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Néstor Francia: Nueva Tucacas y la ayudaíta humanitaria

 

¿Cómo debería llamarse? ¿Cucutacas? ¿Caracúcuta? ¿Nueva Tucacas? Nuestro nuevo Presidente, One White Dog, ha decidido decretar a Cúcuta como la nueva capital de Venezuela, después de su gran éxito al lograr introducir la ayudaíta humanitaria a Venezuela. Me sentí muy feliz al ver el amanecer de este domingo con las largas colas por todas partes y al pueblo venezolano clamando por la generosa ayudaíta de Donald Trump y sus amigos (me recuerda, con emoción, conciertos como los de Pavarotti y otros cantores, tan renombrados)

Hoy vi un espectáculo dominguero común en mi vecina avenida Bolívar: personas corriendo en pantaloncillos. Normalmente lo hacen por ejercicio, pero hoy no, hoy sin duda corren hacia los múltiples puntos que ha dispuesto el nuevo gobierno por toda Venezuela, cumpliendo su promesa de que ayer entraba la ayudaíta humanitaria “sí o sí”. Menos mal que White Dog no se equivocó ¿Se imaginan lo mal que hubiera quedado si la ayudaíta no entra? Hoy todo el mundo diría que es un pobre fanfarrón y un hablador de pendejadas. Ha cumplido, el pueblo ha tomado todas las guarniciones militares y eso no tuvo nada que ver con el hecho de que a los venezolanos les gusta mucho tomar.

El apoyo popular a la ayudaíta humanitaria fue tal, que los chavistas tuvieron que pasarse al lado de Colombia para quemar como diez camiones. Lástima que en las fotos de la prensa se ve solo uno, qué descuido el de los fotógrafos.

Pero eso no fue todo, los colectivos se adentraron aún más en territorio de Colombia, burlando hábilmente la vigilancia de la policía migratoria, y le clavaron sendos coñazos al diputado guaidista José Manuel Olivares. Los medios oficialistas afirman que fue porque no quiso pagarles lo que les ofrecieron a quienes quemaron el (los) camión (camiones, como 30, o más bien 60). Eso no es verdad, porque el lema de los héroes guarimberos es “por ellos aunque mal paguen”.

Fue muy alentador ver la nutrida representación del concierto (otra vez Pavarotti) de las naciones acompañando a nuestro nuevo Presidente. Imagínense la calidad de la compañía: Duque, Piñera, Almagro y unos funcionarios gringos que nos adoran. Eso se llama apoyo internacional, no el de paisitos insignificantes como Rusia y China, llenos de gente rara que apenas hablan inglés. En cambio el presidente White Dog llamó a su concierto “Venezuela live little aid” (ayudaíta en el idioma de la Patria Grande del norte).

Así, pues, gritemos unidos “¡Venezuela, tenemos nueva capital”! Se llama Nueva Tucacas ¿o Cucutacas? ¿o Caracúcuta? ¿Pero qué nombre le pondremos?

¡Hagamos un referéndum con otro CNE! Por lo pronto, dediquemos esta nueva aurora a los héroes que defendieron los 100 camiones con ayudaíta humanitaria que quemaron los infiltrados chavistas.

 

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