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La “Venezuela potencia” solo trabajó y estudió diez días en todo marzo

 

Hasta ahora el calendario escolar ha perdido 17 días hábiles de actividades entre la suspensión de clases en diciembre por las elecciones, la extensión de los asuetos y los dos mega apagones

Gabriela Rojas/ Tal Cual

Terminó marzo en “la Venezuela potencia” y de sus 21 días hábiles se pudo trabajar y estudiar en diez días, de los cuales realmente fueron efectivos solo ocho, porque dos de ellos (el jueves 7 y el lunes 25 de marzo) terminaron abruptamente antes de culminar la jornada, cuando comenzaron los dos mega apagones nacionales que dejaron sin energía eléctrica ni servicios públicos al país, un colapso que en algunas regiones llegó a las tres semanas consecutivas sin poder restablecerse.

Desde el primer día, marzo había comenzado a media marcha. Nicolás Maduro, de ánimo festivo, decretó el adelanto del asueto de carnaval que comenzó el jueves 28 de febrero, siguió el viernes 1ro de marzo y conectó con el fin de semana para hacer un puente de seis días no laborables y escolares.

El regreso formal a actividades laborales y académicas fue el miércoles 6 de marzo. Pero cuando los venezolanos agarraban el ritmo a esa semana de tres días, el apagón del jueves 7, registrado a las 4:50 de la tarde, dejó paralizada la actividad nacional. Después de las primeras 22 horas continuas sin electricidad, ese primer apagón se convirtió en el colapso de servicios públicos de más larga duración en la historia del país.

Sin energía eléctrica, sin agua ni transporte, los venezolanos además tuvieron que lidiar con las fallas masivas en las comunicaciones telefónicas e internet, más las largas colas de vehículos para cargar gasolina.

A este escenario se sumaron los problemas para pagar por el colapso de las plataformas bancarias lo que hizo inviable las actividades laborales, esto originó que voceros del gobierno declararan inicialmente 48 horas de suspensión oficial de actividades que luego se extendió por segunda vez desde el lunes 11 hasta el miércoles 13 de marzo, y aunque se trataba de una situación crítica de movilidad y servicios, Maduro la llamó la extensión del “asueto”.  

Jorge Rodríguez, vicepresidente de Comunicación, Cultura y Turismo, explicó que la extensión de la medida sería solo por el martes 12 pero luego ampliaron el período: “Nicolás Maduro, ha decidido extender por 24 horas más (miércoles 13) la suspensión de actividades laborales y la suspensión de clases en todos los niveles de educación desde preescolar hasta educación universitaria”.

En la semana del lunes 18 de marzo, poco a poco en las principales ciudades del centro del país se logró una regularización básica del servicio eléctrico y de agua, una suerte con la que no contaron las regiones del occidente, ni siquiera ciudades grandes como Maracaibo, donde el apagón siguió de largo durante la única semana que algunos pudieron concluir con algo de operatividad.

Y llegó el lunes 25 de marzo. El segundo mega apagón inició a la 1:20 de la tarde y entre subidas y bajones de electricidad, nuevamente el colapso de los servicios se extendió durante cuatro días más que fueron decretados por el Ejecutivo Nacional de 24 a 24 horas hasta el viernes 29, cuando se reanudaron oficialmente solo las actividades laborales pero no las escolares. 

 

Vacaciones obligadas

Aunque las actividades laborales debían retomarse durante el primer mega apagón el jueves 14, las escolares se reanudaron formalmente el lunes 18 de marzo. Esa fue la primera y única semana completa de actividades que pudieron ver durante todo marzo.

Pero de los 180 días hábiles -como mínimo- que debe cumplir el calendario escolar según el artículo 46 de la Ley Orgánica de Educación (LOE), ya se han perdido 17 días sin reprogramación desde que inició oficialmente el período académico (17 de septiembre de 2018 para educación básica y 1ro de octubre para educación media y diversificada).

Los escolares arrancaron con un primer lapso a medias, debido a que diciembre fue muy interrumpido por la suspensión debido a las elecciones de concejales realizadas el 9 de diciembre.

La entrega de los planteles al Plan República en diciembre significó que los niños y jóvenes tuvieron apenas cinco días efectivos de actividades en todo el mes: asistieron el lunes 3 pero había que entregar los planteles el martes 4 de diciembre hasta el miércoles 12 de diciembre -tres días antes del asueto navideño- lo que en muchos casos representó una suspensión de facto hasta el 7 de enero.

El segundo lapso escolar no ha tenido mejor suerte. El ministerio de Educación no ha implementado un plan especial de reprogramación por los apagones y además a este trimestre le queda todavía en medio un nuevo asueto: la semana santa, que a juzgar por la tendencia que ha mostrado Maduro con cada extensión de días feriados, se perfila como otra fecha para convertirse en una larga extensión de días no laborables.

 

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