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Los superancianos, un fenómeno sin explicación

 

Los superancianos son seres especiales que desafían lo que hasta ahora se pensaba del envejecimiento cerebral. Se trata de personas que llegan a los 80 o 90 años con un funcionamiento cognitivo igual, o incluso superior, al de personas de menor edad.

No hay ningún órgano del cuerpo humano que cambie más que el cerebro a lo largo de la vida. Entre los 0 y los 6 años aumenta hasta cuatro veces su tamaño. Desde el nacimiento hasta la vida adulta multiplica exponencialmente sus capacidades y funciones. Luego, eventualmente envejece.

En el caso de los superancianos esto no ocurre. En particular, estas personas mantienen la memoria intacta y en pleno funcionamiento hasta edades muy avanzadas. ¿Por qué ocurre esto? ¿Cómo es que el cerebro de algunas personas desafía al tiempo y mantiene la juventud?

Necesitamos un segundo proyecto de vida y no solo entretenimientos para pasar el tiempo libre que tenemos al jubilarnos”.

-F. Javier González-

Pareja de personas mayores felices

El envejecimiento normal del cerebro

El envejecimiento normal del cerebro depende de muchos factores, por eso no se puede establecer una edad definida para este tipo de procesos. Habitualmente, a los 60 años se producen algunas modificaciones en este órgano. Sin embargo, también influye el estilo de vida. El envejecimiento puede comenzar antes.

De todos modos, a partir de los 40 años el cerebro comienza a “encogerse” a un ritmo del 5 % por año. A partir de los 70 años, este proceso es más acelerado. Los principales cambios que tienen lugar con el envejecimiento cerebral son los siguientes:

  • Disminución de la masa cerebral. Se produce una contracción en el lóbulo frontal y en el hipocampo. Esto sucede, por lo general, a los 60 o 70 años.
  • Adelgazamiento de la superficie externa del surco. Esto hace que el procesamiento cerebral se vuelva más lento.
  • Reducción de la mielina que afecta la materia blanca. El efecto de ello es una ralentización de las funciones cognitivas.
  • Disminución en la actividad de los neurotransmisores. Esto lleva a la disminución de la memoria y la capacidad de aprender. También predispone a la depresión.

Todos estos son procesos normales, que unidos a la disminución en la agudeza de los sentidos, llevan a que el aprendizaje, el procesamiento de información y la memoria no funcionen como antes.

El fenómeno de los superancianos

A partir de diversas investigaciones con personas mayores, se llegó a la conclusión de que algunos ancianos mantienen el cerebro mucho más joven que el de sus pares. La ciencia aún desconoce el motivo.

Lo que sí se sabe es que estas personas son capaces de responder a pruebas de memoria y de cognición, como lo haría un joven de 20 años. También se ha logrado establecer que, por alguna razón, sus cerebros envejecen a un ritmo mucho más lento de lo normal.

Según las pesquisas científicas, en los superancianos el encogimiento cerebral es de un 1 % por año y solo se registra como tal después de los 70 años. Las imágenes revelan que sus cerebros son más gruesos y presentan pocos signos de envejecimiento a edades avanzadas.

Hombre mayor en el mar

Genética y estilo de vida

Hasta el momento se piensa que en los superancianos hay un factor genético que influye de manera decisiva para que sus cerebros envejezcan a un ritmo más lento. No necesariamente son más inteligentes que sus pares ni tampoco todos ellos han tenido un estilo de vida especialmente sano.

Está en marcha un estudio en el que se pretende determinar si hay una sustancia en el plasma sanguíneo que contribuye a que este fenómeno sea posible. La dirige el geriatra chileno Felipe Salech, quien tiene la hipótesis de que es posible que una sustancia relacionada con los linfocitos sea la que genera ese efecto de disminución del envejecimiento cerebral.

Las investigaciones también señalan que, de todos modos, muchos de los superancianos han tenido patrones similares de estilo de vida. En general, un importante número de ellos hacen ejercicio físico con frecuencia, participan en actividades intelectualmente estimulantes, llevan una vida social activa y duermen bien.

También buena parte de ellos ha tenido una dieta saludable. Aparentemente, los alimentos ricos en Omega 3 inciden en su juventud cerebral. Todo sugiere que esa sustancia incide positivamente en la red neuronal. Algo similar ocurre con la dieta mediterránea. Por lo pronto, los superancianos siguen siendo una maravillosa incógnita que de despejarse seguramente terminaría beneficiándonos a todos.

 

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