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Vladimir Villegas: “El Gobierno no está preparado para cambiar”

 

El periodista y político Vladimir Villegas espera que una salida pacífica se de en Venezuela, la cual está en duda por los últimos hechos del 30-A y en el que el gobierno ha aseverado estar preparado con armas para defender la “soberanía” ante cualquier escenario, que en opinión de Villegas si lo puede estar, pero no para formalizar un cambio que conduzca a una estabilización del país.

Panorama

Cree que los últimos pasos de la oposición podrían ocasionarle daños más “graves” a la capacidad de convocatoria en su agenda por lo que estima que las consecuencias de los últimos días está por verse. Entre tanto, aseguró que el único saldo positivo para la oposición y, por lo menos para Voluntad Popular, de lo ocurrido el 30-A, es la salida en libertad de Leopoldo López.

Ante la movida internacional con dos grandes potencias al frente como EEUU y Rusia, lamenta que no sea el pueblo venezolano quien decida el destino del país, porque el gobierno y la oposición tampoco han logrado sentar las bases para abrirse a  negociar.

—¿Cuáles son los desafíos del país tras los hechos del 30 de abril?

—El desafío sigue siendo encontrar una solución pacífica democrática, constitucional y electoral a la grave crisis que vive nuestro país, no veo otra alternativa que sea duradera, viable, conveniente y sobretodo que sea consensuada como esa, porque los otros caminos son los de la fuerza, y con eso no se sale sino con más fuerza, entonces evidentemente que esa no puede ser la solución para los venezolanos.

—Sin embargo, se vivió una situación de violencia, ¿qué consecuencias dejó la agenda de calle contra el gobierno de Nicolás Maduro?

—Todavía están por medirse totalmente las consecuencias. Creo que una es el debilitamiento de los espacios posibles para una posible negociación, diálogo, y entendimiento en el país, ya que ciertamente se ha endurecido las líneas y fortalecido a los sectores más duros del gobierno, que cierran los caminos a esa posibilidad. Creo que el balance para la oposición no ha sido positivo porque a la larga lo que termina es repitiéndose un esquema equivocado y que no trajo buenos resultados en el pasado, estamos hablando del año 2014, y el 2016.

Incluso se ha caído nuevamente en la violencia, una vía que el gobierno pareciera estimular para que la oposición se equivoque cada vez más. (…) Uno de los problemas que está por resolverse para la coalición opositora es un poder de franco en su seno para discutir claramente cual es la estrategia a seguir en la cual tengan la mayor cantidad de actores, porque pareciera que hay unas agendas que se resuelven en pequeños grupos y luego por la vía de los hechos se le impone a los demás, a pesar de que muchos de ellos no están de acuerdo, no parecieran tener el coraje político de decirlo, y eso es terrible para una fuerza que aspira hacer gobierno.

—Para algunos el chavismo salió fortalecido…

—No es tanto que haya salido fortalecido, sino como que la oposición puso en riesgo todos los logros que había tenido en los últimos tiempos y quizás es prematuro ponderar el daño que a las fuerzas que promueven un cambio en el país, le pudo haber hecho esos sucesos ocurridos la semana pasada.

—Leopoldo López decía que los hechos fueron improvisados… ¿considera que fue así?

—Yo dudo mucho de que haya sido improvisado, pero también dudo de que haya sido bien planificado porque el resultado evidentemente por el resultado, algo estuvo mal hecho. Pero quedaron unos cuantos cabos sueltos porque no salió como se lo esperaban.

—Sin embargo el gobierno reitera que la “intentona de un golpe de Estado”, como lo califican, había sido derrotado, ¿es así?

—Estaba muy lejos quizás de ser un golpe de Estado. Tuvo más de un acto simbólico, claro, donde hubo militares, pero fue algo más efectista, más que una acción militar que pudiera haber puesto en peligro al gobierno, porque no reunió las características de un golpe, que no va a haber. Pero evidentemente que el objetivo era promover algún acto de insurrección, de eso no cabe  duda.

—Ahora, a Leopoldo López le persigue una orden de aprehensión, pero de alguna forma en libertad en la embajada de España, ¿cómo afecta esa jugada de la oposición al gobierno?

—Al gobierno le muestran los blancos que pueden tener en su plan interno, y posibles fisuras de dudas y desconfianza entre integrantes de los que llaman el alto mando de la revolución, pero creo que el daño peor está en las posibilidades de negociación y un proceso de cambio electoral como decía.

Es lo más grave creo, de lo que pudo haber afectado al gobierno, el desvanecer la posibilidad  de un cambio pacífico en Venezuela. El único saldo positivo por lo menos para la oposición y por lo menos para Voluntad Popular de lo ocurrido el 30-A, es la salida en libertad de Leopoldo López, pero otro saldo tangible es que ha habido pérdidas de vidas humanas, represión, más presos y ahora el retorno de González López al Sebin es algo que para los factores opositores no puede ser una buena noticia en vista de lo que ha sido su actuación y el trato a los presos políticos. Entonces me cuesta mucho verle ganancia a esto.

—Con esa decisión, ¿qué intenta el Gobierno en su jugada?

—Lo que se puede esperar es que vengan más decisiones duras en materia de persecución a dirigentes de la disidencia, sobre todo los que aparecieron involucrados. Y por supuesto que era de esperare que si el Gobierno fue objeto de una acción como la del 30-A,  reaccione y trate de contragolpear como ha sabido hacer, Es un gobierno que en eso, digamos, ha sido más efectivo cumpliendo  amenazas que  promesas.

—En este primer trimestre, ¿cree que la estrategia del líder opositor se ha visto afectada por consenso entre los sectores?

—Hay momentos en los cuales él pareciera estar más presto a una solución en el ámbito político, pero pareciera también que hay momentos en los cuales cede terreno a la presiones de los más extremistas y se decanta por alternativas como las que vimos esta semana que no ayudaron a una consolidación de un factor político que puede interpretar la esperanza de cambio en el país, y ya hemos visto los resultados que eso ha tenido y lo vemos   hoy.

—No obstante la convocatoria de calle sigue firme, entonces ¿puede verse afectada por lo ocurrido el 30-A?

—Eso está por verse. Una de las cosas que ponen en peligro las acciones como la del 30, es la capacidad de convocatoria que pueda tener la oposición, porque después de ese tipo de hechos queda un nivel de frustración importante, entonces con estas movilizaciones veremos cuál es la capacidad de respuesta, ya por ejemplo se vio que por ejemplo el primero de mayo, la marcha que se prometió como la más grande, pues no pudo ser precisamente porque la acción del martes lo impidió. Ahora, ¿se va a recuperar?, bueno puede recuperarse, porque efectivamente hay una cosa que se llama descontento que es la primera fuerza política del país que sigue intacta. Sino hay éxito, eso puede desvanecer.

—Con todo esto se agudizó el conflicto político y se ordenó detenciones a “traidores” y diputados, vemos el caso del diputado Edgar Zambrano…

—Hace parte de una estrategia dirigida de aislar a Guaidó, dejarlo sin su estructura más próxima  y eso pasa por quienes lo acompañan desde Voluntad popular y quienes lo acompañan en la Asamblea.Ahora la posición contra Zambrano es algo que debía de esperarse, lo que uno no termina de entender es por qué el gobierno evita detener a Guaidó, y pareciera que es por temor a las consecuencias nacionales e internacionales, (…) está jugando a que se desgaste o temen que las repercusiones de su detención puedan ser incontrolables. (…) la incógnita también está en qué va a hacer el gobierno de los Estados Unidos, las últimas horas ha estado mostrando como mayor disposición a una acción de orden militar pero todavía está por verse si se trata de una amenaza creíble o de una  decisión.

No descarto que  produzca algo concreto. (…) Hay un elemento importante y son las conversaciones que se han dado entre Trump y Putín sobre Venezuela, hay que ver sus conclusiones.

—En ese escenario el gobierno ha dicho que está preparado para defender la “soberanía” con armas…

—La actitud del gobierno es que pareciera que están preparados para lo peor, pero no para cambiar, entonces uno no entiende. Para asumir que Venezuela tiene que cambiar de rumbo, para preguntarle al ciudadano que es lo que quiere que se haga en el país, la mejor acción para evitar una intervención es preguntarle al ciudadano. (…) es tan sencillo evitar ese tipo de confrontación muerte, violencia e invasiones, tan solo con apegarse a la Constitución.

—¿Tienen Rusia y EEUU la decisión sobre Venezuela?

—Es un lástima que la suerte de Venezuela se decida por los presidentes de dos grandes potencias, pero en todo caso, si van a tomar una decisión sobre Venezuela que sea la mejor, que precisamente se dé una solución democrática sobre el conflicto que tenemos pero no debería ser ese nuestro destino.

—¿Qué se necesita entonces para llegar a un acuerdo político?

—No jugar con esa instancia de conversaciones para ganar tiempo, porque no hay tiempo que perder ni que ganar. En segundo lugar llegar claro a una mesa de negociaciones con las cosas que están dispuestos a ceder, aunque no lo digan, deben tener claro que debe haber concesiones, sino están dispuestos no tiene sentido sentarse.

Estaría de acuerdo si hubiese una relegitimación de todos los poderes, (…) esas son las soluciones que hay que buscar, (…) Maduro tiene que entender que si el problema de Venezuela pasa por reconsiderar las alecciones del 20 mayo, (…) y si él dice ser el hombre del pueblo por qué temerle a que el pueblo se exprese nuevamente, y es lo que la propia oposición tiene que hacer. Hablan todos en nombre del pueblo, pero por qué no se ponen de acuerdo para consultarle qué es lo que piensa.

—Maduro volvió con un discurso sobre rectificación de errores, ¿qué efecto tiene esto en estos momentos?

—Ya lo hemos visto. Habló de reimpulso, reorientación, autocríticas, crítica, todas esas expresiones se han traducido en nada, el presidente anunció hace más de un mes cambio de gabinete y ni siquiera lo ha hecho, entonces por qué creer ahora que en este escenario sí van a darse los cambios.

 

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