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¿Quién es el Pinochet bolivariano que mata, reprime y secuestra en Venezuela?

 

Ahora Roberto Marrero es terrorista. Ahora Marrero es jefe terrorista. Ahora Marrero es responsable de grupos criminales. Lo dice el ministro de Interior, el general Néstor Reverol. El mismo que hizo de la Guardia Nacional una maquinaria de represión sin antecedentes en América Latina. Reverol leyó. Aunque mal leyó. Pero leyó el libreto. El mismo que leía en la Unión Soviética la policía política. El mismo que sigue leyendo el G-2 en Cuba.

Lo señala Ramiro Valdés, el cerebro de la inteligencia cubana, decisivo personaje en la seguridad del régimen de Nicolás Maduro. En Cuba nada se mueve sin que los órganos de inteligencia lo sepan. Es el terror. Es el totalitarismo. Es comunismo. La maquinaria del terror tiene que estar siempre en movimiento. Detenerse es darle oxígeno al enemigo. Hay que sembrar el miedo. Y que se sepa. En los barrios actuó el FAES matando sin piedad y, con ello, se inmovilizó a los elementos que promovían la protesta. El terror intenta inmovilizar a la oposición y al equipo de Juan Guaidó pero ya este ha dicho que no lo sacarán de la hoja de ruta.

Jorge Giordani, purgado por Maduro, identificó a este monstruo como el Pinochet bolivariano. Hubo quienes esperaron el golpe de un sector militar con cara y nervios de derecha, con ojos y cerebro de derecha, con ojos de sapo y manos de gorila. Pero ese personaje no apareció con tales características. Y no había que esperar a que irrumpiera. Porque este monstruo ya está aquí. No es producto de la imaginación. Es un monstruo con la sustancia y la esencia del fascismo de Pinochet y el comunismo chavista. Ese monstruo es Nicolás Maduro. Es Diosdado Cabello. Es Freddy Bernal. Es Cilia Flores. Es Delcy Rodríguez. Es Jorge Rodriguez. Es el general Vladimir Padrino López. Es el general Néstor Reverol. El Pinochet bolivariano es el poder de Maduro y el grupo que lo apoya. Y no había que esperar que saliera exclusivamente del mundo militar. No era el gorila tradicional. Es peor. Es terriblemente peor pues a la sustancia pinochetista y chavista hay que agregar la sustancia cruel e implacable del castrismo que a su vez se alimentó del terror soviético. Pavorosa combinación.

Todo el terror está documentado en el informe de Michell Bachelet.Como todo el terror soviético puede leerse en el libro Archipiélago Gulag de Alexandr Solzhenitsyn. De los soviéticos los cubanos recibieron las primeras instrucciones. En lo técnico, reconoce Ramiro Valdés. Pero “la inteligencia humana” la tenía Cuba. ¿A qué se refiere Ramiro Valdés con eso de “inteligencia humana”? A individuos convencidos de la causa comunista y en consecuencia llegar a cualquier extremo por la defensa de la revolución. Aniquilar la contrarevolución, y siempre habrá contrarevolución; aniquilar a los fascistas, y siempre habrá fascistas; aniquilar a los traidores, y siempre habrá traidores; aniquilar al enemigo, y siempre habrá enemigo.

No hay adversario político. No hay contrario. No hay disidentes. Solo enemigos. Un diputado, un dirigente político, se transforman, así, en una y cualquier madrugada, en terrorista, en asesino, en un elemento peligroso para la sociedad, para la revolución, para el socialismo-comunismo, para la patria. Lo dice Néstor Reverol en ese parte policial mal leído pero sin titubeos sobre la intención y el objetivo, la crueldad y la maldad.

Es el terror rojo. Es rojo ese terror. Rojo rojito, como acuñara aquel ex Zar de PDVSA, Rafael Ramírez, quien hoy también denuncia persecución. Era rojo en aquella Unión Soviética. En la Cuba de hoy. Y no es exageración cuando se habla de terror. El informe Bachelet lo señala. La acumulación de hechos, la acumulación de prácticas, la diversidad de métodos y formas de represión, la verdad de la tortura, de los secuestros, de la persecución, de los asesinatos. Matan y siembran el terror los cuerpos policiales. Matan y siembran el terror los grupos paramilitares o colectivos. Todo ello no indica otra variante que el terror rojo. Y el gran escenario es Venezuela. Un escenario observado por el mundo pero al que el poder chavista no le presta atención. De hecho, la arremetida contra el jefe de Despacho de Juan Guaidó es un reto a Bachelet y a la Misión Técnica de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU que se encuentra en el país, y además un reto a la ONU misma, a la comunidad de naciones.

El ex ministro de Planificación de Hugo Chávez temía que de las filas militares apareciera una especie de monstruo que se alzara con el poder, que desalojara del poder a Nicolás Maduro y a su grupo, y entonces hiciera de las suyas contra el propio chavismo, contra el chavismo disidente. Jorge Giordani, purgado por Maduro, identificó a este monstruo como el Pinochet bolivariano. Hubo quienes esperaron el golpe de un sector militar con cara y nervios de derecha, con ojos y cerebro de derecha, con ojos de sapo y manos de gorila. Pero ese personaje no apareció con tales características. Y no había que esperar a que irrumpiera. Porque este monstruo ya está aquí.No es producto de la imaginación. Es un monstruo con la sustancia y la esencia del fascismo de Pinochet y el comunismo chavista. Ese monstruo es Nicolás Maduro. Es Diosdado Cabello. Es Freddy Bernal. Es Cilia Flores. Es Delcy Rodríguez. Es Jorge Rodriguez. Es el general Vladimir Padrino López. Es el general Néstor Reverol. El Pinochet bolivariano es el poder de Maduro y el grupo que lo apoya. Y no había que esperar que saliera exclusivamente del mundo militar. No era el gorila tradicional. Es peor. Es terriblemente peor pues a la sustancia pinochetista y chavista hay que agregar la sustancia cruel e implacable del castrismo que a su vez se alimentó del terror soviético. Pavorosa combinación.

De “funesto personaje” hablaba Giordani, que se equivocó en el apellido del monstruo. No es el Pinochet bolivariano sino el Pinochet chavista. Como chavista dice Padrino López que es la Fuerza Armada, y lo repite Maduro, y lo repite Cabello, y lo repiten todos, todos ellos que llevan dentro al monstruo, a ese funesto personaje que tiene rostro, y tiene huesos, y tiene verbo, y tiene sangre fría, que baila, que ríe mientras se matan indígenas en la frontera y se tortura en las cárceles, y tiene armas, y tiene pólvora, y dice que lo tiene todo, y en verdad, debe poseer todo lo que tiene un monstruo, hasta miedo, y si tiene miedo, puede caer.

Juan Carlos Zapata

 

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