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Habrá o no habrá pronunciamiento militar contra Maduro

 

¿Por qué no se ha roto la unidad de la Fuerza Armada? La pregunta se repite. ¿Por qué no ha ocurrido el pronunciamiento militar en bloque que deje solo a Nicolás Maduro? La pregunta tiene otra variable. ¿Por qué no se ha roto la cadena de mando? Tema complejo. Aunque fuentes militares señalan que la ruptura interna es un hecho, y apuntan que solo falta el evento que justifique el quiebre. Las preguntas no terminan. ¿Por qué la complejidad?

Juan Carlos Zapata 

El analista Javier Corrales intenta una explicación este 5 de marzo en The New York Times. Corrales se identifica como “profesor de Ciencias Políticas en Amherst College y autor de “Fixing Democracy: Why Constitutional Change Often Fails to Enhance Democracy in Latin America”.

El experto aproxima una explicación en el artículo Cómo lidiar con los grupos más oscuros de los militares de Maduro. Y una frase explica buena parte del asunto. La alianza militar de Maduro “no es nada convencional”. Y es que, dice, “el ejército no es una organización única, profesional y vertical. Está formado por varios elementos, cada uno con intereses propios, que justifican su respaldo al régimen. Cualquier estrategia para concretar el divorcio de las fuerzas armadas y Maduro requerirá maniobras adecuadas para cada uno de esos grupos”.

¿Y cuáles son los grupos? El autor señala:

Primero, “la clase militar dominante y tradicional que en Venezuela consta de soldados profesionales de carrera”.

Segundo, “grupos nada convencionales”, entre los que hay “soldados ideologizados, que trabajan en conjunto con funcionarios de inteligencia y militares cubanos para acabar con la disidencia”.

Tercero, también están los “generales burócratas que apoyan a Maduro porque tienen buenos empleos al frente de empresas estatales”.

Cuarto, hay que sumar a los “soldados con intereses económicos, que están amasando una fortuna gracias al comercio en los mercados ilícitos, como el tráfico de drogas”.

Y quinto, “los agentes asesinos de Maduro que están a cargo de la represión”.

Una división de tal naturaleza convierte en inútil el llamado que Juan Guaidó la está haciendo a la Fuerza Armada de que abandone a Maduro. Guaidó ofrece amnistía a aquellos que se sumen al rescate de la democracia y señala, además, que Maduro ya no protege a nadie. La oferta, por los resultados, no parece convincente. ¿Por qué? Siempre hay preguntas que formular. Pero Corrales avanza en lo siguiente: Que se está en presencia de lo que se denomina el“nuevo oligopolio de la violencia de Estado”. ¿Y esto qué significa?. “Es el esquema preferido de los regímenes no democráticos y los Estados fallidos. En Venezuela, los soldados con intereses delictivos y los agentes asesinos dominan este oligopolio”. En otras palabras, los colectivos paramilitares y el FAES, o Fuerzas de Acciones Especiales. Las FAES, “creadas en 2017 con el fin de combatir el crimen, pero cuyo verdadero objetivo es encargarse de matanzas por motivos políticos en barrios pobres”. Los paramilitares colectivos, “integrados por civiles armados”.

Corrales apunta un aspecto clave: “El problema de la estrategia adoptada por Guaidó y, de hecho, de cualquier estrategia pacífica y democrática para desmilitarizar al régimen, es la dificultad de satisfacer a todos estos grupos militares tan diversos”. La oferta de amnistía, en ese sentido, no sería suficiente para los grupos delictivos, tampoco para los ideologizados y tampoco para los que hacen negocios. Este esquema indicaría de plano que todo está perdido.

Sin embargo, Corrales apunta que “La transición hacia la democracia en Venezuela requerirá poner orden en estas fuerzas militares tan fragmentadas”. La verdad es que no todas son fuerzas militares. Y la verdad es que hay una solución. “Es necesario neutralizar a estos grupos de alguna forma”, señala Javier Corrales. Pero ¿quién lo hace? Responde: “Un civil no podrá hacerlo. Solo miembros de la clase militar dominante pueden encargarse de la modernización necesaria de las fuerzas armadas, pues conocen la identidad de los elementos armados de sus filas, así como sus negocios y tratos”.

Aquí habrá que introducir lo que señala el general Hugo Carvajal: Que hay una mayoría de la Fuerza Armada que puede considerarse sana, y ella se encuentra en el Ejército, la Armada y la Aviación. No así es el caso de la Guardia Nacional a la que considera “la mucama” del narcotráfico. Además, es la Guardia Nacional la maquinaria militar represiva, la que fue armada para tal fin por Nicolás Maduro y el general Néstor Reverol. Pero sintomático que sea en la Guardia Nacional en la que se detecte el mayor grado de desmoralización en los niveles medios y bajos.

El general Hugo Carvajal destaca dos aspectos a tomar en cuenta:

Primero: “El objetivo primordial del gobierno legítimo es tomar control de la FAN. Para eso habría que desmontar el aparato de inteligencia cubana y los mecanismos de control que mantienen en la estructura gubernamental de nuestro país”. Aquí aparece el factor cubano, denunciado por otros oficiales, y denunciado ahora por Guaidó y la oposición. ¿Cómo desmontar el aparato cubano? ¿Con sanciones hacia Cuba? ¿Con denuncias? Desde la propia Fuerza Armada tendría que haber una expresión de rechazo hacia el “terror cubano”. ¿En qué momento?

Segundo: Que “Para controlar grupos paramilitares no se requiere de asistencia militar de EEUU. Este aspecto es mucho más fácil de lo que imaginan. Controlada la FAN, los colectivos no pintan nada”. Está en lo cierto, el general. Pero se vuelve al comienzo de la historia. Controlar a la Fuerza Armada y ello pasa, en su opinión, por anular al factor cubano.

En el grupo de Guaidó están conscientes de esta dificultad. Por ello el trabajo político es en varios frentes. Pero todos convergen hacia el mundo militar con el propósito de provocar el quiebre interno. Trabajan a favor de Guaidó y en contra de Maduro estos aspectos:

-Las nuevas manifestaciones de la crisis –lo que incluye la situación extrema de PDVSA-.

-El silencio evidente del régimen de Maduro en materia económica, sin soluciones económicas.

-El nuevo cuadro de emergencia para lo que queda de empresa privada.

-El riesgo al que ha expuesto a la banca.

-La represión convertida en masacre –incluyendo lo que ocurrió con la etnia pemón-.

-Las sanciones personales a militares, funcionarios, testaferros, gobernadores, por parte de los Estados Unidos.

-El pueblo movilizado en contra de Maduro.

-La paralización de la estructura gubernamental con los paros escalonados de los empleados público.

-La continuada presión internacional.

-La desmoralización en el campo chavista y la motivación en el campo opositor.

-Que Maduro y su grupo parecen cada vez más erráticos, sin plan político y menos económico.

¿Todos estos aspectos conforman el evento? En efecto, el evento que movilizaría a los factores sanos de la Fuerza Armada. ¿Cuándo se producirá tal movimiento?Otra gran pregunta.

 

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