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Cilia Flores, un silencio impuesto por la inteligencia cubana

 

El periodista investigativo Casto Ocando afirma que la llamada “primera combatiente” tiene tanto o más poder en Venezuela que Nicolás Maduro y que asumió una estrategia de “silencio” tras la captura de los narcosobrinos

 Por DANIEL CASTROPÉ / Diario Las Américas

Desde hace muchos años, Diosdado Cabello dejó de ser el segundo en el poder en la Venezuela que el chavismo ha pretendido manejar a su antojo. En ese lugar de “privilegio”, si cabe la expresión, se encuentra Cilia Flores, esposa de Nicolás Maduro, a quien el dictador llama “primera combatiente”, hoy “el poder en la sombra” a pesar de la “estrategia de silencio” que habría implementado a partir de la captura de los “narcosobrinos”.

Sobre ese tema ‘espinoso’ y de otros que convergen dentro del panorama venezolano, DIARIO LAS AMÉRICAS invitó a participar en una transmisión a través de Facebook Live al periodista investigativo Casto Ocando, quien no duda en afirmar que Cilia Flores tiene tanto o más poder que el mismo Nicolás Maduro dentro del resquebrajado esquema de gobierno dictatorial instaurado en Venezuela.

Ocando, en cuya hoja de vida destacan su trabajo en el Nuevo Herald y la cadena Univision, tiene claro que Flores está sometida a una “estrategia” trazada por las agencias de inteligencia cubanas que mantienen al chavismo en el palacio de Miraflores. “La estrategia ha sido que Cilia no se haga notar para que no se vea quién está tomando las decisiones, a pesar de que ella es quien lo hace”, recalcó.

Opositores como el actual representante diplomático de Venezuela ante el Grupo de Lima, Julio Borges, entre muchos otros, aseveran que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) está “minada de funcionarios cubanos” que, además de “dar las órdenes de reprimir y torturar a los mismos militares venezolanos” que ven “con buenos ojos” al presidente Juan Guaidó, serían quienes crean las “tácticas” para “tapar” la corrupción en la ya frágil cúpula gobernante.

Según el comunicador venezolano, el “mutismo” de la “primera combatiente” comenzó a evidenciarse justo después de la detención de los sobrinos de la pareja que permanece en la presidencia de forma ilegítima; Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas, detenidos en Haití en 2015 y sentenciados en Nueva York en 2017 por intentar introducir 800 kilos de cocaína a Estados Unidos.

Tras denominarla “el cerebro detrás del trono”, como asegura es “llamada [Cilia] por mucha gente dentro y fuera de Venezuela”, Ocando agregó que Flores se conoce como una “persona muy sagaz” que “concentra mucho poder” y “tiene conexiones fuertes con el sector militar”. Pero, a su juicio, lo más importante es que “tiene el oído de Maduro”.

De hecho, el dictador Maduro debería su carrera política a Cilia Flores, de acuerdo con el testimonio de decenas de personas que conocen intimidades de la pareja, porque –afirman– sin ella tal vez el usurpador del poder en Venezuela no hubiera conocido a Hugo Chávez. Flores era la encargada de dejar pasar a las personas que se querían entrevistar con el forjador del chavismo, responsable de que la nación petrolera se encuentre en una crisis sin antecedentes.

“Es casi imposible separar lo que es Nicolás Maduro de Cilia Flores; todo va junto. Los dos están en la misma estrategia, en los mismos riesgos y ambos tienen el mismo destino, cualquiera que sea, como también los dos están probablemente acusados por los EEUU”, opinó Ocando.

En septiembre de 2018 el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció sanciones en contra de Cilia Flores y de otros tres dirigentes que el Gobierno estadounidense define como el “círculo cercano” del mandatario venezolano, que son la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, su hermano y ministro para la Comunicación e Información, Jorge Rodríguez, y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López.

Maduro llama a su esposa la “primera combatiente” porque afirma que ese título va mejor que el de “primera dama” en el “lenguaje revolucionario” imperante en el chavismo.

El poder de Diosdado

Pocos dudan de que Diosdado Cabello tuviera un “fuerte protagonismo” cuando el coronel Hugo Chávez ostentó el poder. En estos momentos, aunque todavía lo tiene, desde el punto de vista de Ocando, el que podría ser el más antiguo de los chavistas en las altas esferas venezolanas cumple un rol específico dentro de la maraña de “negocios corruptos” de la dictadura.

Para el periodista, Cabello es “una figura importante por su ascendencia en el sector militar y el gran control que siempre tuvo”, hecho que lo convierte en “uno de los muy pocos líderes que se ha mantenido desde el principio y uno de los que maneja el negocio del narcotráfico”.

A Cabello se le ha señalado como el jefe del Cartel de los Soles, término que se deriva de las estrellas doradas de los generales de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y que fue escuchado por primera vez en 1993 cuando dos oficiales, el jefe antinarcóticos Ramón Guillén Dávila y su sucesor Orlando Hernández Villegas, fueron investigados por narcotráfico.

Si bien es sabido que Maduro y Cabello en público se juran “lealtad y cariño”, entre ellos realmente existe una “enemistad” desde el momento en que Chávez “ungió” presidente a quien en otro tiempo era “un chofer de autobús”. Sin embargo, el que solo actuó como presidente por pocas horas tras el levantamiento contra Chávez en 2002 “siempre ha estado a la cabeza, arriba, y por encima de todos los carteles que existen y que, juntos, forman uno solo en Venezuela”.

Cabello es visto como un “hombre radical y pragmático” y “líder natural” del “ala militar” del chavismo, especialmente en el seno de la Guardia Nacional, al tiempo que a Maduro se le considera un dirigente “no frontal”, que suele tomar “decisiones erráticas”. De allí el poder que se le atribuye y el mismo gobernante permite a su esposa Cilia Flores.

El fin de la pesadilla

Entre las posibilidades de solución al problema de la crisis política en Venezuela, Ocando dijo que no solo una eventual intervención humanitaria o militar podría terminar con la salida de Maduro del poder.

Desde su perspectiva, las investigaciones que adelantan las autoridades estadounidenses en contra de Maduro y su grupo podrían desencadenar en una “orden de captura”, como ocurrió con el general Manuel Antonio Noriega, el llamado “hombre fuerte de Panamá”, para deponer al gobernante que asumió un nuevo periodo en enero pasado con el consecuente rechazo de la comunidad internacional.

Finalmente advirtió que “Maduro no está en una, sino en varias investigaciones federales criminales. La justicia de Estados Unidos es una maquinaria que cuando comienza a funcionar, no la puede parar nadie”.

 

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