Inicio > El pizarrón de Fran > El pizarrón Opinión > Aurelio F. Concheso: Cadena de frío y paralización nacional

Aurelio F. Concheso: Cadena de frío y paralización nacional

 

Se conoce como cadena de frío el proceso de mantener productos perecederos, sean estos alimenticios o de uso médico, a la temperatura adecuada para su refrigeración o congelamiento de manera ininterrumpida, desde su origen a través de los diversos pasos de su transformación, transporte y almacenamiento, hasta el momento de su uso por los seres humanos. Cualquier interrupción de ese proceso produce efectos de descomposición que puede convertir los productos en inservibles, o peor, venenosos para quienes los ingieren o utilizan como medicamentos.

La cadena de frío es una de las características más importantes de la modernidad. Desde el siglo XIX, la refrigeración comercial permitió conservar productos, como la carne, que, al viajar en vagones refrigerados de ferrocarril a los centros de consumo, podía ser preservada sin necesidad de salación, es decir, recurriéndose a la práctica propia de las sociedades primitivas y preindustriales.

A inicios del siglo XX, la capacidad de refrigeración se generalizó, llegando a los supermercados, restaurantes y hogares. Estos avances permitieron la globalización del comercio de productos agrícolas, y la posibilidad de colocar productos tropicales, por ejemplo, en las grandes urbes de países de clima templado.

Un sector que vio aumentos espectaculares en su productividad, gracias a la cadena de frío, fue el lechero. La posibilidad de refrigerar la leche desde el ordeño, pasando por la pasterización hasta llegar al consumidor final, aumentó su uso de manera importante.

Mire a su alrededor, y se dará cuenta que son pocos los productos que no precisan de una cadena de frío ininterrumpida para su elaboración, distribución y consumo. Aún más importante, porque es un problema de vida o muerte y de contaminación de instalaciones hospitalarias, y de propagación de virus y bacterias, es la cadena para sueros, vacunas, etc., -muchos de los cuales pierden su efectividad- si la cadena se quiebra.

Por esas razones y muchas más, resulta imperdonable e irresponsable, la forma ligera como las autoridades han minimizado -que no ignorado por completo- el grave problema de la ruptura de la cadena de frío en todo el territorio nacional, a partir de la serie de mega apagones que comenzaron el 7 de marzo. Esta situación ya ha causado daños, tal vez irreversibles. Pero, de seguro, se agravará aún más, mientras las autoridades continúen aplicando el ensayo y error para enfrentar el problema, y persistan en crear una narrativa falsa de sabotajes ante un problema que es esencialmente de mala gerencia e impericia en el manejo de sistemas complejos, diseñados, no para la intermitencia, sino para funcionar de manera continua.

La ruptura generalizada de las cadenas de frío requiere que esto sea reconocido y tratado como una emergencia que hay que contener. No es por accidente que la propia Cruz Roja indica que las plantas eléctricas confiables para los centros de salud, son el primer elemento de ayuda humanitaria que debe entrar al país. Ese tipo de análisis debe ser aplicado también a los procesos industriales que no pueden operar sin cadena de frío. Algunos de ellos, inclusive, pueden tener una parte de autogeneración, pero el problema ha pasado a ser la ausencia de combustible.

En ese sentido, debe haber un cambio drástico de política que deje de un lado el afán por abastecer a los cubanos, a como dé lugar, mientras que en Venezuela ni siquiera se puede mantener algo tan, crítico como es la cadena de frío, por falta de combustible tanto para las plantas descentralizadas, como para las generadoras térmicas que operan a un 13% de su capacidad instalada.

Si no se procede de esa manera, Venezuela va a ser el primer país en el hemisferio, y tal vez en el mundo, que, después de haber construido una infraestructura de primer mundo, se encuentre de vuelta al siglo XVIII. Con el agravante de que el país hoy está poblado en un 90% por centros urbanos que no tiene cómo funcionar, sin elementos tan básicos en el siglo XXI, como son servicios continuos y no intermitentes de electricidad, y cadenas de frío ininterrumpidas y confiables.

 

Te puede interesar
Loading...

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »