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Manuel Isidro Molina: Apuntes para la reflexión

 

Subestimar al gobierno de Maduro es un grave error para el ejercicio eficaz de la política alternativa, una distinta y contraria a la neoliberal, pro imperialista y vendepatria que hoy lidera el partido VP encajado en los planes del Comando Sur de EEUU y el también genocida uribismo colombiano.

He insistido en valorar en su justa dimensión los apoyos internacionales que ha tejido el gobierno venezolano desde la gestión Chávez y que Maduro contribuyó a fraguar como canciller y después ha dirigido como presidente.

El único respaldo decisivo con el que cuenta VP en el plano internacional es el de EEUU, muy potente y significativo, pero insuficiente aunque haya arrastrado al Grupo de Lima (que maneja a su antojo), países europeos y otros varios.

En contraste, como lo he dicho y reiterado, China, Rusia, India, Suráfrica (BRICS, menos Brasil), países OPEP, Turquía, Mnoal, Alba y Caricom le aportan a Venezuela suficiente respaldo político, económico y militar para resistir exitosamente, aún con graves dificultades de su propia cosecha por corrupción, incompetencia abuso de poder, y también por el innegable efecto del brutal bloqueo financiero, económico y específicamente petrolero impuesto por Trump en lo que he llamado “extorsiva fase Brownfield” que busca hambrear más a nuestro pueblo y destrozar más nuestra economía.

Cualquier análisis serio debe incluir estas variables determinantes, sin las monsergas del chavismo, el antichavismo y el novedoso “antimadurismo”, no menos retorcido que los dos anteriores.

Otra carga distorsionadora es el macartismo reflotado con mucha fuerza en EEUU con la sumatoria increíble de credos y procederes de las eras Reagan y Bush (2) más la guinda Trump, quien desde Miami hace apenas unos días expuso su mediocre visión imperialista para América Latina y el Caribe, muy aplaudida por la derecha cipaya.

Al gobierno “chavista” de Maduro, se le subestima neciamente y se le estigmatiza torpemente, tanto desde la derecha cipaya como desde la ultraizquierda y el llamado “chavismo crítico” (algo tan variopinto ya, que no utilizo como factor político asible).

Qué es el “gobierno de Maduro”? Un producto de la era Chávez empeorado en la era Maduro, con lo bueno y lo malo de la saga Chávez-Maduro. Y no es redundancia bufa lo que acabo de escribir, en ello están las fortalezas y debilidades de este segundo gobierno de Nicolás Maduro, “primer presidente chavista”, como dice la propaganda oficial desde 2013.

Lo primero que hay que asumir es que Maduro es el presidente de la República, lo fue desde que ganó la elección a Capriles en 2013, y lo es a partir del 10 de enero de 2019, producto de la discutida pero real elección de 2018, en la que derrotó a Henri Falcón, a Bertucci y a Reinaldo Quijada, aún con el boicot de fuerzas de la MUD como AD, VP, PJ, VV y ABP, hoy embarcados con el títere Guaidó en esta aventura que puede desembocar en una guerra-invasión, tantas veces advertida y descrita en sus fundamentos, motivaciones y perversos propósitos de convertir a Venezuela en un protectorado gringo manoseado por el uribismo colombiano, algo que jamás ocurrirá.

Lo segundo es que el sistema de gobierno actual es superior al que tuvo Hugo Chávez en cuanto a sectarismo monopartidista, organización cívico-militar y control partido-gobierno, ciertamente con decreciente apoyo popular pero con suficiente masa crítica desde el punto de vista social, como para sostenerse y enfrentar las arremetida en su contra.

La cohesión política e ideológica lograda por Maduro como Comandante en Jefe en la FANB es de otro nivel, y es uno de los puntos en el que más se le subestima: todo se quiere reducir al estigma macartista del “G2 cubano”, cuando la realidad indica que de lo sembrado por Chávez en esa materia con Cuba, Rusia y China, se ha evolucionado a etapa superior con la articulación de inteligencia-contrainteligencia, doctrina, esquemas operativos y sistemas de armas tan diversos y complementarios, como nunca antes había ocurrido en América latina y el Caribe. En esto percibo la doctrina bolivariana de la guerra popular antiimperialista (anticolonial), la impronta antioligárquica  zamorista -ambas siempre muy estudiadas en las academias militares venezolanas, mucho antes y después de Chávez- más la experiencia de resistencia cubana, la guerra vietnamita y el enorme cúmulo de experiencias, doctrinas y exitosos desempeños de guerra en Rusia (URSS), China, Irán y Siria. Esa cosmovisión sólo la tiene la FANB en América latina y el Caribe. Las fuerzas armadas de Colombia y Brasil le son muy inferiores en ese ámbito formativo, de moral militar de combate y de estrategia y táctica de combate. El Ejército de Colombia, tan alabado por su “experiencia de combate”, no ha combatido sino a fuerzas guerrilleras muy inferiores y a mafias del narcotráfico que nunca ha podido derrotar militarmente, a pesar de su muy superior poder de fuego; y la experiencia en Corea fue terrible, prácticamente “carne de cañón” de los gringos en una guerra que no les pertenecía: así de irresponsable y criminal ha sido la oligarquía mafiosa colombiana. Los militares colombianos y brasileños lo saben, y por ello comprenden que guerrear con Venezuela no es paseo ni un “videojuego” fascistoide ni una peliculita del bobo Stallone.

Mientras la oposición neoliberal y cuartarrepublicana insistía en menospreciar a Maduro y en “insultar” a la FANB llamando a sus oficiales “repartidores de verduras y pollo”, cobardes y mariquitas, corruptos y “vendidos a los Castro”; y trataban despectiva y burlonamente a la Milicia Bolivariana por “gordos”, “viejos” y debiluchos comparados con los gigantes todopoderosos gringos, pues la FANB -con todos sus defectos y perversiones codiciosas y hedonistas- consolidaba sus planes, estructura, poder de fuego y unidad de mando, hoy evidente en el trípode Maduro, Padrino, Ceballos, a quienes siguen menospreciando, insultando y maldiciendo, a diario y en público, incluso con el muy sonoro y divertido “Maduro coño’e tu madre” llevado al paroxismo.

En tercer lugar, los recursos económicos y financieros de Venezuela siguen siendo importantes, suficientes para resistir, combinados con las alianzas estratégicas y comerciales atadas por el gobierno de Maduro.

Nada de esto arriba esbozado es alabanza al gobierno. Son constataciones que hago seriamente, a riesgo de incomprensiones y hasta descalificaciones, demasiado comunes, por cierto, en el empobrecido debate público venezolano.

La derrota del “plan Guaidó”  desatado por los gringos y el uribismo colombiano junto con los cipayos venezolanos que les sirven, era previsible. Lo de este 23-F ha sido un barranco para ellos, de gran frustración para sus seguidores, a quienes está vez se les engañó sistemáticamente con el señuelo de la “ayuda humanitaria” expuesta en los planes del Comando Sur de EEUU, cuyo debilitado gobierno insistirá con nuevas variantes en su propósito de convertir a Venezuela en un protectorado, repito, algo que jamás lograrán.

La calidad, consistencia y astucia de la política alternativa necesaria, son clave hoy, sí queremos contribuir a superar esta tragedia histórica en la que nos han metido los principales actores políticos (incluyó lo militar), económicos,  sociales y comunicacionales de la perniciosa confrontación chavismo-antichavismo.

Insistir en el camino de la paz con el  referendo consultivo sobre la relegitimación de los Poderes Públicos Nacionales, es la clave política, democrática y participativa para que el pueblo se exprese libremente, y así romper la falsa dicotomía montada por el gobierno de Maduro y la oposición neoliberal y pro imperialista.

¡Nada nos debe apartar del camino de la paz en nuestra lucha contra la guerra-invasión y el hambre!

@manuelisidro21

 

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