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Julio Verne: el viaje de su vida

 

¿Quién no ha oído hablar de Julio Verne? Resulta fascinante sumergirse en las maravillosas aventuras de Verne, pero, sobre todo, resulta increíble ver cómo un hombre del siglo XIX fue capaz de anticipar algunos descubrimientos e inventos muy posteriores. Sin duda, Julio Verne fue un hombre adelantado a su época que logró unir ingeniería, ciencia y literatura en sus obras.

Cuando los submarinos eran todavía una fantasía, cuando los motores eléctricos eran impensables, Verne creó su Nautilus, un submarino perfectamente detallado y desarrollado.

El escritor francés se encargaba de plasmar los detalles de sus invenciones en su obra, dando infinidad de datos y explicando al lector el funcionamiento de los mismos. Verne jugaba con la verosimilitud, pero también con los avances científicos y tecnológicos de su época.

Ha sido llamado el padre de la ciencia ficción por algunos expertos, pero, en realidad, Verne hacía ciencia en sus obras y reinventó el libro de viajes. Julio Verne es una pieza fundamental en las letras, pero también un revolucionario en el plano científico.

Julio Verne, primeros años

Jules Gabriel Verne nació en el seno de una familia burguesa en la ciudad francesa de Nantes en 1828. Su infancia fue bastante tranquila y acomodada, su padre era un abogado bien posicionado y Julio, desde muy temprana edad, fue un gran amante de los viajes.

Existe una leyenda, que se cree real, en la que cuentan que Verne, siendo todavía pequeño, intentó fugarse para enrolarse como grumete en una embarcación con destino a la India. Su padre lo descubrió a tiempo y le hizo prometer que solamente viajaría con la imaginación.

Julio Verne se dedicaría a viajar con su imaginación y, fruto de estos viajes, nacerían algunas de las obras más emblemáticas de la ciencia ficción. En 1848, en pleno auge revolucionario, se traslada a París con la intención de estudiar derecho. Su padre le pagaba los estudios, pero con un estipendio bastante ajustado.

Verne siempre estuvo convencido que era más importante alimentar el espíritu que el propio cuerpo. Por esta razón, gastaba su dinero en comprar libros, alimentándose, por largas temporadas, únicamente de leche y pan.

“Qué gran libro se podría escribir con lo que se sabe. ¡Otro mucho mayor se escribiría con lo que no se sabe!”.

-Julio Verne-

Julio Verne fue un hombre que no gozó de mucha salud como consecuencia de las privaciones que vivió. A pesar de esas dificultades económicas, el joven Verne se consideró muy feliz estos años.

Fue, en esta época, cuando, frecuentando círculos literarios parisinos, conoció a Alejandro Dumas, con quien entablaría una estrecha amistad. Las influencias de Dumas y Víctor Hugo marcaron la vocación literaria del joven Verne.

La vida familiar de Julio Verne

En 1850, Verne culmina sus estudios de derecho. Sin embargo, contra la voluntad de su padre, Julio decide dedicarse a las letras. En 1856, conoce a Honorine de Vyane, con quien se casa en 1857.

A pesar de la mala relación con su padre, este le dio 50.000 francos con motivo de su matrimonio. Se establece en París como agente de bolsa, pero su carrera no dio muy buenos resultados; Verne había nacido para otras cosas.

Julio Verne no encontró la estabilidad emocional que esperaba al casarse. Constantemente se desesperaba con su esposa y comenzó a escaparse cada vez que podía; realizando viajes de forma intempestiva. En 1861, nace su único hijo, Michel Verne, un chico difícil. El propio Julio Verne lo internó en un correccional y en un manicomio, hechos que marcaron una relación de odio entre ambos.

A la edad de 58 años, Verne recibió un disparo en la pierna que derivó en una cojera de la que no se recuperaría. El disparo vino de la mano de su joven sobrino Gastón, la situación nunca llegó a esclarecerse, pues todo parece indicar que su relación no era mala. Sin embargo, Gastón fue internado en un manicomio.

Julio Verne con un submarino

Una vida de viajes extraordinarios

El primer periodo literario de Julio Verne comprende desde 1862 hasta 1886. En septiembre de 1862, Verne conoció a Pierre-Jules Hetzel, editor que publicaría la primera de las obras que componen loViajes extraordinarios,Cinco semanas en globo (1863). Inicialmente, fue serializada en Le Magasin d’éducation et de récréation de Hetzel, la novela se convirtió en un éxito de ventas internacional.

Como consecuencia del magnífico recibimiento, Hetzel le ofreció a Verne un contrato a largo plazo. Verne debía producir muchas más obras de “ficción científica”. De esta manera, Verne logró dedicarse a lo que mejor sabía hacer, convirtiéndose en escritor a tiempo completo.

La relación entre Verne y Hetzel fue tan fructífera que se mantendría durante cuatro décadas, en las que Verne compuso las obras que comprenden Viajes extraordinarios. Así, se gestó una de las relaciones más productivas y exitosas de la literatura más reciente.

Verne acababa de reinventar el género del libro de viajes y contribuyó enormemente a otros géneros como el de aventuras o la ciencia ficción. Esta popular serie de novelas de aventuras fueron absolutamente visionarias. Una cualidad única de los Viajes extraordinarios es que fueron documentados con esmero y apoyados por datos científicos y geográficos.

“Ahora sabemos la mayoría de las cosas que se pueden medir en este mundo, ¡excepto los límites de la ambición humana!”.

-Julio Verne-

Entre los 45 relatos de viajes extraordinarios, se incluían las famosas obras: Viaje al centro de la Tierra (1864) y De la Tierra a la Luna (1865). Además de Veinte mil leguas de viaje submarino (1870), La vuelta al mundo en ochenta días (1872) o La isla misteriosa (1874).

Para el año 1886, Verne había adquirido fama mundial y una modesta fortuna. Durante este período, también compró varios yates y navegó a muchos países europeos. Verne colaboró, además, en las adaptaciones teatrales de varias de sus novelas.

Fantasía en el mar con un monstruo

Julio Verne: desencanto y obras póstumas

Durante su segunda etapa literaria, que abarca desde 1886 hasta su muerte en 1905, el tono de sus escritos cambió. Verne comenzó a alejarse de su propia seña de identidad, sus textos ya no se impregnaban de avances científicos ni de aventuras y exploraciones como los anteriores.

En esta época, su temática se acercó a los peligros de la tecnología forjada por científicos llenos de arrogancia. Es decir, en cierto modo, fue adoptando un tono más pesimista, mostrándonos las consecuencias de determinados avances.

Algunos ejemplos notables de este cambio fueron: La compra del Polo Norte(1889), Una Isla Flotante (1895), Por la bandera (1896) y Dueño del mundo(1904). Este cambio de tono se dio de forma simultánea a las distintas adversidades que fue encontrando en su vida. Julio Verne se vió profundamente afectado por las muertes sucesivas de su madre y su mentor, Hetzel. A su muerte, Verne dejó una gran cantidad de manuscritos inéditos.

El tercer periodo, póstumo, de 1905 a 1919, comprende la época en que sus obras póstumas fueron publicadas. Estas obras fueron sustancialmente editadas por su hijo, Michel. Entre los títulos póstumos, encontramos: El volcán de oro (1906), la agencia de viajes Thompson (1907), El piloto de Danubio (1908) y Los sobrevivientes de Jonathan (1909).

El problema es que la obra de Verne, para entonces, era ya bien conocida. Como consecuencia, la crítica encontró que estos títulos póstumos estaban excesivamente contaminados, la huella de Michel había eliminado muchas de las señas de identidad de Verne y, por ello, no fueron vistas con buenos ojos.

Esquema de un submarino

Verne, precursor de la literatura y la ciencia

Julio Verne se convirtió en un autor de fama mundial; como hemos avanzado, fue considerado el padre de la ciencia ficción moderna. Fue condecorado con la Legión de Honor por sus aportes a la educación y a la ciencia.

“Todo lo que es imposible queda por lograr”.

-Julio Verne-

La popularidad de la obra de Julio Verne está atestiguada por el hecho de ser uno de los autores más traducidos del mundo. Su influencia es tal que sus obras han sido representadas en el teatro y hasta se han llevado al cine en diversas ocasiones.

La fama de Verne pervive en nuestros días, y es que resulta increíble imaginar que un hombre pudiera anticipar inventos que aparecerían décadas después. Los detalles, los viajes, la infinidad de avances hacen de su obra una producción singular.

La impronta de Verne sobrepasa el campo de la literatura y el cine, extendiéndose al mundo de la ciencia y la tecnología. Generaciones de científicos, inventores y exploradores admiten la inspiración que significo su obra. Verne y sus extraordinarios viajes continuarán recordándonos que “lo que un hombre pueda imaginar, otro algún día podrá lograrlo”.

 

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