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Juan Guaidó: Maduro está secuestrado por su propio radicalismo

 

Juan Guaidó llama a seguir en las calles y niega que la situación política se esté enfriando. Defiende lo logrado desde el 5 de enero pasado, aunque admite que quisiera que los ritmos fueran más acelerados. Hace salvedades entre colectivos y paramilitares, mientras considera que el régimen de Maduro aumenta sus costos de salida

Aumenta la presión sobre Juan Guaidó. El régimen de Nicolás Maduro avanza en su enjuiciamiento, acusándolo de haber violado una prohibición de salida del país. Por ello, le han despojado de su inmunidad parlamentaria y cada día hay rumores de que pudiera ser perseguido y encarcelado.

Pero el líder opositor se mantiene en la calle, participa de actos públicos y dice no tener miedo. Afirma que una agresión en su contra sería una acción que le generaría al gobierno de Maduro un quebradero de cabeza que no puede imaginar. Entonces sigue llamando a protestar, a organizarse, a la Operación Libertad; que se ha asumido como la fase final del “cese de la usurpación” del Ejecutivo por parte del chavismo.

Ha dicho el presidente de la Asamblea Nacional, reconocido como “encargado” del país por más de 50 países, que se debe marchar a Miraflores, recuperar el despacho presidencial, que se puede pedir asistencia internacional, que los militares deben proteger al pueblo y dejar de sostener a la dictadura.

Pasados más de dos meses desde que el diputado se proclamó como “interino” del país, una sociedad aún vive los estragos del socialismo bolivariano, mientras una cúpula política se atrinchera en el poder.

-¿Su seguridad o su logística ha cambiado desde que se anunció el juicio desde el Tribunal Supremo y el allanamiento de la inmunidad parlamentaria desde la constituyente?

-Esto es persecución. a constituyente no tiene cualidad para allanar la inmunidad parlamentaria, solo lo puede hacer el parlamento nacional. Se abrogan funciones para utilizarlas como persecución política. Todos sabemos en Venezuela el riesgo que implica hacer política, además estar en primera línea desafiando, adversando, a una dictadura mientras recuperamos funciones para poder alivianar la crisis en Venezuela. Nuestra agenda sigue siendo la misma. Hay amenazas de muerte. En la constituyente hablaron de paredón, y eso significa fusilamiento. ¿Tomaremos más o menos precauciones? Ya lo evaluaremos día a día.

-¿Le da miedo que venga una arremetida que pueda terminar con su detención?

-No. Miedo da hoy la cotidianidad en Venezuela, cuando no sabes si vas a tener luz o no, sabes que no vas a tener agua, el sistema de salud colapsó. En marzo apenas hubo seis días de educación para los niños y eso sí es una tragedia. No hay miedo, hay avances y buscar el cese de la usurpación. El mismo régimen sabe que no tiene viabilidad y está en una falsa resistencia, atricherándose de manera irresponsable.

-Alemania y la Unión Europea reaccionaron al allanamiento a la inmunidad, pero Estados Unidos no lo hizo taxativamente. ¿Por qué no ha sido así?

-Contamos con el reconocimiento de casi 60 países del mundo, un respaldo inédito y determinante. Creo que ya no hay sorpresas con el actuar del régimen. La sorpresa es para el régimen con la respuesta del pueblo, cuando salió a protestar a exigir servicios básicos. Lo importante es el compás internacional. Quisiéramos acelerar la recuperación de nuestras libertades y nuestra normalidad, pero el que se interpone es una régimen sádico.

-¿Hay un cambio de posiciones en EEUU? Antes se decía que todas las opciones están sobre la mensa y ahora el volumen es otro cuando se dice que hay otras maneras de presionar antes de una intervención militar, por ejemplo.

-Yo lo veo muy firme. Lo que hay hoy en Venezuela es una legítima desesperación por poder comer, bañarse, hacer la vida normal de nuevo. Ahí viene el querer utilizar cualquier alternativa para detener el sufrimiento que estamos viviendo, y eso contrasta con una estrategia que hemos marcado. Nosotros queremos hacer todo para acelerar los tiempos, pero eso va a depender de avanzar en la movilización y la organización ciudadana. Ya sabemos que el régimen va a responder con paramilitares armados. Estoy seguro que la comunidad internacional nos va a respaldar y que todas las opciones siguen sobre la mesa, y que depende de quién las pueda ejercer.

-Hay quienes hablan de percepción de parálisis, analizando que Juan Guaidó no tiene fuerza suficiente para desplazar a Maduro del poder, y Nicolás Maduro no tiene cómo acallar al parlamento o anular a la movilización opositora. ¿Lo ve así? ¿Cómo encontrar una válvula de escape?

-Dicho de esa manera sonaría a que hay polarización en Venezuela, y no la hay. 91% de la población desea que se vaya Maduro. Se hace ver fuerte Maduro porque utiliza paramilitares armados y utiliza la fuerza bruta. Estamos en un proceso de insistencia. Hay avances, aunque no tan rápido como quisiéramos. Somos una amplia mayoría movilizada y hoy, más allá de una situación, el régimen le pone más costo a una transición y a ellos mismos, los costos de salida de tener incluso posibilidades políticas ciertas.

-¿Por qué no han ocurrido quiebres de la alianza gobernante desde lo burocrático? No han salido ministros o funcionarios de alto nivel a darle respaldo, a desconocer a Maduro, como ocurrió con Luisa Ortega Díaz pero en 2017.

-El proceso de desinstitucionalización del estado de derecho ha sido brutal, acelerado. Siento que lo que más prela es miedo. Nosotros hemos enfrentado la maldad, le hemos visto la cara a la dictadura, el odio que le tienen a la democracia. Pero la peor cara de la dictadura es la que se refleja a sí misma, porque ellos tiene mucho miedo de la persecución que han ejercido. Hay una parálisis de parte del régimen, incluso su lenguaje cambió. Ahora hablan de resistir.

-¿Tenían idea de que costaría tanto que los militares pudiesen dejar de acompañar a Maduro? ¿Falló el cálculo de que seguirían leales a Maduro?

-Yo creo que no están leales a Maduro. Creo que están buscando opciones de cómo manifestarse. Lo hicieron los sargentos (sublevados) de Cotiza, 160 militares activos presos y siendo torturados, cosa que usan incluso como propaganda para infundir miedo y terror en su gente. El rechazo absoluto existe. Tenemos que construir las vías para dar salida.

-Pero la Ley de Amnistía parece insuficiente para ello, no ha sido hasta ahora la clave para que haya un quiebre.

-No ha sido suficiente, y hay que insistir no solamente con amnistía sino con garantías. Lo primero que hay es que vencer el miedo y esa es la parte más complicada.

-La literatura de transiciones políticas dice que en la mayoría de los casos el asunto pasa por negociaciones, y más aún por conversaciones privadas. ¿En este momento hay conversaciones privadas con sectores del gobierno que busquen quebrar apoyos a Maduro? ¿O al menos hay disposición de tenerlas?

-Estamos dispuestos a hablar con todos los funcionarios civiles y militares que estén dispuestos a transitar la ruta hacia la transición y unas elecciones libres. Hemos percibido que prela el miedo de aquel lado.

-¿Pero ha habido algún tipo de conversaciones?

-Estamos insistiendo con todos los funcionarios, y como deben ser privadas…

-Pero puede decir si sí o si no, sin decir con quién.

-Hemos avanzado lo más posible, pero no hay ningún tipo de negociación.

-Una de las ideas que han puesto varios analistas en la mesa es que buena parte de la resolución del conflicto venezolano pasa por entenderse directamente con Cuba. ¿Cree que es así y, de serlo, hay manera de llegar a conversar con quien estaría entonces moviendo los hilos?

-La injerencia real que existe es de Cuba sobre Venezuela, que ha permitido Nicolás Maduro permitiendo incluso la participación de militares cubanos o agentes de inteligencia para investigar sobre la Fuerza Armada porque saben que hay un descontento generalizado. Lo hemos dicho desde el 5 de enero, que vamos a hablar con quien tengamos que hacerlo para llegar al cese de la usurpación, construir la transición y tener elecciones libres. Pero pareciera que Cuba está más arraigada al subsidio petrolero de Nicolás Maduro, el cual también hemos buscado limitar.

-¿Qué tan efectivo es esa decisión de cortar el suministro de petróleo a Cuba, considerando que buena parte de los buques son propios de Pdvsa, que le responde a Maduro, y otros de Alba Marina que es una empresa conjunta con Cuba?

-Son tres etapas. Una, en las empresas aseguradoras. Dos, en las empresas de transporte. Y tres, la posibilidad del bloqueo físico incluso. Se ha disminuido y vamos a que no haya más envíos de petróleo.

-¿Está Juan Guaidó dispuesto a cambiar el orden de los tres pasos que ha dicho hasta ahora: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres? Voces en la oposición plantean que el primer paso debe ser las elecciones libres y no al contrario.

-Para que haya una elección realmente libre debemos tener las condiciones. Por eso se ha determinado ese esquema. El gobierno de transición es reinstitucionalizar, tener un nuevo Consejo Electoral, atender la emergencia y poder tener una elección libre.

-Ha dicho que puede invocar el artículo 187 numeral 11 de la constitución, que autoriza misiones militares extranjeras en el país, pero cuando corresponda. ¿Qué hace falta para que corresponda?

-Eso tiene muchas implicaciones. Eso no se invoca, se autoriza. Es una leve diferencia pero sustancial. Para autorizar algo tiene que haber precisiones: quiénes son, cuántos son, de dónde vienen. Sin precisiones no se puede. De hecho estamos rechazando incursiones como la de los rusos, como la de los cubanos. Entonces, no puede ser algo genérico sino una autorización específica para proteger al pueblo de Venezuela que está siendo amenazado. Depende de quién tiene la capacidad de prestar ese apoyo. Hay muchos países que han dicho que no es el momento, e incluso de los aliados han dicho que es prematuro. Eso se construye. Lo que decimos es que se hará, cuando sea posible.

-¿Por qué habló de “simulacro” de la Operación Libertad?

-Bueno, a lo mejor no fue la mejor palabra, pero es organización. No puedes marchar al centro de Caracas (donde está el palacio presidencial) si no estás organizado, si no cuentas con los números necesarios, si no sabes cómo defenderte de los paramilitares armados. Más que un simulacro es la organización de la ciudadanía en puntos de concentración, en información y en toda la organización.

-¿Qué significa para juan Guaidó que Nicolás Maduro haya dicho que él es el primer defensor de los colectivos?

-Está encerrado en su discurso, secuestrado por su propio radicalismo. Una cosa son colectivos y otra cosa son paramilitares armados. Ellos tratan de suavizar la imagen porque sí hay colectivos, pero de lo que habla Maduro son paramilitares armados y financiados por el Estado, lo cual es un delito de lesa humanidad. Es muy grave, muy delicado, que busquen masacrar gente como lo hicieron con indígenas de la etnia pemón al sur del país. Allí están las evidencias, Diosdado Cabello se retrató haciendo una amenaza al pueblo de Venezuela.

-¿Cómo cree Juan Guaidó que se puede desmontar ese estado de violencia política, en un país donde dirigentes se retratan con encapuchados?

-Eso es una amenaza velada a los ciudadanos. Lo que tenemos que hacer es organizarnos. Por eso trabajamos en la Operación Libertad para organizarnos a través de la manifestación pacífica y no violenta para poder defendernos de estos grupos violentos.

-¿Cree que en Venezuela el problema va más allá de Maduro, al tener que enfrentar un Estado sin instituciones, con estructuras de poder paralelas, con estructuras de poder fácticas, o solo quitando a Maduro se resuelven las cosas?

-Se van a empezar a resolver muchas cosas, por ejemplo la confianza en el país para reactivar el aparato productivo. Eso facilita resolver problemas de corte social. Luego viene el andamiaje del paraestado y su financiamiento que han montado, hay que recuperar la confianza del ciudadano en la justicia, en la Fuerza Armada. Es un tema muy profundo. Por supuesto que el problema va más allá. Pero también estamos claros en que hay fe y confianza en nuestra capacidad para atender esa conflictividad. El venezolano es emprendedor, es alegre, resiliente, y tenemos una gran posibilidad de salir rápido de esta crisis.

-¿Ve cambio de gobierno en 2019?

-Veo cambio este año.

 

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