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Román Ibarra: Presente y futuro

 

Para cualquier venezolano medianamente informado, así como para todos los que sufrimos a diario los rigores de la incompetencia; la falta de profesionalismo; las excusas irracionales, y hasta la mentira cotidiana para intentar justificar el incumplimiento de sus obligaciones a lo largo de estos 20 años desgraciados, nada puede sorprendernos.

Los nuevos apagones ocurridos en el país, son solo el anuncio de lo que llegó para quedarse si no se acometen las inversiones y correcciones en el sistema eléctrico nacional que en su momento no se hicieron, a pesar de que se anunciaron y se otorgaron los recursos para ello, tal como han advertido los expertos del colegio de ingenieros, y otros especialistas.

Pero no se trata exclusivamente del sector eléctrico. Se trata del colapso general del país, en vista de que todos los servicios fueron destruidos por desidia; corrupción; incompetencia, y falta de profesionalismo.

En ese sentido, estamos sufriendo los rigores de los apagones recurrentes; de la insuficiencia del suministro de agua; la destrucción de los sistemas de transporte (superficial, subterráneo, marítimo y aéreo); la telefonía fija y celular; los servicios de cable para televisión; internet. Es decir, en apenas 20 años pasamos de ser uno de los países más modernos y avanzados de América Latina hasta convertirnos en un país africanizado de los más pobres.

Hoy somos comparados –por desgracia del socialismo- con los países más pobres del mundo y de peor desempeño económico, social, y político.

La primera etapa fue la del payaso y estafador eterno; quien con su estilo grandilocuente, e hiperbólico celebraba anticipadamente las ¨obras¨ que nunca hizo, y cuyos presupuestos fueron a parar a los bolsillos de su pandilla de ladrones y aliados.

Enriqueció a sus amigos, familiares y aliados, sin que al país le quedara absolutamente nada de la orgía multimillonaria de la que dispuso a su antojo, y sin reglas por el secuestro que hizo de las instituciones para ponerlas a su servicio.

Luego, con la proximidad de su muerte le impuso al país al sucesor que sus amos cubanos le ordenaron para preservar el enriquecimiento de la claque comunista de esa Isla. Desde entonces, Venezuela está sometida a los designios del peor y más incompetente régimen de que se tenga memoria en el hemisferio.

Hoy todos somos víctimas de la falta de servicios básicos, pero también de la represión brutal por atrevernos a criticar su forma de actuar, y por intentar organizar en los términos de la Constitución la alternativa para el cambio, generando el renacimiento de la fe y la esperanza de nuestros compatriotas por un futuro mejor.

La intención del socialismo es desmoralizarnos para someternos a perpetuidad, y disponer de nuestras vidas y la de nuestros hijos.

En esta ocasión se equivocaron, pues si bien es cierto que hasta ahora se aprovecharon de la buena fe de la mayoría de los venezolanos que cedieron a la manipulación y el chantaje, se acabó. Nuestra gente, de tanto sufrimiento y engaño, terminó por abrir los ojos para decirles no más.

Toda la gente de bien, en nuestra tierra y allende nuestras fronteras, hemos decidido avanzar para recuperar la democracia y la libertad. Para ello, hemos depositado nuestra confianza en el liderazgo que encarna el Presidente de la Asamblea Nacional, y Presidente (e) de la República, Juan Guaidó.

Nos toca ayudar en el cumplimiento de la agenda diseñada hasta alcanzar elecciones libres y supervisadas. El camino ha sido duro, pero no desmayamos.

Que nadie se rinda, pues la esperanza debemos construirla entre todos y garantizar un futuro luminoso para el país de nuestros hijos. Tenemos todo para lograrlo!

@romanibarra

 

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