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Félix Cordero Peraza: Desespero e inacción

 

Todo lo que administra el actual gobierno se convierte en calamidad pública. Caos y deficiencia. Incumplimiento y desorden.  Quiebra y paralización. La incompetencia, la malversación y la corrupción enseñoreadas como damas de honor en  palacio.

La improvisación es el método y la práctica es la ausencia de planificación, evaluación y control. Mantienen las instituciones públicas en un ambiente de anarquía, descoordinación e incumplimiento de objetivos y metas. Las responsabilidades programadas y sus funciones son constantemente modificadas atendiendo a necesidades imprevistas e intenciones proselitistas.

Los criterios de selección y admisión del personal obedecen a exigencias de neto corte partidista y a programas clientelares como el de chamba juvenil. No existe la meritocracia y los ascensos son producto de demandas políticas y grupales.

El Plan de la Patria es un compendio de generalidades ideologizantes, visiones no adecuadas de la realidad socio económica, institucional y de parchos inconexos sin estructura lógica para la ejecución y posterior evaluación de resultados. Parece más a una proclama política de deseos y buenas intenciones, que a un proyecto de país engranado con sus recursos, potencialidades y oportunidades.

La confrontación gobierno-Oposición se radicaliza como nunca antes y las emociones y sentimientos de odio, rabia y resentimiento se acumulan en las personas, bloqueando   inconscientemente toda posibilidad de comprensión de la realidad.

Tal como lo dicen expertos, en la población se observa un estado generalizado de extrema confusión. “Angustia. Cansancio y dolor físico,  las cuales inhabilitan el cerebro. Impiden pensar y tomar decisiones.  Generando pasividad, líquida la lucidez y la serenidad para la  ejecución”. Descartando  de plano la ruta de una salida consensuada a la actual crisis política, institucional y económica, por el odio y la rabia acumulada. Los puentes se han roto y las conversaciones improvisadas no tienen el respaldo del liderazgo conocido. El caos de los servicios (luz, agua, aseo urbano, seguridad, comunicación) vitales para la vida normal de la familia y las personas producen una sensación colectiva de impotencia e inestabilidad, que les genera desequilibrios emocionales y actitudinales propios de individuos inseguros. Indecisos.

 

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