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La mediación familiar en la separación

 

La mediación familiar en la separación es un método de resolución de conflictos caracterizado por su sencillez y flexibilidad. Sobre todo teniendo en cuenta que, a día de hoy, los conflictos sociales son inevitables.

La familia, aun estando considerada como uno de los pilares fundamentales de la sociedad, no está libre de situaciones problemáticas que afectan al bienestar de sus miembros gravemente. Además, la transcendencia de los conflictos familiares en las últimas décadas ha evolucionado, resultando cada vez mayor.

En estas circunstancias, el punto de mira no debe estar puesto en la prevención o eliminación de los mismos, sino en la manera en que deberían ser enfrentadas estas situaciones con el objetivo de llegar a solucionarlas.

La mediación en los procesos de familia

La forma tradicional de resolver los conflictos ha sido, generalmente, acudir a la vía judicial. Sin embargo, este sistema se aleja cada vez más de la realidad de nuestros días. En concreto, porque no ofrece respuestas eficaces a las necesidades de la sociedad del siglo XXI.

Los legisladores, conscientes de la situación, han propuesto métodos alternativos de resolución de conflictos para responder a estas necesidades, así como para dar una solución al colapso de los tribunales que las mismas producían.

Matrimonio con mediadora familiar

En este contexto, la Directiva 2008/52/CE, del Parlamento Europeo y Consejo de la Unión Europea, de 21 de Mayo de 2008, tuvo como principal objetivo mejorar la calidad de la justicia. Así mismo, en nuestro país se aprobó la ley estatal 5/2012, de 6 de julio, de mediación de asuntos civiles y mercantiles, configurando la mediación familiar en el derecho español.

Es importante distinguir la mediación extrajudicial de la intrajudicial. La extrajudicial es aquella desarrollada al margen del proceso judicial. La intrajudicial tiene lugar una vez iniciado el mismo.

La mediación familiar será un proceso extrajudical o intrajudicial de resolución de conflictos familiares en el que un tercero imparcial ayuda a los miembros de la familia a encontrar solución a sus problemas.

El “tercero imparcial”, denominado mediador, siempre tratará de acercar posiciones. En todo momento, se busca llegar a un acuerdo que sea satisfactorio para todos.

Mediación familiar en la separación: concepto de mediador

El mediador se define como una tercera persona dotada de una preparación técnica que, desde una posición de neutralidad y sin capacidad decisoria,interviene en el conflicto que enfrenta a dos partes. Su finalidad es lograr que las personas involucradas en la controversia racionalicen una salida negociada que ponga fin al litigio.

Es fundamental entender que el mediador no tiene poder de decisión ni legal, como tendría el juez, a la hora de resolver. Su función se reduce a facilitar la comunicación. Como se ha mencionado anteriormente, con el fin de alcanzar un acuerdo que resulte satisfactorio para ambas partes.

La ley de medicación 5/2012 de 6 de julio regula en el Capítulo III el denominado Estatuto del mediador. También, en su artículo 11, regula las condiciones necesarias para ejercer de mediador.

Estas pueden resumirse en ser una persona natural física en el pleno ejercicio de sus derechos civiles y estar en posesión de un título universitario o de formación profesional superior. También, suscribir un seguro o garantía equivalente que cubra su responsabilidad civil.

Muñecos de madera representando una situación de mediación

Proceso de mediación “versus” proceso judicial

Es relevante el hecho de que la vía contenciosa tiende a generar confrontación e imposición. Con esto se quiere decir que existe siempre una parte ganadora y una perdedora, en ningún caso se busca favorecer a ambas.

Por ello, en determinadas situaciones, la mediación familiar en la separación puede convertirse en una alternativa ventajosa para las partes. Sobre todo, porque el mediador siempre trabajará por basar el procedimiento en la igualdad.

También es importante tener en cuenta que el proceso judicial es un proceso rígido, con soluciones limitadas y de obligado cumplimiento. En cambio, las soluciones que pueden alcanzarse a través de la mediación suelen ser creativas, satisfactorias y rápidas.

Cabe mencionar que, si existen, hay que incluir la participación de los hijos en el proceso. Es importante que se les tenga en cuenta durante todo el procedimiento. La actuación del mediador en este sentido también debe ser efectiva.

Es fundamental entender que, de todos modos, la mediación no ha nacido para solventar los problemas de la Justicia. A pesar de sus ventajas, tiene un ámbito de actuación muy delimitado. Aunque es cierto que su potencial expansivo sí es amplio.

Así, dependiendo de la situación frente a la que nos encontremos, será positivo valorar la utilización de un procedimiento u otro. Siempre teniendo en cuenta las facilidades que la mediación puede llegar a otorgar.

 

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