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Cesáreo Espinal Vásquez: Conducta  psicosocial

 

El ser humano nace libre y bueno pero su conducta psicosocial depende de los senderos del buen camino.

En la escuela municipal “JJ Martínez Mata” del pueblo donde nací, Carúpano y estudié la primaria con maestras insignes por innata vocación, Prudencia Vera, Aracelis Fierro y los maestros ejemplares Bor y Tenorio, fueron inolvidables guías por senderos del buen camino aplicables por nuestros padres y madres conjuntamente. Es esa escuela, cuyo director era el maestro Alcalá, compartíamos pupitres con todas las clases sociales, ricos y pobres, hijos de pescadores, artesanos, obreros, agricultores y comerciantes, de corsos, turcos, españoles, italianos y de carupaneros. Éramos una misma familia. Se dice que “árbol que nace torcido nunca su tronco endereza”, lo considero, muy poco optimista, porque a los árboles se le ponen horquetas, se guían sus ramas y dán buenos frutos y a los niños, mediante disciplina y buena conducta psicosocial antes de los doce años de edad llegan a transitar por buen camino. En aquella época los escolares debíamos tener una boleta semanal  en la que el maestro nos calificaba la conducta, la aplicación y el aseo y debía ser devuelta con la firma del padre, madre o representante. Se exigía tener buena conducta, no solo en el ámbito de la escuela, sino afuera, en la calle y en el hogar. Los padres hacían seguimientos a sus hijos. Por otra parte, tan importante como la boleta escolar, era el certificado de salud en la que era obligatorio ir a la Unidad Sanitaria para las vacunas contra viruelas, etc.  Hoy, en este siglo 21, las noticias de crímenes, robos y comportamientos violentos de jóvenes, tienen a la sociedad en estado de neurosis colectiva, no existe seguridad personal y de bienes, se asesina hasta para quitarle los zapatos a la víctima, pero si fuera poco, en autobuses entran delincuentes y les piden “decentemente a los pasajeros una colaboración porque acaban de salir de la cárcel y no tienen trabajo y su único medio de vida, es robar”. Es de urgencia la aplicación de  tres aspectos fundamentales para la prevención del delito: 1) instrucción cívica (senderos del buen camino); 2) la residencia (padrón) de vecinos y 3) el certificado de conducta psicosocial, obligatorio a partir de los siete años de edad, vigente y renovable cada dos años, exigible para ingresar a centros docentes y para toda actividad de trabajo tanto en el sector privado como público y desaparezcan las frases de “loco suelto y de loco de carretera” de toda clase social, políticos, militares y profesionales, por lo que es preferible centros de conducta psicosocial que cárceles y se legisle sobre estos factores de orden público para una sociedad justa, de seguridad y paz.

cjeve34@gmail.com

 

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