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Venezuela baja la defensa por la diáspora militar

 

Aunque no se ha divulgado data oficial, en la familia castrense crece la diáspora. Los militares vencen las trabas para lograr la baja o desertan de las unidades con la misión de trascender las fronteras que en algún momento resguardaron. Se calcula que, en el Ejército, se presentan entre 20 y 25 solicitudes de salida de la FAN diariamente

“Egresé de la Academia Militar en julio de 2010, y en agosto de 2016 me fui de baja luego de ocupar cargos de comandante de pelotón y de compañía, y jefe del tercer anillo de seguridad presidencial. Antes de irme también fui jefe de administración y logística en el Batallón 4 de febrero, en el 23 de Enero; allí tenía 130 personas a mi cargo. Mi salida fue muy fuerte y difícil, la Fuerza Armada era todo para mí y tenía muchas metas por cumplir. Pero en el batallón me decepcioné mucho porque había mucho dinero en las cuentas bancarias de la unidad y algunos comandantes querían parte de esos recursos”, narra un primer Teniente del Ejército, quien desde hace unos meses trabaja como personal de seguridad en un país latinoamericano, donde devenga un promedio de 430 dólares al mes.

El oficial retirado salió de Venezuela por el norte de Santander. Su caso no es aislado. Alejandro es un mayor de la Aviación que realiza vuelos charter en el exterior, luego de que, en 2014, la situación económica y la tensión política dentro de la Fuerza Armada lo llevaran a dejar su carrera de piloto militar de más de 15 años. El aviador, en cuyo adiestramiento el Estado invirtió recursos importantes, pidió la baja y decidió emigrar en busca de un mejor horizonte de vida para él, su esposa y dos hijos adolescentes.

Aunque no se ha divulgado la data oficial de la Fuerza Armada Nacional, en la familia castrense crece la diáspora. Los militares vencen las trabas para lograr la baja o desertan de las unidades para trascender las fronteras que en algún momento resguardaron. En esa misión terminan ocupados en diversos oficios. Expertos refieren que hay mediciones cualitativas que dan luces sobre las dimensiones de este proceso tan inédito en los cuarteles.

“La mayoría solicita la baja para emigrar. No manejamos cifras pero la información extraoficial habla de 20%. Tenemos información de que las bajas son retenidas en los comandos de las unidades y componentes y se han visto casos de militares que desertan y se van del país. Incluso algunos viajan supuestamente de vacaciones en el exterior y no regresan”, señala el vicealmirante retirado Rafael Huizi Clavier, presidente del Frente Institucional Militar.

Un capitán del Ejército que se fue de Venezuela en febrero de 2018 cuenta las motivaciones que tuvo para abandonar la FAN. “Cuando deserté, por la persecución política y luego de una detención arbitraria, interrogatorio y tortura en la Dirección General de Contrainteligencia Militar, me percaté del rastreo que se hace en la zona fronteriza para buscar a los oficiales de la Fuerza Armada. La crisis socioeconómica que golpea a los cuarteles es uno de los motivos para que muchos se vayan del país cuando logran obtener la baja o dejen las unidades sin permiso”.

El oficial recuerda que cuando estuvo como jefe de caravana de un alto oficial, adscrito a la justicia militar, y tenía 19 hombres a su cargo, “terminé siendo un psiquiatra, un psicólogo, un papá: antes de salir, a las cinco de la mañana, salía uno de los motorizados que no tenía pañales, otro que no podía comprar la leche o los medicamentos para su mamá; algún sargento que no tenía para comer y estas necesidades se entienden y demuestran que es una mentira que los militares están bien. Muchos se van porque si ganan, por ejemplo, 600 dólares en el exterior, aunque sea con 100 pueden ayudar a su familia que está allá en Venezuela”.

El oficial no puede revelar su identidad por la prohibición expresa del país sudamericano que le concedió asilo político, luego de que llegara allí junto a su esposa, su hija y la madre de la menor.

Obstruyen bajas

De acuerdo con Huizi Clavier, debido al creciente número de oficiales que desertan de los cuarteles para irse del país, el Ministerio de la Defensa restringe y, en muchos casos, no autoriza los viajes de los militares al exterior. “El descontento y la incertidumbre dentro de la Fuerza Armada es evidente, los militares sufren también serias necesidades por los bajos sueldos y el alto costo de la vida, la hiperinflación. La diáspora venezolana está influyendo a través de amigos y familiares de militares para tomar la determinación de pedir la baja e irse del país”.

A juicio del vicealmirante retirado, el deterioro de la situación económica indica que la situación irá agravándose, afectando la estabilidad profesional de los militares. “Además ellos no pueden dedicarse paralelamente a otra actividad distinta por estar prohibido, a menos que se vayan por actividades al margen de la ley, que también ha ocurrido”, explica el presidente del FIM.

El coronel retirado José Machillanda, doctor en Ciencias políticas, coincide con Huizi Clavier en que desde el Ministerio de la Defensa se ponen trabas. “La petición de baja es un trámite simple: se pasa del comando de batallón al del Ejército, por ejemplo. Pero se conoce de casos actuales en los que este proceso ha durado hasta dos años. Esa es una de las razones por las que también hay tanto desertor. Muchos son oficiales a los que se les ha negado la baja de la Fuerza Armada. Muchos se han ido como una muestra evidente de su rechazo y su conducta crítica al ejercicio del mando. Aún no se tiene el parte de los oficiales que se fueron de permiso en diciembre de 2017, y no regresaron a sus puestos de trabajo”, dice.

El capitán que desertó por persecución política corrobora las afirmaciones de Machillanda. Asegura que en 2008, en el Ejército se registraban 10 solicitudes de bajo al mes. Ahora, afirma, en la Dirección de Personal del Ejército se presentan entre 20 y 25 peticiones diarias.

“Hay compañeros a los que les dieron de baja después de año y medio y le ponen 1500 excusas. Estas peticiones son frecuentes desde el grado de mayor hasta tenientes. Dan excusas para negarlas y a los oficiales con una hoja de servicio impecable más”, argumenta.

Al primer Teniente que formó parte de la Guardia de Honor Presidencial le fue retrasada la baja por 24 meses. “Cuando decidí retirarme, ya desilusionado, pasaron dos años desde que entregué mi primera carpeta con las exposición de motivos. El reglamento señala que en 30 días debe darse la respuesta del comando. Yo introduje la carpeta entre 8 y 10 veces. Me insistían en que no me fuera y que todo iba a cambiar. En ese período me enfermé de hemorroides y debía operarme de eso y de varicocele. Mis superiores pensaban que era una excusa para irme de baja, hasta me acusaron de traición a la Patria”.

Añade que, según el testimonio de sus compañeros que permanecen activos, en muchos casos a los que intentan retirarse les ofrecen créditos del Banco de la Fuerza Armada “para mantenerlos atados a la institución”. Cuenta que, antes de irse de los cuarteles, les exigen el finiquito de la deuda.

Machillada aclara que los miembros de la FAN no ostentan los privilegios que la gente cree, que solo una camada vive holgadamente. “Recomiendo leer la tabla de salarios del estamento militar. Además la seguridad social está dañada, el hospital militar está destruido y el Ipsfa no cumple con sus funciones”, acota.

Cuatro hitos

El coronel Machillanda identifica cuatro hitos de la migración castrense: 1999, 2002, después de 2014 y entre 2017 y 2018.

“En el pueblo armado, hoy en día partido político en armas como gobierno, hay registros precisos de procesos de migración desde 1999. Cuando grupos del estamento militar que acompañaron el golpe de Estado tuvieron diferencias con el planteamiento de gobierno del presidente fallecido Hugo Chávez, dejaron la institución y se fueron del país”. Considera que aquel movimiento se produjo cuando esos uniformados entendieron que no podrían continuar en el territorio con “relativa seguridad y paz”.

El experto indica que el segundo gran momento es en 2002 con los sucesos de plaza Altamira. “Allí ocurre un proceso de migración muy importante pues no era únicamente el grupo de oficiales vinculados al proceso conspirativo, sino una gran masa de oficiales que estaban técnica y profesionalmente muy bien preparados que deciden. frente una expresión de violencia, de cerco y de persecución, abandonar”.

Machillanda apunta que el tercer hito de la migración se materializó desde la misma FAN hacia funciones ajenas a su misión constitucional. “Después de 2014 aparece en el cuerpo armado una confrontación entre el chavismo y el post chavismo: el primero está definido por lo que se conoce como militarismo golpista, el concepto del gendarme necesario. El post chavismo está representado por sujetos que comenzaron a cumplir funciones con este régimen en áreas administrativas que nada tenían que ver con algo cercano a su capacidad, a su preparación, conocimiento como hombres de armas, sino como un gerente de una empresa, de un banco, de un central azucarero, de una compañía de camiones”.

Dice el también profesor universitario que “en los años 2017 y 2018, cuando la incertidumbre alcanza su nivel máximo a lo interno de la institución, se suscita un proceso de delación, de chismes y de venta de personas por los que se llaman comisarios políticos, o los caporales. Entonces un grupo importante de hombres se va de manera brusca, brutal y violenta, habida cuenta que están llenos de pánico”, afirma.

El analista también atribuye el éxodo castrense al resquebrajamiento de los principios de la Fuerza Armada: obediencia, disciplina y subordinación.

Efectos de la migración

El general retirado Manuel Andara Clavier (Aviación) afirma que la diáspora ha golpeado a la FAN y, en muchos casos, los militares sacan primero a sus esposas e hijos. El resultado es que “se ha dañado la estructura militar en bases fundamentales y se alteran los mandos. Hay asignaciones ilógicas. Por ejemplo, un oficial que era comandante de un escuadrón de repente termina siéndolo de una compañía y de un pelotón. Quizás también con otras funciones administrativas. Esto compromete el comportamiento y el alcance de control”.

Andara Clavier indica que los cambios en la organización han generado que se incumpla con la Tabla de Organización y Equipo, según la cual se establecen los cargos y las funciones de los uniformados de acuerdo a su rango. “Con la salida de muchos militares, a los generales les ha correspondido las actividades de un mayor”, agrega.

El capitán asilado en un país suramericano señala que el éxodo castrense ha ocasionado que los oficiales sean reemplazados, en algunos casos, con personal que no tiene su mismo nivel de instrucción. “Yo soy oficial de Academia de cinco años. Luego el presidente Chávez le quitó un año a la escuela y cambió a cuatro. La calidad de los oficiales ha cambiado. Ha cantidad y no calidad. Con el hueco de las deserciones, inventaron algo que se llama Oficiales de tropa, que son sargentos con formación de un año, no son profesionales y no tienen preparación. Sin embargo, esto son los que están asumiendo las plazas de oficiales de carrera y eso es bastante delicado”.

El coronel retirado José Machillanda, doctor en Ciencias políticas, sostiene que algunos de los indicativos de la migración castrense es la cantidad de plazas vacantes, el número de pilotos, capitanes de navío y almirantes que se han ido de la organización militar. Asevera que esta situación no solo afecta los puestos de comando aéreo y naval, también incide sobre los terrestres.

“La ausencia de los oficiales da pie a que no funcionen las unidades. Muchos de los que han dejado la Fuerza Armada y el país son de los que conocen de artillería, de blindados, de telecomunicaciones y de ingeniería”, afirma Machillanda

Cree que el mayor efecto del éxodo castrense ha ocurrido en la Armada y subraya que la Aviación militar prácticamente no existe. A su juicio, la antigua Fuerza Aérea ha sido abandonada por pilotos con una alta formación, dejando al país indefenso.

“Venezuela es un Estado que no tiene capacidad para el ejercicio de la defensa por cuanto el personal sobre las armas, adiestrado, preparado y listo, no tiene comando. La Fuerza Armada está en un estado de depauperación y además no tiene quien la instrumentalice ni quien le haga mantenimiento”, añadió.

 

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