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Chocaron policías cubanos y estudiantes congoleses en La Habana

 

Estudiantes congoleses de Medicina exigen a Brazzaville, que les paguen 27 meses de becas atrasadas.

El choque entre efectivos del Ministerio del Interior cubano y estudiantes congoleses inflamó las redes sociales el pasado lunes (8.04.2019). El impactante despliegue de efectivos, autos policiales, tropas especiales y perros en la Residencia estudiantil Salvador Allende, de Rancho Boyeros, fue filmado por los estudiantes. “El mundo va a ver eso. “Perros para qué”, reclamaba una. Otro se resistió el arresto y proyectó contra el suelo a un uniformado. Su compañero, al socorrerlo, sacó su pistola, rastrilló y apuntó a otro estudiante desarmado.

Al menos 17 detenciones temporales y cuatro estudiantes heridos, fue el saldo de la revuelta, según los estudiantes. La residencia y “todos los campus extranjeros” estaban “rodeados” por la policía desde el 2 de abril, para impedir que los congoleses salieran a manifestarse ante su embajada, mostró en Facebook el grupo “Je Ne Rentre Pas Sans Mon Diplome” (No me voy sin mi diploma). “La huelga continúa y se mantiene pacífica, aunque nos provoquen”, aseguraban.

Ya el 17 de marzo, los estudiantes habían enviado una carta abierta a su presidente, Denis Sassou-Nguesso. Desde el 26, habían dejado de asistir a clases para reclamar, con una sentada ante su embajada, los dos años y tres meses de beca (unos 200 dólares mensuales) que el Congo les debe. La embajada también fue “acordonada” por la policía. Desde el 27, se habían reunido al menos dos veces, sin éxito, con diplomáticos congoleses y autoridades universitarias y de salud cubanas. Habían rechazado la oferta del Congo de pagarles solo 6 meses de deudas.

En redes, una representación de los alrededor de 2.000 futuros médicos congoleses que estudian en La Habana, Santiago, Holguín, Pinar del Río, Villa Clara, Guantánamo, Ciego de Ávila y Camagüey se habían quejado de las deudas, pero también de la calidad de la comida, el alojamiento y el transporte más básico cubanos, a los que se veían sometidos por los impagos del Congo: Igual que los cubanos de a pie, pero sin red familiar cercana, con la ayuda a distancia de los padres que pueden permitírselo -pese a pagar impuestos que deben cubrir sus estudios, según reclamaron en su carta al presidente.

Viejos problemas: desabastecimiento y movilidad restringida

No es la primera vez que estudiantes extranjeros protestan en Cuba. En 2010, en Matanzas, universitarios de Pakistán protestaron por la mala calidad de la alimentación y el alojamiento. “Ya entonces, la respuesta del Gobierno cubano fue muy fuerte, expulsando del país a los líderes. Pero también en los años 70 y, sobre todo, a fines de los 80, hubo algunas protestas por la calidad y cantidad de comida”, en la apartada Isla de la Juventud, donde miles de escolares extranjeros, sobre todo africanos, cursaban incluso estudios primarios, explica a DW Katrin Hansing, antropóloga de la City University de Nueva York, que llegó por primera vez a Cuba como escolar sudafricana en 1983, y ha estudiado la cooperación internacional entre la isla y África.

Una de estas protestas desembocó en violencia en una escuela: Se expulsó a estudiantes y se hicieron reuniones preventivas en otros centros, recuerda Hansing. Pero, entonces, nadie se enteró de estas protestas. Eran internados en el campo, separados por nacionalidades y relativamente distantes entre sí. “Quedó como una noticia muy local”, resume la también la exdirectora asociada del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de la Florida.

Nuevos escenarios: La Habana, las redes sociales y los nuevos convenios

“La gran diferencia entre la actual protesta de los congoleses y las de antes es que ahora todo el mundo tiene un celular y mucha gente -sobre todo en La Habana- está conectada a internet. Todo el mundo se enteró y ya es una historia internacional “, reflexiona Hansing. Además, los estudiantes congoleses protestaron “en La Habana, en lugares muy públicos, no solamente donde viven y estudian, sino también frente a la embajada del Congo, en la Quinta Avenida  de Miramar”: la presión sobre el Gobierno “es mucho mayor que en otros momentos”, agrega.

Además, antes de la crisis en que la hundió el derrumbe del llamado Campo Socialista, Cuba ofrecía becas completas a estudiantes de naciones africanas y otros países aliados. Todos, incluidos los cubanos, estudiaban y vivían en Cuba en condiciones similares. Pero hoy, “Cuba ha cambiado, no solo económicamente. La sociedad cubana ha cambiado. Hay una doble economía, con dos monedas, clases sociales”, explica Hansing. Y cada país, también el Congo desde 2013, tiene su contrato bilateral con Cuba. La isla ofrece hospedaje y alimentación básica, pero la movilidad, otras opciones de alimentación, telefonía, internet, ocio, entre otros, dependen del apoyo de su país o su familia de origen.

Medios independientes cubanos como el portal 14yMedio y la revista de minorías Tremenda Nota indican que la crisis, las negociaciones, cartas y protestas de estudiantes congoleses de Medicina en Cuba ante las autoridades de su país, se repiten desde 2014. “Se habla de una crisis en el Congo”, por la fuerte caída de los precios del petróleo, pero “los congoleses escuchan que lo están gastando en otra cosa”, dice a DW el estudiante Junior Bokaka, dejando en el aire sospechas de corrupción que -junto a las penurias económicas- parecen haber agotado la paciencia de los congoleses en Cuba.

Como sea, según estudiantes y diversos medios congoleses, el descomunal atraso en el pago de las becas ha afectado igualmente a la diáspora estudiantil congolesa en países como Rusia, Ucrania, Marruecos y Senegal. En Moscú, los estudiantes llegaron a asaltar la embajada congolesa en julio de 2018, situación que se repitió este viernes en Dakar, informa Brazza News.

Choque cultural: Otra África y ¿la misma Cuba?

Pero no sólo Cuba, también África ha cambiado, insiste Hansing: “Quienes veníamos en las décadas del 70 y 80 estábamos tan agradecidos de estar en Cuba y no en nuestros países, donde había una guerra civil o de independencia, había una cultura de agradecimiento total hacia Cuba”. Hoy solo llegan a la isla universitarios y no escolares que, como recordaron también en Facebook algunos cubanos y otros africanos graduados en la isla en otras décadas, crecían acostumbrándose a la alimentación y las reglas cubanas.

Muchos africanos que estudian en Cuba hoy “vienen de países con miles de problemas pero con una cultura de protesta. Han crecido en países donde la gente protesta cuando las cosas no funcionan, exige sus derechos. Hay un choque cultural, porque en Cuba no se puede hacer eso; pero -cuando llegan al límite- lo hacen. Y la policía no sabe qué hacer, no están acostumbrados a esa situación. En Cuba falta un conocimiento profundo de cómo lidiar, dialogar, con un grupo que protesta y reclama sus derechos.”

El mensaje del Gobierno cubano fue claro: “tales indisciplinas no serán permitidas y se adoptarán las medidas pertinentes en correspondencia con la legislación vigente en nuestro país”, se lee en una breve nota oficial del Minsap del propio 8 de abril, la primera que los medios estatales cubanos publicaron sobre el tema.

Al mismo tiempo, dos tipos de reacciones coparon las redes sociales cubanas. Por un lado, comentarios muy críticos, fundamentalmente de residentes en la isla, que pidieron “mano dura”, calificaron a los congoleses de “malagradecidos” o “majaderos”, y hasta se tornaron xenófobos. Por otro, aplausos de quienes, especialmente desde fuera de la isla, celebraban que “alguien”, “por fin”,  tuviese el valor de defender sus derechos allí.

Textos y hasta videos con aclaraciones y disculpas de los congoleses, especialmente de los más citados por los medios, como el grupo Je Ne Rentre Pas San Mon Diplome y el estudiante Junior Bokaka, pero también de la Unión de Estudiantes Africanos (UEA) en Cuba fueron sucediéndose hasta este fin de semana.

Lo acontecido, insisten, “no tiene que nada que ver” con el Gobierno o el pueblo cubano, a quienes agradecen. Las fuerzas del orden, a quienes también agradecen, intervinieron porque dos fracciones de estudiantes congoleses se enfrentaron: quienes querían continuar la huelga y quienes no, aclaran. Condenan la violencia de ese día y parte de su repercusión, que evalúan como “difamatoria contra el pueblo cubano”. La embajada del Congo, comenta Bokaka a DW y su sentencia suena a moraleja: “es el único territorio congolés en Cuba, donde los congoleses pueden hablar en voz alta.”

No obstante, según la Agence D’Information de Afrique Centrale, una delegación oficial encabezada por los ministros de Exteriores y  de Educación Superior del Congo se encamina a la Habana para atender la crisis, luego de conversaciones con el embajador cubano en Brazzaville.

DW

 

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