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César Malavé: Colectivos patibularios

 

No hay nada más pernicioso que un ignorante con poder. Condición que asume ribetes de tragedia cuando el mediocre actúa en el anonimato que da ese tipo de colectividades donde se amalgaman seres de toda laya. Se convierte así el colectivo en una masa amorfa del odio y el crimen. La humanidad ha visto actuar a los grupos extremistas que quieren aniquilar todo aquello en lo que ven una amenaza. Se trate de milicianos, anarquistas, conglomerados comunales, comunistas o fascistas, a ese afán de aniquilar lo justifica la idea de acabar con “un mal”, que según su torcida visión, está infestando a la sociedad. Ahora bien, si frente a las agresiones de aquellos que nadie sabe a ciencia cierta quienes son, el Estado es pusilánime y propicia la impunidad, la cosa está mal; pero se pone peor cuando es el Estado mismo el que los patrocina encubierta o descaradamente. En Venezuela desde que Chávez asume el gobierno, con toda esa cantera de resentimientos  incubados en sus axilas, se desata en el país una especie de violencia irracional, en principio contra la inteligencia y luego contra todo lo que chocara con sus oscuros propósitos.  Estos desadaptados sociales, convertidos en vengadores por la gracia de una ambición de poder sin medida  y una rapiña insaciable, hoy son los dueños de los predios patrios. Se les ve actuar beligerante y flagrantemente, flanqueados por las fuerzas de seguridad del Estado en todas partes. Su acción terrorista se agudiza ahora estimulados por las  arengas de Maduro, gobernantes regionales y los altos mandos militares.

No hay un espacio en la topografía nacional que no esté infestado por esta plaga criminal, que nada tienen que envidiar a los camisas negras del fascismo italiano ni a los Tonton Macoute de la dinastía patibularia Duvalier en Haiti. En todos los casos invocan el “servicio a la Patria”  para hacer el “trabajo sucio” de sacar del juego a todo aquel que se manifiesta contrario.  Se fotografiaban con las armas y el resultado es lo que tenemos ahora. Hoy, estos grupos dan a entender que tienen el poder de ir más allá de la represión y, con sus armas automáticas, se oponen a manifestantes, porque es la orden. Combinan sus actividades políticas con otras formas de crimen organizado. Asumen nombres como “La Piedrita”, “Tupamaros”, “Alexis Vive” “Simón Bolívar”. Estos conglomerados del mal actuaron con saña en contra de destacados dirigentes políticos y gremiales en estos últimos días, en el desarrollo de las actividades convocadas por el presidente encargado, Juan Guaidó.

En Cumaná el colectivo “Papillon” organizado por el ejecutivo regional y dirigidos por un señor al que apodan “El Ruso”, jefe de los escoltas de la esposa del alcalde de Cumaná, atacaron despiadadamente a los dirigentes sindicales del magisterio sucrense, Jesús Malavé,  William Figueroa, José Texeira, Roger Sánchez y José Vidal, quienes fueron golpeados y despojados de sus teléfonos luego de salir de una jornada de participación ciudadana. Posteriormente en Tinaquillo, estado Cojedes, un vehículo, conducido por varios integrantes de estos colectivos del terror, atropellaron premeditada y alevosamente al secretario agrario nacional de Acción Democrática, Adonay Ochoa, quien sufrió traumatismos generalizados, y ahora se encuentra recluido en una clínica de la comunidad. En febrero los colectivos siniestros  fueron partícipes en los disturbios registrados en la frontera colombo venezolana para impedir el ingreso de la ayuda humanitaria a través del puente Tienditas. Ahí aparecieron posando acompañados de la ministra de Servicios Penitenciarios, Iris Varela. Hoy son el azote de los venezolanos que tienen que cruzar la frontera. Durante el apagón nacional  amenazaron y golpearon a trabajadores de la prensa y a manifestantes que exigían respuesta ante la falla eléctrica. De cara a todo esto, Maduro en sus estertores, se limita a llamar a estos criminales a lo que él denomina “Resistencia activa”, que en términos sencillos, no es más que usar el terror para hacer del miedo, muro de contención de la usurpación.

@cesarmalave53

 

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