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Néstor Francia: Elías, hace tiempo que ventea

 

He leído en Aporrea.org una interesante crónica escrita por el camarada Elías Jaua intitulada “Me gusta cuando ventea”, en el que el dirigente socialista reporta una serie de críticas que escuchó en alguna de las asambleas convocadas para el llamado “debate rectificador” (ojalá que llegue a merecer ese nombre y no sea solo un saludo a la bandera).

No necesito que se me convoque a debatir, porque es algo que he hecho toda la vida. La única vez que compré automóvil se lo entregué a mi  ex mujer, nunca lo conduje. Soy un peatón profesional, un tipo de la calle, que he andado siempre entre las esquinas, los botiquines, los mercados, el metro, los buses y los “por puestos”, lugares donde el debate sobre todos los tópicos es permanente, incluidos los políticos, por supuesto.

Fui un galán político de las televisoras estatales, como Mario, Pérez Pirela, los Robertos, y muchos chavistas me reconocen en la calle, y en general se me acercan y me tratan con afecto aunque no estén necesariamente de acuerdo conmigo. Tipos del perraje callejero, como yo. Con ellos siempre converso, casi a diario, si el tiempo me lo permite. Todas las críticas e ideas que percibió Elías en la asamblea y transcribió para nosotros tengo años escuchándolas, y yo mismo he escrito decenas de artículos, desde hace más de una década, señalando casi todas ellas: la limitación de los espacios del Poder Popular, la corrupción, burocratización y autoritarismo de muchas instituciones del Estado, la aspiración de que se hable con la verdad, el sectarismo, la exclusión, la necesidad de transferir poder al pueblo e incluirlo más ampliamente en la administración del Estado y en el proceso productivo, la ineficiencia e indolencia en la gestión de algunos servicios públicos.

Por supuesto, estos críticos callejeros que he referido no son escuálidos ni traidores, son leales a la Patria y a la Revolución. Pasa que en general los jalabolas (aduladores, para el lector foráneo) y los conformistas no son leales a la Revolución sino a sí mismos. Algunos son simplemente cortos de mira, de todo hay en la viña del señor, pero la mayoría buscan privilegios. Unos quieren real y posesiones, y otros aspiran a otra suerte de prebendas menos notables: cargos, carantoñas del poder, viajes, figuración pública (que le pongan a menudo la “balita” en los canales del Estado). Son los mismos que suelen blandir lanzas contra el pensamiento crítico en nombre de la “lealtad”.

El debate y la crítica no deberían ser la excepción, sino la regla, una actividad cotidiana sin necesidad de que sea convocada. El debate siempre ha sido el principal acicate de la creatividad humana. El jalabolismo y el conformismo nunca han producido nada nuevo, ya que son conductas conservadoras y reaccionarias. Al fin y al cabo, el debate es inevitable en la sociedad, pierden su tiempo quienes pretenden estigmatizarlo, la gente ha sido, es y será crítica, gracias a Dios.

Me parece bien que el debate se haya puesto de moda la semana pasada, pero esto no puede ser una actividad de fin de semana, como si de ir a la playa se tratara. La lucha contra los errores e imperfecciones de la Revolución es precisamente eso, una lucha, y no va a ser fácil ni rápido erradicar las rémoras, se necesitará mucha constancia, persistencia, irreverencia y ejercicio crítico permanente. Los practicantes del burocratismo y la indolencia van a usar las parcelas de poder que detentan para evitar los cambios, abierta o veladamente. Por otra parte, estoy seguro de que los jalabolas y los conformistas estuvieron entre los primeros chicharrones que se presentaron a las sesiones de debate y unos cuantos de ellos aparecerán en los selfies y registros fotográficos de la actividad que abundan en las redes digitales del chavismo.

Este artículo lo escribo como reflejo de mi terquedad. He llevado palo parejo a través de distintas vías por inconforme y criticón, y por la misma razón sufro exclusiones diversas y vetos en algunos medios del Estado, así que aprovecho cualquier ventanita que se abre para asomarme y pegar un par de lecos.

Nota: el siguiente es el link del artículo de Jaua citado: https://www.aporrea.org/poderpopular/a278646.html

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