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Jesús Alexis González: Sistema Educativo para la transición

 

“El mundo moderno no nos premia por lo que sabemos, sino por lo que podemos hacer con lo que sabemos” (Andreas Schleicher, Fundador Informe PISA).

En pro de gestionar (relación armónica entre la estructura, la estrategia, los recursos humanos y las finalidades) un Sistema Educativo, se emplean modelos esquemáticos ( fundamentos figurativos)  al no existir un modelo único válido para todos los casos, lo cual en mucho responde a que es un proceso cargado de complejidades que no permite la aplicación de teorías y enfoques pedagógicos sustentadas en variables exógenas (algo que se origina en la parte externa de una cosa); más aún cuando su diseño implica, entre otros aspectos, una definición exhaustiva (que agota la materia de que se trata) relacionada con el perfil de las competencias nacionales esperadas, hecho que obliga a una concordancia entre la Gestión Educativa (políticas, métodos y medios que condicionan el proceso educativo) y la Gestión Pedagógica o Proceso de enseñanza-aprendizaje (Docentes, Diseño Curricular, Metodología, Didáctica, Evaluación Educativa, Investigación e incorporación de innovadoras formas de aprendizaje).

Aceptando, como en efecto es, que la educación constituye uno de los pilares del desarrollo social y económico, resulta de perogrullo resaltar la importancia que reviste invertir en educación y en la formación de capital humano, por intermedio de un coherente conjunto de políticas públicas focalizadas como una Misión de Estado (estrategias centrales de un país que no varían con los cambios de gobierno) orientadas a la generación de conocimientos, al emprendimiento, a la innovación y muy especialmente al estímulo de la creatividad desde temprana edad; estructurando dichas políticas públicas en torno a un Sistema Educativo innovador para facilitar el tránsito hacia la modernidad.

Diversos factores repercuten favorablemente en favor de materializar un eficaz (capacidad de lograr un efecto deseado) y eficiente (capacidad de alcanzar lo esperado con el mínimo de recursos posibles) Sistema Educativo en procura de una sociedad en continua evolución. A tenor de ello, resulta pertinente referenciar algunas de las estrategias instrumentadas por aquellos países que en la actualidad cuentan con la mejor educación: *La legislación educativa, perdura en el tiempo más allá de los gobiernos de turno, hasta propiciar una visión de la educación identificada con el país; *La selección de los profesores, se realiza en un contexto de financiamiento de su capacitación e incentivos por desempeño y desarrollo profesional; *Los docentes perciben un salario inicial justo, por encima del promedio de otros profesionales; * El ejercicio de la docencia, es sinónimo de respeto y excelencia a nivel de la sociedad; *En la mayoría de los países ubicados en los primeros lugares del ranking mundial de los mejores Sistemas Educativos, el régimen es gratuito y obligatorio hasta los 16 años; *La escolaridad se inicia desde los 7 años (edad a partir de la cual se obtienen las mayores ventajas de aprendizaje), y acuden diariamente a clases unas 4 a 5 horas a fin de disponer de tiempo  libre para aprender a desarrollar su potencial creativo *Fomentan la inclusión, así como el desarrollo de los valores y habilidades sociales; *Asumen que la rigurosidad de un examen, no es sinónimo de inteligencia y tampoco determina el valor intelectual; *Se estimula la interpretación objetiva de los contenidos programáticos en el contexto de la realidad, en lugar de la memorización; *En ciertas asignaturas, como matemáticas, se enseñan las formulas y ecuaciones en función de aplicarlas crítica y constructivamente en contextos reales; *Se acepta que no todos aprenden por igual, y en razón de ello instrumentan distintas estrategias de aprendizaje a la luz de desarrollar el conocimiento a su nivel más humano.

En lo que atañe a Venezuela, y ante la hecatombe social-económica-moral-ética que presenta, se hace urgente, luego del cese de la usurpación, refundar el país mediante una planificada relación intersectorial donde al sector educación le corresponde participar con un papel de trascendencia en la reconstrucción de corto, mediano y largo plazo; en el entendido que los resultados  del proceso de enseñanza-aprendizaje (acumulados) se alcanzan a largo plazo (18 años o más), y por tanto se hace perentorio perfilar, con la inmediatez posible, un “modelo educativo venezolano para la transición” (de carácter temporal) enmarcado en un Sistema Educativo alineado con el Plan País,  que integre distintos roles concomitantes (bajo la figura de programas y proyectos) en las áreas de la Educación Inicial, Básica y Superior, tales como: formación rápida para la incorporación pronta al campo laboral, así como un programa de extensión educativa orientado a la capacitación en artes y oficios, al igual que la instrumentación de un plan académico para atender la inmensa población sujeta a una deserción escolar “inducida” (abandono del sistema educativo ante los males socio-económicos impulsados por la dictadura), como también en lo atinente a los estudios universitarios en su vital misión de elevar la calidad del Capital Humano a nivel de licenciatura y estudios para graduados al tiempo de apuntalar la generación de nuevo saber mediante la investigación. Tal modelo educativo, a pesar de su transitoriedad, se insertará en un contexto (forma de operar de una organización) de mediano y largo plazo sustentado en una estructura y en una estrategia específica en el marco de un definido Plan de Desarrollo Social y Económico sustentado en la planificación y definición de objetivos y metas cualicuantitativos susceptibles de medición, y contextualizados en función de ¡reinventar la Venezuela que queremos! Es de acotar, a pesar de ser una obviedad manifiesta, que los resultados del proceso educativo al ser intangibles en razón de estar vinculado con la formación de seres humanos, su calidad es susceptible de “visualización” por intermedio de su impacto en la elevación del bienestar nacional; y esa será, desde el inicio, la Misión del Gobierno de transición.

Reflexión final: Habida cuenta, de la descomposición ética y moral que ha venido ocupando, de manera profusa (cuantiosa, exuberante), un espacio en Venezuela como consecuencia del “mal comportamiento” en materia de corrupción y otros delitos de la cúpula oficialista y militar (y de sus allegados en ambos casos) cuya actuación se hace conocida por la ciudadanía por intermedio de la denominada educación refleja (aquella que se asimila en la interacción social); urge ser contrarrestada (anular su influencia) a través de la educación sistemática (la que se imparte en las instituciones educacionales) incorporando algunas asignaturas a un eje transversal (instrumentos que atraviesan el currículo) vinculadas con la Formación en Valores, en todos los niveles y modalidades del modelo educativo para la transición, como una actividad pedagógica cuyos contenidos programáticos serán comprendidos en un contexto real (no memorística) en aras de integrar el ser, el saber, el hacer y el convivir con los debidos principios éticos y morales; y donde el componente practico del aprendizaje se desarrollará teniendo  como referencia vivencial  la ¡actitud del nuevo Gobierno!

De igual modo, se ha de invertir la pirámide organizacional educativa en favor de ¡conferir mayor importancia al docente! asumiendo como una verdad incontrovertible que “La calidad de la educación en un país nunca será mejor que la calidad de sus maestros” (Andreas Schleicher).

 

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