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Pedro R. García: ¿Produjo escozor el artículo de Fernando Mires?…

 

“La política sin un principio, un desarrollo y un final, sin exposición ni catarsis, sin gradación ni capacidad de sugestión, sin la trascendencia que desarrolla un drama real, con personas reales, para dar un testimonio sobre el mundo es, en mi opinión, política castrada, coja y desdentada, por encima de todo, es una política que se da cuenta de que los ciudadanos sin teorizar, como lo hago ahora saben perfectamente si las acciones políticas tienen una dirección, estructura, una lógica en el tiempo y el espacio, o si carecen de estas cualidades y no son más que las respuestas circunstanciales al azar. (Václav Havel, Intelectual y político, Ex Presidente de la República Checa)”.

Una acotación necesaria…

Algunos amigos hemos comentados en estos días de acentuadas preocupaciones reflexivas y coincidimos en haber topado con varias perlas escritas por el señor Fernando Mires, especialmente un reciente articulo  intitulado “La debacle” publicado en polismires blogspot.com, el 8 de este mes en curso”, aceptando que algunas consideraciones criticas, junto a las del agudo escritor Alberto José Barrera Tyszka, hay que atenderlas, especialmente las de Alberto, quien para mi a actuado con mucha coherencia en estas dos largas décadas, de omisiones y desaciertos, que además quienes incurren el ellas se autoabsuelven con absoluta ingravidez. Creo que este destacado pensador le pasa como a muchos que ayer fueron contundentes polemistas, por honestidad no se debe dejar pasar ese descomedimiento. Se sirve Fernando que producto de la vaporización militante de los intelectuales venezolanos no hayan mediado con profunda radicalidad y honestidad intelectual en los diversos temas que  provocan turbación y pudiera tener explicación en que esos pensadores  venezolanos dejaron su impronta sobre el tema en escritos que no pueden “desfacer” independientemente de que en el presente se ubiquen en el borde contrario, pero que fue un argumento suficientemente desafiado, en lo ideológico, y lo político y  lo jurídico, con bastante amplificación, ya desde el mismo parlamento en el que se cogobernaba con Medina Angarita, nos encontramos con expresiones que fueron volcadas de los labios de los parlamentarios  de ese entonces, entre quienes destacaron a Andrés Eloy Blanco, Juan Pablo Pérez Alfonso y Luís Beltrán Prieto Figueroa. Le seguirá una fase que tendrá su crisol en la Asamblea Nacional Constituyente del yamado trienio Adeco, donde los integrantes anteriores, reforzados con la presencia de Domingo Alberto Rangel, Gustavo Machado, Rafael Caldera y otros y, bajo el olor a pólvora, durante la violenta década de los años sesenta del siglo próximo pasado, en el que participaron, Simón Sáez Mérida, Jesús María Casal, Pompeyo Márquez y otros. Todo sin olvidar los antecedentes históricos que es alfa de la nacionalidad, desde el corazón mismo de la Sociedad Patriótica (dónde Miranda representaba la derecha revolucionaria girondina, Bolívar el centro revolucionario y Francisco “el Coto” Paúl la izquierda revolucionaria (jacobina) como también desde el Club de los Descamisados éste último dirigido por un cura de mayor radicalismo que el primero, que en términos en auge hoy se le pudiera ubicar en lo que se conoce en expresiones a como la ultraizquierda y que no en balde tenían, en ambas primeras formaciones políticas que conoce nuestra historia, lo que a lo mejor exagerando como los dos primeros partidos políticos (el bipartidismo de la independencia, el primer bipartidismo de nuestra historia En el Bloque de Los Independentistas Soberanos) su reproducción, por ley de polaridad, a manera de espejo en el bando realista, En el Bloque de los Súbditos Restauradores  en cuanto a las tendencias, simplificadas en el lenguaje del presente en la ultraderecha, la centroderecha y la derecha propiamente tal. Recordemos que ya en esa época se podía hablar propiamente de estas tres ubicaciones político-espaciales porque ya se había verificado la realidad de la revolución francesa, cuya Asamblea Nacional, conforme a la ubicación que adoptaron los representantes en las butacas de dicha institución y por las posiciones que adoptaron frente al hecho revolucionario, legaron los tres términos como bagaje de la ciencia política, aunque ya el filósofo griego el Estagirita hablaba de ello y de las clases sociales, por lo que esos conceptos, como algunas categoría gramatológicas, no es un invento de marxistas, leninistas, socialistas, comunistas o de anarquistas, ni de trotskistas, ni de nada por el estilo. Pero no logran terciar la mayoría de los intelectuales venezolanos un debate tal, por cuanto si nos remitimos a los antecedentes, en lo ideológico, el presente, los refugia, pese a sus ubicaciones de ayer, existen tres autores, que bien pueden ser ubicados en el campo de la oposición como la conocemos hoy, y que son el mentís mas contundente frente a los intelectuales tipo Fernando Mires, y a los cuales se le puede rebatir con suma facilidad, entusiasta a rabiar de lo Chicago Boys, se le puede contrastar con el pensamiento de la derecha inteligente venezolana y desbordarlo con creces en sus limitaciones. Refutarlo desde su mismo ángulo, pero de mayor dignidad, con el pensamiento de nuestra derecha vernácula, criolla dirían otros, en la cual dos figuran como fallecidos y uno aún goza de buena salud. Impugnarlo a la manera del viejo Marx y en cierta medida con su mismo método. Me refiero en primer término a Rafael Antonio Caldera Rodríguez, quién vertió sus reflexiones en sus discursos constituyentitas durante el trienio, y luego en el Congreso Nacional de la democracia representativa de 1958-1998, como en sus libros “Moldes para la fragua” (1962), “Especificidad de la Democracia Cristiana” (1972) y “Los causahabientes, de Carabobo a Punto Fijo” (1999), que contendrán las bases ideológicas de lo que será su controvertida y rotunda el 4 de febrero de 1992, cuando reunido por vía de emergencia el Congreso Nacional, le tocó pronunciar la frase política distinta de lo que conocemos como frase en el lenguaje regulado por la Academia de la lengua que le catapultará de nuevo a Miraflores, en la que sentenció lo siguiente: “Es difícil pedirle al pueblo que se inmole por la libertad y por la democracia, cuando piensa que la libertad y la democracia no son capaces de darle de comer” y el otro Tomás Enrique Carrillo Batalla, también fallecido, creo yo estar cercano a esa verdad se consagró en el tema con la publicación de su libro “Historia crítica del concepto de la democracia” publicado en dos tomos por Monte Ávila Editores en 1983. El tercero, Teodoro Petkoff, en una Charla ante la Comisión Nacional de Propaganda del MÁS, acerca del problema de la Autogestión, que fue transcrita y publicada por ese partido bajo el título de “Autogestión. Gobierno del Pueblo, Por el Pueblo y para el Pueblo”. En las primeras palabras de su proemio señaló: “Con el paso del tiempo he ido encontrando que la mejor definición socialismo es la democracia: Gobierno del Pueblo, por el pueblo y para el Pueblo. Es una fórmula muy sucinta que define los propósitos y de algún modo también los medios para alcanzar aquellos propósitos. Si el socialismo significa demoler la dualidad típica de una sociedad capitalista en la cual una minoría piensa, toma las decisiones que afectan a la vida de la inmensa mayoría, sin que esta  pueda ejercer ningún control sobre las decisiones tomadas, es evidente que, eso no obedece a otra cosa que decir, crear la posibilidad que el pueblo se autogobierne, o sea, que el gobierno sea del pueblo: Obviamente, si es del pueblo, el propósito de sus actos de sus actos de gobierno, tienen como destinatario justamente al pueblo, o sea, es un gobierno para el pueblo, puesto que se ha liquidado la situación según la cual una minoría ejerce el gobierno, se trata entonces de un gobierno por el pueblo. Se ha dicho de otro modo, en el socialismo o la socialización de una determinada sociedad es el único modo de hacer verdad esta democracia, si entendemos por ésta justamente lo que Lincon decía.” He trascrito ese el texto, pese a que intuyo que debe estar en todas las bibliotecas,  de quienes pertenecieron en alguna oportunidad al MAS. Su alter ego en estas formulaciones, el jesuita Luís Ugalde, desde el Centro Gumilla, escribía a manera de complemento: “Democratizar el poder no significa quitarle a la clase capitalista y pasárselo a una burocracia que se perpetúa. Democratizar es socializar, es decir hacer que el poder no se concentre sino que se reparte en las diversas instancias sociales. Hay que crear un equilibrio dialéctico entre este poder descentralizado efectivo y el poder central creado por delegación de las entidades descentralizadas” Y recordaba, refiriéndose al ejemplo de la revolución rusa, que “Con dolor, años más tarde contemplaba Trotski la ausencia total de la vida democrática que había conocido en los primeros tiempos. En “La Revolución Traicionada” de 1936 decía él: “De la democracia del partido no quedan sino recuerdos en la memoria de la antigua generación. Con ella se han desvanecido democracia de los soviets, de los sindicatos, de las cooperativas  y de las organizaciones deportivas y culturales. La jerarquía de los secretarios domina todo y sobre todos. El régimen había adquirido un carácter totalitario varios años antes que la palabra viniese de Alemania”, para cerrar este capitulo voy a citar a un termino ya en boga en quienes intentar repensar la democracia frente a sus dificultades ultimas, y se refieren es a la Posdemocracia El término “posdemocracia” se refiere a aquellos sistemas políticos donde su cumplen los requisitos legales, pero el electorado y los partidos están controlados por los grupos de poder. La dominación de los grupos financieros, la desregulación de la economía y la presión de los grandes grupos empresarios limitan la capacidad de gestión de los gobiernos.
En las posdemocracias existen grupos de interés que intentan imponer sus intereses frente al interés general. El grado de presión que poseen está directamente relacionado con sus recursos económicos, intelectuales y organizacionales; así como de su capacidad para influir sobre la opinión pública. Los grupos financieros interrelacionados mundialmente son los que tienen más poder. Además de los recursos económicos, sus representantes prestan asesoramiento en los procesos decisorios y presencia en los medios de comunicación en calidad de expertos (Hernández Vigueras, 2016). (ese es un tema grueso al que volveremos luego). Pese a que he expuesto un número reducido de autores, para confrontar y contrastar al exégeta Chileno, no podemos negar que en este país nuestro, de cada día, Venezuela, se ha contendido hasta la saturación sobre el tema de la Democracia. Frente a países ubicados al sur de nuestro subcontinente, como Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay, tenemos los venezolanos ventajas comparativas inigualables. La democracia discutida
en esos países tiene otros contenidos a los que se escenifican en el nuestro. No en balde se ha considerado en el mundo, desde mucho y largo tiempo atrás, que no hay algo más constitutivo del venezolano que la democracia que yeva en su pecho, en su alma, en su corazón y en su mente, desde los mismos orígenes de la gesta emancipadora. No pretendo en esta oportunidad aludir aquello que con respecto al tema, la democracia, lo mucho que pronunciaron y escribieron Andrés Eloy Blanco, Rómulo Gallegos y Luís Beltrán Prieto Figueroa, porque si bien es cierto que en tiempo pasado pertenecieron al patrimonio político y cultural de AD, por la nulidad de que su impronta tuvo para con ellos este partido, al punto de que en esta etapa del eclipse, no solo dejó de referirse a su legado teórico, sino que hasta dejó de señalarles, al punto de que ante el desolvido manifiesto e intencional hubo una intentona de resguardo frustrado de parte del ala iluminada y luminosa del Opus Dei que nos arrancó las lágrimas, en la persona del filosofo Rafael Tomás Caldera Pietri y de José Rodríguez Iturbe personajes que por honestidad intelectual debo reconocer como de alta inteligencia y por ello los ubico como parte de la derecha inteligente, al punto de que hasta esa otra parte de la derecha desteñida, más millánastraísta” (por Millán Astrai) que otra cosa, en razón de las cualidades personales que les adornan, desprecia y tiende por su misma naturaleza a silenciarlos por el solo hecho de que como oposición siendo cultores convencidos de una anacrónica visión-tardo moderna, en virtud de que cuando el pueblo se descorrió o se desarraigó, pasando desde el bipartidismo convertido en diarquía, hacia Chávez, con su paso se trajo entre sus bártulos esa tradición popular y la convirtieron por un largo rato en propiedad del pueblo chavista y de Chávez, que hoy por hoy le han rendido y aún le rinden reconocimiento y les utilizan como guía para la acción en cuanto sean aplicables sus pensamientos. Estos hechos reales, de existencia dada y registrada, incluso históricamente, no los puede entender ni tampoco está en capacidad de hacerlo un intelectual como Fernando Mires. Muy probablemente porque ya perdido como está de su tiempo, con toda probabilidad y certeza, desgranándose los sesos y quemándose las pestañas leyendo y releyendo los voluminosos tomos de Doctrina y Teoría democrática escritos por ese tortuoso pensador que mientan Roger Noriega. Y la referencia tiene mucho que ver con los bienes que utilizó el norteamericano como mercancía en lo que la historia ha conocido como el escándalo “Irán-Contras”, por lo que bien puede asimilarse que Mires “está desatinado”. Porque su inhabilidad descansa en su experiencia de vida. Baste con ver su entorno medioambiental. En él cabe perfectamente lo que señalara el filósofo español José Ortega y Gasset: “Yo soy Yo y mi circunstancia” Fernando Mires, al pretender de buena fe inmiscuirse en defensa a ultranza de la democracia, actúa, bajo el uso de líneas escritas, respecto a  la misma y su espinoso capitulo Venezuela, con un cultismo ostentoso y inelegante, habla generalidades sobre “temas importantes” pero no expone nada en concreto. Es la misma cortedad política, esa que muestra al hombre relacionándose con las mujeres sólo en plan de exaltación casi mística o en modo despreciativo, pero nunca como pares. En relación del escalamiento de la confrontación en las ultimas horas, es confusa, un sector de sumisión al régimen y otra  muy marcada por el absoluto y, sitiada en una dialéctica donde todo está al descubierto, en el que los mensajes están formulados en voz alta para las masas y en el cual es desplegada una iconografía que se duplica en el antagonismo que mantienen ambos bandos en conflicto, unos y otros empuñan el mismo guión, unos señalan al Presidente Nicolás Maduro utilizando la esvástica para marcarlo de fascista, apelan al símbolo militar, muestran reiteradas y con voces estentóreas pruebas audiovisuales que los victimizan, alcanzando un tope con el escalamiento de el ayanamiento de inmunidades parlamentarias (Por supuesto sin negar las brutalidades del régimen)  frente a las actividades del otro, no hay erótica ni seducción en el acto comunicativo. (Barthes, 1987: Pág. 100), el caso María Corina, mas allá de la desmesura de este gobierno, merece un capitulo aparte ella forzó su sacrificio temprano que la disto de la Asamblea, se supone que por razones estratégicas y un objetivo superior). (¿la dirección congregada opositora?) ¿Cuentan con condiciones y dones para este cruento cotejo en desarrollo? Los exégetas del arte de la guerra, que todos conocemos la preceptúan como la continuación de la política solo que por otros medios, en uno de los tantos desarrollos tácticos es el privilegiar el desgaste del antagonista, mas cuando se capta ineficiencia en el empleo de los medios que posee, y el inicio de manifestaciones de fricciones en su seno, (es evidente en quienes gobiernan en este difícil tramo)  (contradictio in adiecto) el episteme aconseja poner atención al tiempo para articularlo con el accionar, y como lo señala el esclasiastes, lo acota Lenin, y lo reitera el empirismo anglosajón con su timing. El grueso de venezolanos, el prójimo de a pie no desertaremos, la Republica tiene reservas, históricas, y morales a las que hay que apelar, hombres y mujeres que tiene tradición de vida, empresarios que soportado agravios se han mantenido firmes y han invertido en el país, avanzado en su relación con los trabajadores en general, académicos, emprendedores, hombres del campo laboriosos, dirigentes de los obreros decentes, jóvenes profesionales graduados en el país y otras en universidades de excelencia, la  vanguardia de jóvenes, sin dudas la mayoría que han dado una sincera acometida ofensiva contra las descaminadas políticas del régimen, pero también todavía quedan activados cada vez menos pero que profesan su simpatía y compromiso con el régimen, en ellos está el equipo y con toda seguridad sabrán señalar los hombres y mujeres que nos ayudaran a rescatar la Republica del foso en que tenemos más de tres décadas sepultándola.

“Pasa el tiempo y el segundero avanza decapitando esperanzas”. 

pedrorafaelgarciamolina@yahoo.com

 

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