Inicio > Interés > Equipos de China y Rusia son incompatibles con el sistema eléctrico venezolano

Equipos de China y Rusia son incompatibles con el sistema eléctrico venezolano

 

La sustitución de equipos del SEN por máquinas provenientes de China y Rusia es una medida que prevé la administración de Maduro. Sin embargo, la llegada de estas máquinas toma tiempo y podrían ser incompatibles

El déficit de energía en Venezuela obedece a la crisis que presenta el sector asociada a la indisponibilidad de combustibles líquidos y gas, a la falta de mantenimiento y a las restricciones operativas de los embalses, pero también a la sobrecarga de la Central Hidroeléctrica Guri.

Esta situación que ha generado la peor crisis del Sistema Energético Nacional (SEN) con varios mega apagones en un período corto de dos meses y que dejó sin servicio a todos los estados del país por un buen número de horas, también obedece al deterioro de la infraestructura eléctrica, muchos de cuyos equipos fueron instalados hace unos 50 años.

La necesidad de sustituir varios de esos equipos es una medida que prevé la administración de Nicolás Maduro. Varios funcionarios informaron que se importarían de China y Rusia, sin embargo, la llegada de estas máquinas toma tiempo y podrían ser incompatibles con el resto de los que integran el SEN. Se debe recordar que la tecnología usada en Venezuela es estadounidense y alemana, por lo que se basa en estándares de ingeniería occidental. Los fabricantes de la mayoría de los equipos son Westinghouse (hoy Siemens), General Electric y Alstom.

El pasado 3 de abril, el vicepresidente sectorial y ministro de Planificación, Ricardo Menéndez, dijo que Venezuela busca la cooperación de Rusia para blindar el sistema eléctrico tras la crisis de energía que vive el país. “Dentro de las agendas de trabajo se tienen ya perfilados temas vinculados a esto. Ya se han trabajado en las mesas. Precisamente son parte de lo que quisiéramos suscribir”, afirmó desde Moscú a un grupo de periodistas.

Expertos en el área eléctrica advierten que la llegada a Venezuela de estos equipos tomaría entre dos a tres años y que de comprarse de fabricantes distintos a los existentes, podrían no ser compatibles, generando un gasto innecesario de tiempo y de recursos públicos.

“Lo primero es que los equipos que compren, no importa dónde, deben ser compatibles con la tecnología existente en el país. Ya se hizo una compra de 500 transformadores y estos no se pudieron instalar por no ser compatibles”, acotó el ingeniero Nelson Hernández

Recientemente El Espectador de Colombia publicó un reporte en el que se confirma que actualmente no existen piezas de recambio para los transformadores que deben ser sustituidos en Guri y que solo hay tres empresas capaces de conseguirlas: Alstom Power  de Estados Unidos, Andritz de Austria y el Grupo ABB de Alemania; algo que ya había sido descrito a TalCual por dirigentes sindicales del sector.

Según una fuente cercana al ministro de Energía Eléctrica, Igor Gavidia, el problema radica en que ninguno de estos países está dispuesto a ayudar a Maduro quien ya no es reconocido como presidente legítimo por unos 60 países.

A juicio de Miguel Lara Guarenas habrá que esperar qué tanto se avanza en este anuncio de la compra de los equipos, pero deja entrever que Rusia, por ejemplo, no es conocida por ser fabricante de este tipo de equipos.

“Podrán traer alguno que otro equipo menor pero los que realmente son fundamentales para soportar el servicio los fabrican bajo especificaciones técnicas y no están disponibles de inmediato y a la mano. Es una lista demasiada larga entre los que se deben mantener y sustituir. Desconozco lo que fabrican los rusos”, dijo

Hernández recalcó que la administración de Maduro busca una vía para evadir las sanciones de Estados Unidos a través de un acuerdo con uno de sus aliados. “Hay que recordar que eso se está haciendo vía Rusia para obviar las sanciones, pero también se debe estar atento a si esta importación será producto de un nuevo préstamo”.

Otro punto que destaca Lara es que los equipos eléctricos de potencia de niveles de 230 kV y superior o máquinas de gran capacidad no se encuentran en el mercado internacional y los mismos se fabrican bajo especificaciones técnicas muy precisas. “Por eso no creo que entre los equipos que pudieran traer los rusos se encuentren equipos de ese tipo”.

Recordó que ya hay una licitación internacional para la compra de las dos subestaciones dañadas en Guri, pero “que en esa licitación se establece un periodo de 10 meses para la compra, transporte e instalación y puesta en operación…así que los racionamiento serán por un tiempo bastante largo”.

Criterios políticos

Por otra parte, un informe de la Asamblea Nacional sostiene la necesidad de recuperar la generación térmica y los embalses, pero que la operación del sistema se ha realizado utilizando criterios políticos y no técnicos. Los diputados que participaron en el estudio del SEN señalaron que algunas decisiones afectaron la operatividad del sistema.

El principal rasgo de la crisis eléctrica venezolana es que se ha dejado deteriorar gran parte de la capacidad de generación de electricidad y de transporte de energía del sistema para atender la demanda de la población. Entre 1998 y 2009 la reserva de capacidad de generación del sistema eléctrico se fue agotando progresivamente hasta que a partir de 2009 la condición de déficit y, por consiguiente, de racionamiento puede considerarse permanente, lo que revela que el carácter de la crisis es estructural. Al no existir el suficiente complemento de generación termoeléctrica, el operador del sistema se ha visto obligado a sobreexplotar el embalse del Guri más allá de su capacidad, haciendo que la oferta de generación quede muy disminuida en las épocas de sequía”, indica el documento.

La AN recordó que las restricciones de energía en algunas de las centrales térmicas se deben al déficit de combustibles. Muchas de las centrales se planificaron para consumir gas natural como combustible primario. No obstante, debido a la indisponibilidad de gas en el país, Corpoelec se vio obligado a reconvertir algunas de las centrales e instalar facilidades para almacenamiento y utilización de combustible líquido como gasoil

“La utilización masiva de combustibles líquidos en lugar de gas natural aumentó significativamente los ciclos de mantenimiento y elevó la indisponibilidad de los equipos. La falta de mantenimiento provoca adicionalmente una merma en la vida útil del parque de generación. Debe indicarse que ninguno de los proyectos de nueva generación contratados durante la emergencia eléctrica años atrás contribuyó a paliar la crisis de 2010, por cuanto los tiempos de construcción sobrepasaron en su inmensa mayoría los 5 a 6 años, solapándose incluso con la tercera crisis del 2016″.

 

Te puede interesar
Loading...

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »