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Rafael Ramírez: Otra aventura más

 

Ninguna sorpresa, muchas dudas y unas pocas preguntas

El gobierno de maduro, no sólo ha sumergido al país en la peor crisis de su historia, sino que ha cerrado cualquier vía política para la rectificación de sus errores, o permitir que el pueblo se exprese por las distintas vías contempladas en nuestra Constitución.

Primero arremetió contra el Chavismo, persiguiéndolo, arrinconándolo, encarcelando a cualquiera que manifestara desacuerdo con sus acciones o formulara críticas por muy constructivas que éstas fueran, sepultó con su arrogancia y prepotencia al psuv, a la democracia participativa y protagónica, el ejercicio siempre sano de crítica y autocrítica, la rendición de cuentas. Lo dijimos tantas veces y la respuesta ha sido violenta.

Igual hizo con los factores de la oposición tradicional del país: los persiguió, encarceló, inhabilitó. Su respuesta violenta y desmedida han costado muchas vidas. Se ha instaurado un gobierno intolerante, autoritario y profundamente antidemocrático. El país está asfixiado, quien puede sale, otros, se han resignado al caos, los más, tratan de sobrevivir en un estado de cosas insólitas, inmersos en un deterioro de su calidad de vida y sus derechos políticos, impensables tan solo hace seis años.

El autoritarismo, la violencia y el abuso del gobierno, han abierto las puertas a cualquier desenlace cruento en el país, desde la disfuncionalidad del Estado, una confrontación peligrosa entre hermanos o un conflicto militar abierto.

Es en este marco de los posibles desenlaces cruentos en el país, que los sucesos del pasado 30 de abril no pueden sino calificarse como una aventura más de la extrema derecha venezolana. Lo primero es subrayar, para que no se sigan yendo por las ramas, que se trató de un intento de golpe de Estado. Los factores extremistas de la oposición venezolana han tendido en los últimos 20 años, a evadir o encubrir la naturaleza de sus propias acciones. Así pasó el 11 de abril de 2002, cuando negaron el golpe de Estado y hablaron de un “vacío de poder”, o cuando calificaron al sabotaje petrolero de diciembre de 2002, como una acción de la “sociedad civil”; y, ahora, con esta nueva intentona de la madrugada del 30 de abril de 2019, la califican de “operación libertad”. La aventura, la mentira, la evasión de responsabilidad, siempre han caracterizado la acción de estos grupos de poder, que son los mismos del golpe de abril del 2002, pero ahora reducidos a su expresión más intolerante y violenta.

Ni ellos, ni sus promotores, terminan de entender que los golpes de Estado están desterrados de nuestra cultura política, por lo menos de la mayoría; y que, a pesar de la situación desastrosa a la que el madurismo nos ha llevado, no vamos a retrogradarnos al golpe de abril del 2002 o a lanzarnos por el barranco que nos lleve de vuelta a la IV República y sus espectros.

La imagen de un Guaidó solo, de madrugada, con Leopoldo López atrás en actitud desafiante, cual “Avenger”, rodeado de algunos pocos efectivos de la Guardia Nacional, anunciando un inminente alzamiento de unidades militares en el país, hablaba por sí misma: se trataba de una intentona militar de su partido político, donde su jefe, si a alguien todavía le quedaba dudas de quién era, estaría al frente. Para los que conocemos el mundo militar chavista, la realidad de nuestros componentes, donde es el Ejército quien define cualquier situación en el país, además de lógica política, nos dimos cuenta de inmediato, que ésta no era más que otra peligrosa aventura, típica de este grupo. Inmediatamente, recibimos e intercambiamos llamadas con amigos y oficiales chavistas que señalaban, que, a pesar de la extendida molestia con maduro, la situación del país y la de la propia institución militar; nadie, o por lo menos muy pocos, estarían dispuesto a sumarse a un movimiento encabezado por Leopoldo López y su partido extremista.

Los casi inmediatos tuits de dirigentes políticos y presidentes de otros países, llamando a que los ciudadanos venezolanos se lanzaran a la calle para apoyar la intentona, no sólo resulta una intromisión abierta, clara e inaceptable en nuestros asuntos internos, sino que dejaba claro, si es que alguien tenía dudas, de la estrecha relación entre los grupos políticos más intolerantes de Venezuela, la Florida, Colombia y Brasil. Esta comunión de acción y propósitos, lejos de favorecer a los grupos de la oposición, los desdibuja y les resta cualquier carácter nacional e independiente, si es que esa es alguna pretensión o preocupación de ellos. En todo caso, provoca mucho rechazo entre la mayoría del pueblo venezolano, en particular, en el seno de la Fuerza Armadas Bolivariana y del pueblo Chavista.

Ese día, la situación estuvo más clara cuando se supo, y se difundieron imágenes, de que los líderes de la intentona, jamás estuvieron dentro de la Base Militar de “La Carlota”, como hicieron creer. Estaban realmente fuera, en el puente del “distribuidor Altamira”. Para los observadores y dirigentes políticos internacionales con los que conversamos, resultaba increíble que alguien estuviese intentando una acción militar desde el puente de una autopista. La imagen era patética: solos, rodeados de algunos pocos efectivos de la Guardia Nacional, que ya habían comenzado a abandonarlos, y la presencia de algunos civiles. La visita y los abrazos de uno que otro dirigente de la oposición, felicitando, rápido, fugaz. Las caras de los promotores eran de desconcierto. López, arrogante, dando instrucciones sobre la posición de una ametralladora a un Guardia Nacional, la imagen surrealista de un racimo de plátanos al lado de la máquina de matar. Inmediatamente, se sucede un tiroteo donde los que se encontraban sobre el distribuidor, repelieron a los Guardias Nacionales que se aproximaron en moto, hiriendo gravemente a un oficial.

A los pocos momentos, fueron llegando al “punto de comando” de la intentona, los factores violentos ya habituales, a quienes les había tocado su diana de violencia, a la guarimba de siempre con las mismas intenciones y resultados. La mayoría de los efectivos armados, habían desertado del “comando golpista”, o ya habían sido detenidos. Los promotores, como siempre, ya habían salido del sitio.

Más tarde, los líderes de la intentona, aparecieron en una “marcha” hacia el centro de la ciudad. Nuevamente, sus rostros nos recordaban los tristes eventos del 11 y 12 de abril de 2002, donde los ojos desorbitados por el odio y la revancha, de los mismos sectores políticos, exaltados, llenos de júbilo triunfalista, en aquellas horas de “Carmona el breve”, perseguían y capturaban, entre gritos y tumultos, a ministros o dirigentes políticos chavistas (incluyendo al fiscal que hoy hace lo mismo, y guarda silencio ante las violaciones de Derechos Humanos por parte de Maduro).

Pero en esta ocasión, a diferencia del 11 de abril de 2002, ni tenían militares, ni gente, ni objetivos. Estaban perdidos. La carroza de hombres armados que desfilaba por Chacao, fue incapaz de pasar ni siquiera de la esquina del Ministerio del Poder Popular para el Transporte, de donde salieron grupos de civiles armados que los dispersaron rápidamente. Luego, se informa que Leopoldo López se refugió en la residencia del embajador de Chile, pero que salió de allí porque había ya muchos “huéspedes”. Poco más tarde, se supo que, finalmente, se alojó como “huésped”, en la residencia del embajador de España. Con esta acción cerraba, con una sensación de patética improvisación, la peligrosa aventura.

Ninguna sorpresa.

No sorprende a nadie que esta intentona militar haya fracasado, toda vez que estaba plagada de errores en su concepción y ejecución. Lo he dicho y lo vuelvo a repetir: para cambiar la actual situación política del país, deponer a maduro del poder, restablecer la Constitución y devolver la soberanía al pueblo e iniciar la reconstrucción del país, hay que contar con el chavismo como bloque político y social. Hay que contar con todos los sectores patrióticos, progresistas, revolucionarios, incluyendo de la oposición; y, por supuesto, con los militares.

La intentona pasada fue una acción aislada, sectaria del partido voluntad popular, que dejó de lado a todos los sectores del país, incluyendo a los restantes factores de la oposición, que, al final, luego que se enteran se les terminan sumando.

Volvió a suceder como el 23 de enero, cuando Guaidó se autoproclamó “presidente interino”. Las caras de los dos vicepresidentes de la Asamblea Nacional eran un poema, de sorpresa, de quien se acababa de enterar, al punto que ni siquiera levantaron la mano en señal de aprobación. Igual ahora, no estuvieron en el pronunciamiento del distribuidor, sólo fueron “a saludar” y a comprometerse en un abrazo que puede costarle caro a Zambrano (ojalá que no, pero parece que sobre él van a cargar la impotencia de lo que no se atreven a hacer con Guaidó), en cambio al otro no le va a pasar nada, porque él es de los “panas” del madurismo, su cuñado sigue haciendo “trading” para la PDVSA de Manuel Quevedo. Otros connotados líderes de la oposición, estaban completamente desinformados o guardaron el silencio de los que no acompañaban la aventura.

Queda claro que voluntad popular es el factor político que tiene el apoyo económico y político de los promotores extranjeros. Son los que pagan y ponen la música. Por eso, tienen la dirección política de la oposición, aunque estén desafinados y se equivoquen una y otra vez, son los que conducen a este sector a un error tras otro, a equivocación tras equivocación. Son los que claman por una invasión extranjera o un desenlace violento. Han prometido el saqueo del país, entre otras muchas cosas que no han sido, ni serán capaces de cumplir.

maduro, sigue en el poder, en buena medida, gracias a los errores de la oposición, cuya intolerancia y sed de venganza no los deja pensar. Seguirán chocando una y otra vez con esta realidad, debido a dos errores fundamentales:

1) Es difícil que la Fuerza Armada Bolivariana y el chavismo como bloque político y social, apoye un movimiento que tenga como propósito entregar el poder a Leopoldo López, voluntad popular, o la extrema derecha, que tiene veinte años prometiendo revancha y venganza contra el chavismo, que odian al pueblo, a Chávez y su legado, subordinados a poderes extranjeros.

2) Es un grave error pensar que el chavismo y el madurismo somos lo mismo. Una cosa es el Chavismo, el bolivarianismo: con su fuerza patriota, movilizadora, inclusiva, protagónica, revolucionaria, su amor y esperanza en el corazón de los humildes; y, otra muy distinta, es el madurismo: caótico, improvisado, traidor, incapaz, entreguista, corrupto e indolente ante el sufrimiento del pueblo. Cuando se nos mete a todos en el mismo saco, entonces maduro cabalga sobre el nombre de Chávez, azuza el miedo, el hambre, la necesidad, el chantaje, el instinto de supervivencia frente al odio de la extrema derecha.

Muchas dudas.

La actuación del Mayor General Cristopher Figuera siembra una gran duda con respecto a la situación en el seno del Ejército. Conozco a Cristopher desde mucho antes del inicio de su carrera militar. Luego, nos re-encontramos ya en el gobierno con el Presidente Chávez. Creo que es un hombre honorable, un patriota, Chavista y Bolivariano, colocado en una posición muy importante en la seguridad del Estado, pero seguramente llevado a una posición insostenible de acuerdo con sus principios. Espero que esté a salvo y que pueda hablarle al pueblo. Ya salieron las hienas a descalificarlo; seguro vendrán detenciones y persecuciones. Para mí, todos los oficiales del Ejército Bolivariano merecen respeto, me da pena verlos vilipendiados o sometidos por políticos que no calzan las botas de Comandante en Jefe.

Las declaraciones e informaciones públicas sobre la implicación de jerarcas del madurismo en la intentona, deja en el ambiente dudas importantes con respecto al círculo de poder que rodea a maduro, sobre todo, en el ámbito civil. Porque así como insisto en que el grueso del sector militar es Chavista y Bolivariano, y cuentan con todo mi respeto; tengo conocimiento y siento repulsa, por el sector corrupto que rodea a maduro en su círculo más cercano.

Para maduro poder “purgar” al chavismo del gobierno, perseguir y destrozar la obra del Presidente Chávez, se rodeó precisamente de personajes a los que el mismo comandante Chávez hizo a un lado, los alejó del gobierno en su momento. Todos los conocemos, maduro también. Por eso los trajo y los colocó en altísimos puestos de responsabilidad en el gobierno y las instituciones del Estado. Personajes sin competencia, sin equilibrio, sin principios, sin ética, pero que juraron fidelidad y colman de halagos a la figura de maduro. Su resentimiento en contra de Chávez era tan profundo, así lo nieguen, que gustosamente se prestaron para hacer “lo que maduro diga”. Asímismo, maduro se rodeó y le dió mucho poder a su propio grupo, personajes que estaban agazapados, a los que el presidente Chávez tenía a distancia del poder: políticos, diputados, empresarios, militares, aventureros, ex ministros que pidieron salir a embajadas, o que el propio Comandante tuvo que sacar de su despacho. Otros que abandonaron sus puestos y se fueron lejos porque “estaban enfermos”. Y, por supuesto, los operadores económicos del madurismo y su círculo íntimo, familiares por montón, que ahora son “grandes empresarios” de medios de comunicación, petroleros, proveedores de todo tipo al gobierno, desde el negocio de las cajas Clap, hasta la gasolina y diésel que ya no produce PDVSA. Esos son los que ahora se están quedando con las empresas del Estado, “contratos de servicios petroleros”; “expertos financieros”, importadores, especuladores cambiarios. Es raro encontrar sus nombres en la selva de las redes sociales, porque tienen todo el dinero del mundo para pagar por su “imagen”, para hacer “lobby” y porque al fiscal, triste-poeta, no se le ocurre ni mencionarlos. Dan dinero a todos, madurismo y “oposición”, para permanecer a salvo y en las sombras. Esos son los “socios” de maduro y del madurismo, incluyendo unos personajes extraños que a cuenta de “guías espirituales” de su secta, están en cuanto negocio y decisiones toma su círculo íntimo.

Cualquiera de estos personajes va a entregar a maduro. Los factores de poder extranjeros y sus organismos de inteligencia saben que allí no hay ni principios, ni lealtad, y mucho menos, consistencia ideológica, se venderán “al mejor postor”. Los han tocado uno a uno: sus intereses, sus negocios ilícitos, sus entramados empresariales, sus propiedades en los Estados Unidos o Europa, su prontuario, expedientes, sus posibilidades de salir del país. Es cuestión de tiempo, que estos señores dejen solo a maduro, porque la ética que los sostiene funciona para cualquier propósito político, o a favor de cualquier grupo de poder.

Tal vez ésto explica la prolongada ausencia y silencio de maduro y su círculo más cercano durante buena parte del día. Quien salió a dar la cara por el gobierno, fueron Diosdado y Padrino López. Mientras maduro estaba en silencio y en Fuerte Tiuna, reforzaban los aprestos militares para su protección personal, con su primer anillo recibiendo instrucciones de afuera.

Si mi respetado general Alberto Müller Rojas dijo en 2007 que el Presidente Chávez estaba “parado sobre un nido de alacranes”, expresión dura a la que el madurismo lamentablemente años después le daría la razón, hoy podríamos decir que maduro está rodeado de serpientes, que se han engullido esta revolución, como diría Silvio. En cualquier momento, lo entregan. No les importa.

Unas pocas preguntas.

¿Hasta cuándo nuestro país va a seguir expuesto, sufriendo, esta lógica de la “aniquilación del contrario” de dos grupos extremistas e intolerantes que harán lo que sea: unos para mantener el poder y otros para hacerse de él?

¿Hasta cuándo lo que queda del Chavismo en el gobierno, en el Ejército o en el psuv, va a seguir apoyando a maduro y su círculo de poder?

¿Hasta cuándo Diosdado y Padrino López, van a seguir dando la cara por este señor, protegiendo sus intereses, apoyando la destrucción del proyecto Bolivariano y entregando el país?

¿Hasta cuándo los sectores progresistas, revolucionarios, patriotas van a seguir callando, subordinados a esta conducción errática del gobierno y destrucción de la Revolución Bolivariana, a esta claudicación de los principios?

¿Hasta cuándo los sectores avanzados, progresistas o nacionalistas de la oposición venezolana, seguirán subordinados a la conducción del sector más sectario e intolerante de su espectro político?

¿Hasta cuándo Leopoldo López y su grupo de interés, van a seguir insistiendo en tomar el poder, a costa de lo que sea, pase lo que pase?

¿Acaso no queda claro que a estos grupos sólo los mueven sus propios intereses de poder, sus propios grupos económicos, que allí no hay intereses nacionales, ni el propósito de acordar nada?

La mayoría del país, del pueblo, los ciudadanos, estamos cansados del conflicto permanente de maduro y del madurismo, de las aventuras de la extrema derecha, de la injerencia extranjera, del deterioro de la situación económica, política, social. Estamos a la cola del mundo, somos otra vez el terreno de disputa de intereses internacionales, otros deciden por nosotros. Tenemos un país destrozado, del que sus jóvenes salen como pueden, donde no se puede vivir.

No hay más tiempo, a maduro se le acabó el tiempo, a la oposición también. El país sufre, los venezolanos y venezolanas, que somos la mayoría, estamos cansados del odio, de la amenaza, de la zozobra, el miedo, del estancamiento, de la desesperanza. Las fuerzas políticas y militares, tenemos que llegar a algún acuerdo que nos permita restablecer la Constitución y nuestro Plan de la Patria. Existir como pueblo Bolivariano. Ser otra vez un país, una Nación, con Instituciones, Leyes, justicia social, soberanía. Es urgente la unidad de los patriotas, la unión cívico-militar, una Junta Patriótica de Gobierno, que permita restablecer la soberanía a manos del pueblo. De no hacerlo, un día de éstos, despertaremos; y ya no habrá tiempo.

 

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