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Elías Jaua: Libertad para los comuneros

 

En medio de la tremenda batalla que estamos librando por la Independencia y el derecho a vivir en paz que tenemos como pueblo, se desarrollan acciones incomprensibles por parte de algunos funcionarios  del Estado en contra de los sujetos que están poniendo el pecho, resistiendo y luchando por la Patria, la Revolución y por el gobierno del Presidente Nicolás Maduro.

El pueblo sabio y libre que protagonizó la rebelión del 13 de abril de 2002, merece que se le reconozca el ejercicio democrático y protagónico de su poder.

Es el caso de 10 comuneros, en el Estado Portuguesa, que están privados de libertad por ocupar de manera pacífica una empresa propiedad del Estado, Arroz del Alba, Planta ubicada en el Municipio Steller, cuya operación fue otorgada a una empresa privada.

¿Qué demanda la Comuna Agua de Dios, en ejercicio de sus competencias legales en el ámbito comunal?: Que se respete la propiedad social, que se expliquen las condiciones legales bajo las cuales se entregaron activos nacionales a un privado, que se garantice la estabilidad y condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras, que se reciba la producción de arroz de la zona, que un porcentaje de la distribución sea vendido en la comunidad.   Nada de lo cual cumple en este momento el operador capitalista.

Por el contrario, según denuncian trabajadores y comuneros, solo se está ensacando arroz importado por el Estado cuyo destino de venta se desconoce, se despiden trabajadores y se precarizan sus condiciones laborales, no se abastece a la comunidad  y no se rinde cuenta de  la condición legal en la que actúan.

Los comuneros y comuneras han acudido a todas las instancias y la única respuesta del Estado ha sido el desalojo forzoso por parte de los organismos de seguridad y la privativa de libertad, por ya más de 60 días, a 10 de sus compañeros, acusados de montar un Estado paralelo. ¡Dios mío! Es que  acaso los funcionarios  del sistema de justicia desconocen la Ley del Plan de la Patria y las leyes del Poder Popular que emanan del artículo 184 de nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Se me dirá que este no es el momento para ventilar públicamente este caso, pero es que lamentablemente no solo es este caso. En varios Estados del país, decenas de campesinos, campesinas, trabajadores, trabajadoras, comuneros y comuneras están judicializados por defender la propiedad social y ejercer el poder popular. Que a veces no lo hacen del mejor modo, puede ser cierto, pero en el fondo son conflictos políticos que tienen que ser resueltos con métodos políticos.

Yo sí creo que, hoy más que nunca,  hay que denunciar la creciente criminalización del Poder Popular, primero porque para reclamar justicia siempre es  el tiempo, segundo porque los sujetos sociales que están siendo encarcelados, perseguidos, atropellados son los que han dado, están dando la cara y son los que ponen y podrán el pecho para defender la Patria y a la Revolución Bolivariana. No fueron los terratenientes, ni los capitalistas los que salieron en Abril de 2002 a  enfrentar  al golpe fascista, no serán ellos los que salgan ahora.

Es bien conocido que el fascismo en Chile no comenzó a actuar a partir del  11 de septiembre de 1973, fecha del golpe contra el Compañero Presidente Allende, ya desde meses antes, a través de la justicia y de los sectores más reaccionarios de las Fuerzas Armadas, se encarcelaron estudiantes, obreros, campesinos, se produjeron desalojos de las fábricas y tierras recuperadas. Todo con el objetivo de debilitar la organización popular y desmoralizar al pueblo que defendía el proyecto de la Unidad Popular. Aprendamos lecciones de la historia.

Con este artículo no busco polemizar con nadie, nunca he hecho política desde la diatriba personal. Lo escribo desde la obligación moral que tengo con la memoria del Comandante Chávez,  con los principios de nuestra Revolución Bolivariana y con el pueblo trabajador, campesino,  comunero, humilde que ha sido el protagonista de la construcción de este  proceso.

El pueblo que ha marchado, que ha votado, que resiste todas las penurias de la actualidad para que la Revolución tenga la Presidencia, la Asamblea Nacional Constituyente, la casi totalidad de gobernaciones, alcaldías, Consejos Legislativos y Concejos Municipales no merece que le demos la espalda frente al atropello de los poderes facticos  que desde ya consuman la restauración de los viejos métodos de represión, coacción y control clientelar que habíamos erradicado.

El poder que nuestro pueblo ha acumulado no puede ser usado en su contra, para defender lo viejo. Ese poder es para la defensa de la Independencia, para la construcción de lo nuevo, para la profundización de la democracia participativa y protagónica, para la igualdad social, para la justicia, para la dignidad del pueblo.

Compatriotas, camaradas estamos obligados a ser consecuentes con los que nos dijo Chávez muchas veces: “No podemos darle la espalda al campesino, al obrero, al trabajador, al pueblo pobre del campo y de la ciudad, a los jóvenes, a las mujeres”. Oigamos a Chávez en https://youtu.be/9yTpyfMoQHg

Plantear estos temas y tomar los correctivos, fortalece la unidad de la revolución. Porque un pueblo con participación, con poder real tiene más fuerza moral para enfrentar esta agresión imperial que amenaza la vida de la República.

La unidad revolucionaria no puede ser solo una consigna repetida mil veces, la unidad se garantiza desde abajo, desde lo concreto, desde el ejercicio de la participación y del poder real por parte del pueblo organizado.

Finalmente, solicitó ante los órganos competentes la libertad de los comuneros procesados y detenidos en la sede de la Policía Estadal de Portuguesa, en Acarigua y más allá, de todos los campesinos, campesinas, trabajadores,  trabajadoras,  comuneros, comuneras y cualquier activista del Poder Popular que este en las mismas condiciones.

El pueblo sabio y libre que protagonizó la rebelión del 13 de abril de 2002 y que hoy sigue en rebelión contra la agresión imperialista, no merece ser encarcelado. Merece que se le reconozca el ejercicio democrático y protagónico de su poder. Para eso los formó Chávez.

En estos días de la Semana Santa, ratificamos la opción de Cristo por los humildes, por los excluidos, por los atropellados de todas las horas. Que Dios nos acompañe.

 

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