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La nueva barajita del chavismo para procurar la fractura de la oposición

 

Antes y después. Antes, la oposición escindida no lograba hilvanar una estrategia y un discurso coherente para presentar a la opinión pública. Las desavenencias se multiplicaron tras los fracasos de la “calle sin retorno” del 2017, las elecciones regionales y la abstención de mayo de 2018. En ese entonces, lo de Nicolás Maduro era “victoria”, pues aferrado al poder y tras ser reelecto en un proceso comicial fraudulento, no había oposición que se le enfrentara. Pero las cosas cambiaron. Y ahora el chavo-madurismo intenta fracturar a la oposición como sea. Noruega es la barajita divisoria.

Danny Leguízamo

A la cúpula del poder la agarró el catarro sin pañuelo aquella asunción de Juan Guaidó a la presidencia de la Asamblea Nacional. Con la crisis económica en plena efervescencia, la oposición terminó unificándose en torno al liderazgo del ahora presidente interino de Venezuela. Tras los intentos fallidos del 23 de febrero con la ayuda humanitaria y el 30 de abril con el alzamiento militar frustrado, la unidad en torno a Guaidó sigue intacta, algo que incomoda al chavismo. Divide y vencerás siempre es la consigna.

Todas las opciones están sobre la mesa. Todas. Incluyendo la militar. La mejor salida es la que genera menos costos sociales, ha dicho inteligente y acertadamente Guaidó.

Este miércoles fue filtrado el dato de una reunión entre dirigentes de la oposición, representantes del Gobierno de Noruega y Jorge Rodríguez, uno de los jefes de la cúpula del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Tal como ha aclarado Fernando Martínez Mottola, asesor de Juan Guaidó, no ha habido ningún diálogo directo entre chavismo y oposición. Los opositores atendieron un llamado del Gobierno de Noruega, y han respondido con la fórmula del cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.

Pero de esto se aprovecha el chavismo. Ya arrancó una campaña para intentar desprestigiar a Guaidó. En la prensa oficial se habla formalmente de un diálogo que no existe. Y Diosdado Cabello no perdió oportunidad durante la noche de este miércoles para sembrar cizaña en la oposición. Algunos sectores de oposición “radical” tampoco tardaron demasiado en inocular veneno para dinamitar la unidad que tanto le costó a la dirigencia y al país.

Que nadie pise las conchas de mango.

 

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