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José María Vargas: padre de la medicina nacional y de la civilidad

 

En conmemoración del natalicio del Dr. José María Vargas se celebra el día del médico en Venezuela. Este sabio venezolano nació en La Guaira el 10 de marzo de 1786. Fue el primer rector de la Universidad de Caracas (hoy UCV) y el primer Presidente Civil de la República.

Por Samir Kabbabe / Prodavinci

Graduado de médico en 1808, inició su ejercicio profesional en la ciudad de Cumaná. Estando en La Guaira durante el terremoto de 1812 en el que murieron unas 3.000 personas, destacó por su dedicación, capacidad organizativa y pericia como cirujano. De vuelta a Cumaná, retoma su ejercicio médico y actividad como miembro del Consejo Supremo Legislativo de la ciudad, cuando es hecho preso y enviado a las bóvedas de La Guaira, siendo liberado en 1813.

Consciente de la precaria formación médica que pudo obtener en Venezuela, al ser liberado embarca a Europa a finales de 1813 para estudiar nuevamente medicina en Edimburgo, Escocia. Obtiene certificaciones honoríficas en Anatomía, Cirugía, Cirugía Ocular, Cirugía Dentaria y Obstetricia, así como en Química y Botánica, y se dedica a la Mineralogía.

En Londres se hace miembro del Colegio Real de Cirujanos. Consolida su formación como científico y médico en Francia. Regresa a América en 1819 y se establece en Puerto Rico, donde a causa de la guerra, se refugian su madre y hermanos. También en la isla resalta por su actividad médica y científica.

Regresa a Venezuela en 1825 y se incorpora a la Universidad de Caracas. Moderniza los estudios médicos con metodologías de investigación, enseña anatomía con disección de cadáveres y enseña la utilización del fórceps y del microscopio. Tanto destaca en su espíritu innovador y progresista como médico, docente e investigador, que es elegido rector en 1827.

Vargas fue el gran reformador de la Universidad, de una Universidad para el desarrollo y la independencia. Renueva materias, contenidos, metodologías. Crea nuevas cátedras, como la de Química y de Botánica. Instituye los estudios de las Matemáticas, impone las prácticas experimentales, los estudios de lenguas extranjeras y organiza las bibliotecas.

Durante su rectorado la administración universitaria es solvente e impecable. Inicia vínculos con otras universidades, fomentando la concepción del pensamiento universal del alma mater, abierto a las corrientes intelectuales y científicas de su tiempo. Abre la máxima casa de estudios para que ingresen y se gradúen en ella personas de cualquier raza, color, creencia u origen.

En 1827 funda la Sociedad Médica de Caracas, donde se inician las reuniones y discusiones científicas. Concluye su rectorado en 1829, rechaza ser reelecto y se dedica de lleno a sus actividades médicas, científicas y educativas, fundando en 1832 la Cátedra de Cirugía.

Simultáneamente se dedica a la actividad política. Con pensamiento liberal, en 1829 funda la Sociedad Económica de Amigos del País, organismo privado orientado a estudiar y proponer respuestas para la producción de bienes que mejoren el desarrollo y el crecimiento de la nación. Forma parte del Congreso Constituyente de 1830, y es uno de los tres albaceas del testamento de Simón Bolívar.

Su fama de hombre de temple y asertivo en lo humanístico y lo técnico, lo convierten en el principal candidato para ejercer el segundo período presidencial de 1835-1839. Finalizada la guerra de independencia, era mucha la desconfianza hacia la multitud de militares y caudillos con ambiciones políticas y de poder. Vargas representaba la imparcialidad ante las luchas de facciones militares.

Rechaza reiteradamente la propuesta de hacerse candidato y escribe “Estoy bien convencido de que carezco, además de la capacidad necesaria para dirigir con acierto tan difícil encargo, de aquel poder moral que dan el prestigio de las grandes acciones, y las relaciones adquiridas en la guerra de Independencia; poder que, en mi opinión, es un resorte poderoso en las actuales circunstancias de Venezuela para robustecer la enervada fuerza de la ley; y conjurar con eficacia las tempestades que pueden amenazarla, o hacer desaparecer, rápida y vigorosamente, los males que la aquejen”.

José María Vargas cede finalmente a las reiteradas presiones y es electo Presidente con el 60% de los votos entre ocho candidatos, siendo confirmado por el Congreso de manera casi unánime.

Asume la presidencia el 9 de febrero de 1835. Ejerce el poder sometido a múltiples presiones opositoras y en clima conspirativo, hasta que en julio, la “Revolución de las Reformas” dirigida por caudillos militares, lo apresan en su domicilio y le exigen renunciar.

Pedro Carujo, uno de los personajes nefastos de nuestra historia, lo rodea en su casa y trata de convencerlo de la inminente victoria del alzamiento y de la inútil actitud de no renunciar ante el Congreso que lo designó, gritándole la disparatada frase: “Doctor Vargas, el mundo es de los valientes”, como si la imprecación de una persona armada a una desarmada no constituyera una cobardía. La respuesta del sabio se ha insertado en quienes profesan los valores republicanos de una sociedad civil, justa, de hombres y mujeres libres y educados: “El mundo es del hombre justo y honrado”.

Vargas fue expulsado a la isla de Saint Thomas, pero el general Páez, designado por el mismo presidente Vargas como jefe las Fuerzas Armadas, condujo finalmente la derrota de los “reformistas” y se repuso la legalidad, volviendo José María Vargas a ocupar la presidencia.

Muchos episodios conflictivos con Páez debilitaron entonces el gobierno y el congreso, entre ellos, que Páez indultaba a quienes se habían alzado, contrariando las decisiones de Vargas y las del parlamento. Finalmente renuncia el 29 de abril de 1836 alegando que carecía de poder para contener las pugnas internas y conjurar los males que amenazaban la paz de la nación.

Vuelve a su ejercicio médico, educativo y de investigación. En 1839, para el segundo período presidencial de Páez, es designado para ejercer la presidencia de la Dirección General de Instrucción Pública, sin sueldo, ocupando el cargo hasta 1852. Durante ese periodo publica sus investigaciones y desarrolla varios proyectos, entre ellos el de la “educación primaria, gratuita y obligatoria” que luego instaurara Guzmán Blanco llevándose la gloria.

Exige salarios justos para los docentes y propone las escuelas para oficios y para los trabajadores. En 1842 fue designado para traer los restos de Bolívar desde Santa Marta. Enferma en 1853 y viaja a EEUU, falleciendo ese año en la ciudad de Nueva York, dejando todo su patrimonio a la Universidad Central de Venezuela. Sus cenizas fueron trasladadas en 1877 al Panteón Nacional.

Padre de la medicina nacional y de disciplinas como la química, la botánica y las matemáticas, reformador de los estudios universitarios en Venezuela, precursor de la educación gratuita y universal, el sabio José María Vargas perdura también como referente de la civilidad para la superación de la barbarie.

 

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