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Aurelio F. Concheso: El infernal martirologio de Maracaibo

 

Si alguna región de Venezuela no debería tener problemas de deficiencias energéticas, sin duda alguna, es el estado Zulia, y, en particular, su capital, Maracaibo.

El Zulia es una región bendecida por la naturaleza, con una disponibilidad de recursos energéticos que supera la de la mayoría de los países del Continente en petróleo, gas y carbón.

Desde la perforación del Zumaque 1 en 1914, y el reventón de Los Barrosos en 1922, durante todo el siglo XX suplió al país de abundante energía.  Y en un momento, inclusive, fue el mayor exportador mundial de la misma.

Es por eso por lo que hoy se le califica de emblemática la destrucción de que ha sido objeto por el Socialismo del Siglo XXI, al saberse que Maracaibo fue la ciudad que más sufrió en el contexto del mega apagón que afectó a la nación entera desde el pasado jueves 7 de marzo a finales de la tarde. Para colmo, cuando ya parecía que el suministro eléctrico comenzaba a estabilizarse, en la tarde-noche de este jueves 14, por impericia en la administración de carga, la explosión de un transformador volvió a sumir a la ciudad en la oscuridad con impredecibles consecuencias.

Los reportes diarios de Fedecámaras Zulia daban cuenta de acontecimientos que incluyeron el saqueo ya la destrucción a más de 500 comercios. No sólo en los municipios de Maracaibo y San Francisco, sino también en la Costa Oriental del Lago y Villa del Rosario, en el Sur.  De igual manera, las instalaciones industriales del mayor productor de leche del país no corrieron con mejor suerte, al paralizarse sus instalaciones de refrigeración, lo cual se tradujo en pérdidas milmillonarias. Asimismo, figuran los saqueos a cuatro depósitos generales de Polar en el Estado, que serán reabastecidos con dificultad.

El reporte del martes 12 de marzo a las 2.30 de la tarde reseñaba que “El Zulia muestra un estado de anarquía total, sin que se observe gran presencia de autoridades que contrarresten estos actos vandálicos”. Se trata de hechos “que sólo contribuirán a crear más caos, más zozobra e incrementar la escasez, el desabastecimiento y la crisis”.

Definitivamente, no tenía por qué ser así. Si los gobernantes y los bolichicos de Derwick que les hicieron la corte hubieran invertido el dinero, en vez de apropiárselo, Maracaibo tendría energía térmica para autoabastecerse. Y no convertirse en la cola de suministro de un distante Guri que tiene que distribuir su producción, ahora menguada, primero por todo el país.

Esa realidad, por cierto, ha hecho que desde hace años la región zuliana sufra largos apagones que los caraqueños sintieron por primera vez desde el jueves 7 de marzo. Y es tal vez por eso por lo que sea en los oídos de los zulianos en los que más hueco suenan los gritos de “sabotaje”, cada vez que la impericia hace explotar otro transformador más.

En ese sentido, es oportuno citar al canal de noticias NTN24, que ha hecho una admirable recopilación de declaraciones de Nicolás Maduro sobre el espiral descendiente del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN). El especial de 5 minutos da cuenta de 15 declaraciones públicas suyas desde abril de 2013 hasta febrero de 2018.

En el contenido de las primeras, difundidas hace ya 6 años, anuncia la “militarización” del sistema, “penas máximas para los saboteadores” y “acabar con los corruptos”. En las posteriores intervenciones difundidas con el correr de los años, culpa a los señores María Corina Machado y Leopoldo López, etc. Y sólo en dos oportunidades se refiere al efecto climatológico del “Niño” sobre el Guri.

Para octubre de 2017, cuando presumiblemente todo el sistema ya llevaba 4 años en las hábiles manos de los militares, le pide a la Asamblea Nacional Constituyente que reforme de manera inmediata el Código Penal, para incluir pena máxima en contra de “los saboteadores”. Y en el último “byte” de febrero de 2018, aseveraba que “tenemos que blindar” el sistema eléctrico.

Sin duda alguna, lo cierto es que, si con declaraciones se resolvieran los problemas, los zulianos no tendrían por qué encontrarse en el infierno de distopia preindustrial en el que los ha sumido una increíble concatenación de diagnósticos y de estrategias equivocadas para la solución de un problema que no es responsabilidad de saboteador alguno, sino de los funcionarios que, con desacierto, han tenido a su cargo el manejo del SEIN.

Definitivamente, nunca calzaron mejor a esta tragedia las palabras de Albert Einstein, en cuanto a que: “Locura es hacer lo mismo una y otra vez, esperando obtener resultados diferentes”.

 

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