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Jesús Alexis González: Educación para reconstruir el tejido social en democracia

 

Es de obviedad manifiesta, que en la actualidad el tejido social de Venezuela está visiblemente fracturado razón por la cual urge mejorar las relaciones interpersonales por intermedio de la educación, complementando su acción con políticas en materia de salud y alimentación, hasta alcanzar la reconciliación nacional habida cuenta de la ruptura del pueblo propiciada por el chavismo-madurismo con orientación cubana. Dicha reconciliación, será auspiciada por el nuevo Gobierno que pronto se inicia y estará apuntalada en valores morales y éticos como base para la reorientación y transformación del Sistema Educativo venezolano, en pro de reposicionarnos como uno de los países ¡más educados del mundo! mediante la instrumentación de concretas políticas para los distintos Niveles y Modalidades.

El tejido social, hace referencia al entramado de relaciones y vínculos consensuados desarrolladas por los individuos en sociedad hasta configurar una cohesión social entendida como un marco de anuencia entre los miembros hacia una situación percibida de interés común, como es el caso de la equidad social: Todos los miembros de la sociedad deben tener las mismas oportunidades para  su participación en los mecanismos de redistribución de la renta (riqueza nacional), lo cual resulta más viable en la medida que los ciudadanos tengan acceso a la educación en igualdad de condiciones (incluida una prosecución exitosa) ya que les facilita integrarse, de manera útil, al Sistema Productivo Nacional y así combatir la desigualdad social muy especialmente en lo que respecta a los estratos más bajos de la sociedad. En síntesis, el acceso a la educación y los conocimientos promueve la equidad social al contrarrestar las barreras sociales, económicas y culturales.

En concordancia con lo expresado, puede inferirse que la movilidad social está íntimamente vinculada con el aprendizaje a lo largo de la vida que en la práctica se convierte en un tipo de “estrategia educativa” que nos sitúa como aprendices para toda la vida con la finalidad de aumentar el conocimiento y elevar las competencias personales, sociales y de empleabilidad; al tiempo de mantenernos sobresalientes dentro del mercado laboral y en continuo crecimiento personal. Resulta propicio destacar, que la UNESCO distingue dos (2) grandes áreas en el contexto de la Educación Superior: A.- El Universitario, y B.- El Terciario No Universitario. En el primer caso, las universidades tienen la responsabilidad de la formación profesional, la investigación científica y la articulación universidad-sociedad estando facultadas para conferir títulos profesionales y grados académicos. La educación terciaria no universitaria, por su parte, es ofrecida por institutos superiores adscritos a universidades o funcionando de manera independiente, teniendo por finalidad formar profesionales con conocimientos técnicos en un máximo de dos (2) años luego de finalizada la educación media, estando facultados para emitir títulos de técnicos o tecnólogos al tiempo que los egresados pueden o no continuar estudios universitarios. Es de aclarar, que para la UNESCO la educación superior terciaria no universitaria es diferente a la educación post secundaria no terciaria en razón a que esta última no conduce a títulos y está focalizada en la capacitación vocacional, entendida como una estrategia de aprendizaje para reforzar la aptitud natural que desarrolla el ser humano para desempeñar algún oficio eficientemente de acuerdo a sus habilidades y destrezas; modalidad donde Venezuela refleja potencialidades concretas como p.ej. la cualificación en el área de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), en pro del reconocimiento académico formal de las competencias desarrolladas bajo la figura de conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes adquiridos laborando sistemáticamente en el mundo digital.

La estructuración perentoria en Venezuela de un Sistema de Educación Superior Terciaria No Universitaria se justifica plenamente, por variadas razones donde resaltan: A.- El país, cuenta con 72 instituciones de educación superior universitaria (con una tendencia matricular decreciente) en un contexto de 5 universidades nacionales autónomas, 20 universidades nacionales experimentales, 28 universidades privadas, 16 institutos universitarios, y 3 colegios universitarios; B.- La población escolarizada global alcanzó su punto máximo en el periodo 2004-2005 cuando se situó en 8.071.959 estudiantes, año a partir del cual se inició un indetenible crecimiento negativo hasta situarse para el periodo 2016-2017 en 7.195.335 estudiantes  para una disminución absoluta cercana a un millón de estudiantes, y porcentual de un 11% en clara contradicción con el crecimiento vegetativo de la población; C.- De la matricula esperada en educación básica para el periodo 2017-2018, se calcula que apenas se inscribió un 38%;  D.-.- En la actualidad, se estima que cerca de 6 millones de personas en edad escolar se encuentran fuera del sistema educativo; E.- En educación primaria, solo el 36% de la matricula inicial culmina el sexto grado inmolando implícitamente un 64% sus posibilidad de desarrollo personal por la vía educativa y de su incorporación al sector productivo; alternativa que hoy día se ha complicado aún más habida cuenta que en los últimos cuatro años el tamaño de la economía se ha reducido en más de la mitad; F.- Del insignificante número de estudiantes que obtienen la educación primaria, apenas un 3% inicia estudios superiores universitarios con el añadido que en ese nivel la deserción supera el 50%; G.- Es de manifiesta obviedad, que un altísimo porcentaje de la población entre 18 y 24 años con derecho a educación, en el presente ¡ni estudia ni trabaja! y por ende requiere que el Estado les brinde urgente atención en aras de propiciar equidad e igualdad de oportunidades; siendo una ocasión muy oportuna para apuntalar la citada educación superior terciaria no universitaria bajo distintas modalidades de aprendizaje, donde se privilegie articulada y planificadamente el uso intensivo de las TIC mediante un Programa de Integración al Aprendizaje tanto presencial  en aulas, como  en la modalidad en línea (vía Internet) cuyo financiamiento es altamente factible por intermedio de los entes multilaterales;  lo cual en conjunto contribuirá a modernizar y expandir, a  menor costo, la construcción de innovadoras capacidades y habilidades profesionales así como para establecer una conexión educación-sector productivo.

Reflexión final: La puesta en marcha, con prontitud y eficiencia, de un Sistema de Educación Superior Terciaria No Universitaria para el caso venezolano, exige de otras acciones complementarias dentro de las cuales destacan: 1.- Instrumentar un Plan Nacional de Capacitación Docente en el campo de las TIC y otros; 2.- Ejecutar un Programa de Digitalización de los Contenidos Programáticos, en conjunto con herramientas que faciliten su aplicación para un aprendizaje práctico no memorístico; con la finalidad de hospedarlos en la “Nube” en aras de facilitar su acceso por intermedio de cualquier dispositivo de bajo costo con una mínima capacidad de memoria; 3.- Expandir y mejorar el servicio nacional de Internet, lo cual puede llevarse a cabo con inmediatez si se cuenta con el acompañamiento de entes privados nacionales e internacionales, a la luz de un relanzamiento del sector privado de la economía en el marco de una Política de Reducción del Tamaño del Estado; 4.- En razón a que la educación terciaria no universitaria, tiene como requisito de ingreso  contar con el título de Bachiller se puede (y debe) instrumentar un Programa de Graduación Rápida de Bachilleres a través de las TIC; siempre y cuando esté garantizado que ingresará a la mencionada educación terciaria.

 

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