Inicio > Regional > Zulia: ¿Cómo le explicas a un niño que no hay agua fría?

Zulia: ¿Cómo le explicas a un niño que no hay agua fría?

 

“La situación fue desesperante. Un adulto puede soportar cualquier adversidad, pero ¿cómo le explicas a un niño que no hay agua fría, que el aire acondicionado no puede prenderse, o que no puede ver televisión? Para el adulto también es frustrante porque aparte de sufrir por ver en esa situación a tus hijos, te desesperas en buscar la solución”, así relató una habitante del sector Cuatricentenario sus vivencias en el segundo apagón nacional en un mes que sufren los venezolanos.

Relató que entre vecinos  compartieron la comida, cargaron los celulares en los trabajos de toda la cuadra y un vecino con su camioneta  se abasteció de agua en planta C y la distribuyó.

“La solidaridad entre los vecinos y familia cercana fue clave para soportar esto”, enfatizó.

La falta de electricidad por más de 100 horas que se registró el jueves, 07 de marzo, provocó un caos total que afectó el tratamiento de pacientes crónicos, provocó saqueos en más de 500 comercios y perpetuó la zozobra por la falta de información.

El último blackout registrado este lunes, 25 de marzo, dejó a los venezolanos por más 60 horas “a oscuras”, sobreviviendo a los estragos ocasionados por la primera falla y sorteando las dificultades para abastecerse de alimentos y agua mientras aguardaban exasperados por la restauración del servicio eléctrico.

Gisela Álvarez, habitante del sector Curva de Molina, está  en cama debido a una lesión medular y relató que “cuando llegan las horas de calor mi espalda se cocina, sin contar que paso a ser presa fácil de los zancudos y se agrava el riesgo de tener escaras o úlceras por presión en mi cuerpo”.

Indicó que con su “capacidad respiratoria medrada por una grave escoliosis, el pasar de las horas, la fatiga, ansiedad  y los nervios la apresan por la incertidumbre que significa vivir así. Apenas puedo comer…”.

Claudia Paz, quien vive en el sector Grano de Oro tuvo que migrar a la fuerza a Colombia para poder cumplir con su trabajo como mánager social media de una agencia.

“Me tuve que venir a Colombia por tierra porque trabajo por internet con una agencia de otro país y las condiciones evidentemente no me permitían cumplir con mis responsabilidades”, señaló.

Por su parte Nixon Morillo, un venezolano radicado en Lima, Perú, dijo que aunque él no lo vivió sí lo sufrió por sus familiares que habitan en la parroquia Domitila Flores del municipio San Francisco.

“No lo viví, pero lo sufrí desde afuera. No sé de mi familia desde el domingo, mi mamá es hipertensa y con ese calor no quiero pensar lo peor”, expuso.

Jonás González, estudiante y habitante del Barrio Las Taparitas, en la segunda etapa de Cuatricentenario, señaló que en su hogar tuvieron que dormir en la sala con las ventanas abiertas y soportando las plagas. Afortunadamente, recibieron el suministro de agua y compraron alimentos en los poco locales con punto de venta en funcionamiento.

Para Ángel Ciro González, vecino del sector Bella Vista, la experiencia del segundo apagón fue como “volver a los años 1950 y 1960”.

“Ahora sí entiendo por qué antes la cena era a más tardar las 06:00 de la tarde. Recordé las planchas de ropa de hierro, cocinas a queroseno, lámparas Chompin y bañarse en el patio con baldes. Sin muchas cosas que uno rememora, en ese entonces tampoco sabíamos que éramos felices (…)”, comentó. Otros usuarios reportaron  pérdida de comida.

Zulia: el estado más golpeado por

Larga, sufrida y sin pausa, así es la historia de apagones que le ha tocado vivir al Zulia, un estado, que además de ser crucial en la economía  venezolana por su característica petrolera, tiene dentro de su geografía a la que fue la primera ciudad con electricidad en toda Latinoamérica: Maracaibo.

Los records y triunfos históricos no les han servido a los habitantes de esta entidad para paliar los daños causados por las crisis eléctricas locales y nacionales, que cada vez se superan más en tiempo y crudeza.

Luego de dos apagones masivos que dejaron en ‘blackout’  a la mayor parte de Venezuela en menos de un mes, el Zulia arrastra consigo  cada vez más ‘peso’ en crisis.

Cien horas continuas sin electricidad dejaron en este estado destrozos como en ninguna otra localidad del país. Saqueos masivos y un desasosiego en los ciudadanos quedó  luego del 14 de marzo cuando el servicio fue restituido. Por si fuera poco y sin tiempo suficiente para recuperase, un segundo apagón llegó y se instaló por más de 60 horas.

“Somos los últimos de la cola”

El Sistema Eléctrico Nacional ofrece energía a todo el país desde la Hdroeléctrica Nacional del Guri, ubicada en el estado Bolívar; para un zuliano, esto es al otro lado del país.  “La luz apenas va por Caracas, así que todavía nos falta, porque somos los últimos de la cola”, es la expresión que se escuchaban  en ciudades como Maracaibo, cuando empezaron a conocerse las noticias sobre la restitución de energía en diferentes localidades a escala nacional.

Desde diciembre de 2017, cuando inició una fuerte crisis eléctrica en Zulia por el hurto de cableado en la subestación Punta de Palma, según informó para ese entonces la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), se anunciaron trabajos para la autogeneración de energía en el estado, sin embargo, las averías no han cesado desde aquél momento.

En 2018 los meses de largos apagones parecían no acabarse y como solución la Gobernación del Zulia fijó planes estratégicos con objetivos que buscaban estabilizar el servicio  y lograr una “independencia” del Sistema Eléctrico Nacional.

Sin embargo, los proyectos de autogeneración comenzaron mucho antes. En febrero de 2011 fue aprobada la construcción del Parque eólico La Guajira, un proyecto que  contaría con la estructura de aerogeneradores de electricidad en 600 hectáreas que alcanzarían a producir 50,4 Mw de energía, sin embargo, hasta el momento, se encuentra paralizado.

En 2019, luego de dos apagones masivos, el Zulia, en su totalidad, es el estado que soportó más horas continuas -100 y 60- sin el suministro.

Fallas de otros servicios incrementan las dificultades

“Carretear agua” es la modalidad que tienen hoy en día los marabinos para enfrentar la escasez de agua. Desde hace meses, una crisis hídrica dificulta la vida cotidiana para quienes habitan en esta zona del país. En medio de los apagones, lavar ropa, asear las casas y hasta tomar agua son actividades cotidianas transformadas en desafíos.

Aunque, el alcalde de Maracaibo, Willy Casanova,  aseguró que el suministro de este servicio se está realizando “por gravedad con varias maniobras que se vienen haciendo con Hidrolago desde la estación de Bombeo Tulé y Planta C lo que ha permitido que parte de la ciudad esté recibiendo el servicio”, según afirmó.

Para varios sectores la medida ha sido efectiva, sin embargo, para otros persisten las dificultades. Durante los apagones, los habitantes de edificios tuvieron que cargar pesados botellones de agua para poder hacer las tareas cotidianas en sus hogares. También,  hay quienes buscan aguas en tuberías rotas o botes de agua cercanas a cañadas.

El sofoco del calor, una ‘fiel compañía’

Se ha enaltecido como un emblema, está presente en las tradicionales gaitas e, incluso, fue una distinción turística de esta entidad con característica lacustre: El calor, que mantiene una sensación térmica entre los 38° y 45° centígrados, hoy en día se ha vuelto un castigo  para los ciudadanos que deben pasar interminables horas sin la posibilidad de encender sus acondicionadores de aires.

Las sillas, hamacas y colchones frente a las casas se han convertido en la opción para recibir un poco de viento y escapar del vapor que se concentra dentro de las casas, sin embargo, el implacable sol no permite que esta alternativa sea muy duradera.

Las playas, las montañas y las plazas cercanas a los hogares son opciones comunes en otros estados del país para poder sobrellevar los apagones, sin embargo, para los zulianos el transporte, la falta de efectivo, las distancias y la inseguridad, son impedimentos para que  busquen su dispersión en otras áreas del estado.

Las madres con niños pasan las horas con abanicos improvisados para ventilar a los pequeños, de hecho las noches en vela, se han vuelto “normales” para evitar que los mosquitos los piquen.

El caos podría continuar

Este jueves, 28 de marzo, luego de que la energía eléctrica empezara a llegar en algunas zonas del estado, el ministro para la Comunicación calificó el hecho como un “ataque” e instó a la población a ahorrar energía. En los últimos años, el Zulia ha sido sometido a racionamiento continuamente y, aunque en ocasiones se han establecido cronogramas, las autoridades no suelen informar sobre las horas de cortes para cada sector.

“No podemos cantar victoria, porque persistirán los ataques” dijo Rodriguez sin descartar la posibilidad de nuevas fallas masivas en el Sistema Eléctrico Nacional.

Frente a esto, a los exorbitantes aumentos de precios dolarizados y a los comercios temerosos de nuevos saqueos, los habitantes de Zulia cuentan con pocos –o nulos- recursos para tomar previsiones ante un tercer apagón nacional.

 

Te puede interesar

Loading...
Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »