? concluía. Tengo otra historia sobre ese día: en 1961 pasé el Día de la Madre en la Cuba revolucionaria. Aquello fue apoteósico: la Revolución se apropió del día intentando quitar la cuestión consumista y volverlo un día más de festejo de la revolución. Repartieron rosas: blancas para quienes no tenían madre y rojas, para quienes si teniamos. Canciones, revolucionarias y románticas, poemas, a la madre revolucionaria, una especie de gran acto cultural. Eso desapareció en la medida en que la revolución se fue haciendo dogmática y pretendió ser ideológicamente más dura. Los comunistas y ateos ya no saben que hacer para volver a encender el entusiásmo revolucionario en la gente.La verdad, con el derrumbe del Muro de Berlín y la desaparición de la URSS sólo ilusos y muy desinformados siguen creyendo en eso. Venezuela es ejemplo de lo que digo. La prédica revolucionaria en nuestro país, que en algún momento tuvo cierta acogida, se perdió, cuando murió “el comandante eterno”. La realidad de la revolución, la hiper inflación, la escasez, la inseguridad, entre las calamidades que nos agobian a diario, han vuelto a poner las cosas en su lugar. La democracia, no es perfecta, si perfectible decía el Presidente Herrera C. consigna justa y más cercana a una buena calidad de vida que la revolución “i que” bonita.La comparación, ni que le echen todas las culpas del mundo al imperio, a la guerra económica y a lo que se les ocurra, no puede ser más dramática. De allí que este día de la madre, fuese un verdadero día de la mentada. Terrible en cuanto a la falta de ayuda a las madres. No se pudo invitar a comer. Hubo que llevar la comida para preparar. Ni hablar de los sitios donde no hubo agua, ni luz, tampoco, gas. Rodeadas de inseguridad, la vida en peligro. ¿Celebración? Ninguna. Gran tristeza sí.

 

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