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Maduro no está “raspando” la olla, la está liquidando

 

Nicolás Maduro utiliza todas las estrategias posibles para obtener recursos ante la falta de ahorro en divisas, la caída de la producción petrolera y las sanciones. La venta de oro del BCV y del arco minero son sus últimas opciones

Ahiana Figueroa

La verdadera nueva “estructura financiera” que el chavismo quiso impulsar en Venezuela se ejecutó fielmente en los últimos años, si observamos las estrategias que ha utilizado para echar mano de los recursos existentes. Ante la falta de ahorro en divisas, la caída de la producción petrolera y las sanciones financieras, Nicolás Maduro busca dinero para mantener la operatividad de su administración, pero se le están acabando las opciones.

Durante estos 20 años, el gobierno ha puesto en marcha varias vías para obtener financiamiento, incluso en momentos de altos e históricos precios del petróleo: acudió en gran medida a los mercados financieros internacionales al colocar bonos de deuda externa de la República y de Pdvsa; utilizó los recursos del Fondo de Estabilización Macroeconómica (FEM); creó y administró varios fondos en bolívares y en dólares considerados presupuestos paralelos, siendo el más importante en cuanto a monto el Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden); firmó acuerdos de financiamiento con los gobiernos de China y Rusia; vendió refinerías de Pdvsa en el exterior; utilizó las reservas internacionales líquidas del Banco Central de Venezuela y finalmente ha vendido oro monetario de las reservas del BCV y del arco minero.

Recientemente el diputado de la Asamblea Nacional Freddy Superlano denunció que, de acuerdo a información recibida desde el propio Banco Central, algunos funcionarios del ente emisor estarían planeando vender piezas de oro monetario perteneciente a las reservas internacionales, aún en contra de la opinión de los técnicos. “Ante estos hechos, queremos informarle al país que vamos a iniciar investigaciones. No permitiremos que sigan saqueando los activos y los recursos de los venezolanos“, advirtió.

Esta es una muestra del uso de los recursos públicos en la actualidad. Según reportes de la agencia Reuters, la producción de oro del arco minero en 2018 fue y entregada al BCV fue completamente vendida a otros gobiernos como Turquía, así como a firmas de inversión en Emiratos Arabes. Por lo que ahora la administración de Maduro deberá esperar los nuevos cargamentos para colocarlos en el mercado internacional, lo cual podría durar meses.

Desde 2016, el ente emisor ha comprado 17 toneladas de oro, valoradas en 650 millones de dólares, según sus últimos datos publicados (mayo 2018), indicó Reuters en un reporte. “Aún cuando las reservas de oro del Banco Central se han desplomado a sus niveles más bajos en 75 años, el gobierno optó por vender todo el oro minero para pagar sus facturas y también parte de sus lingotes de máxima pureza, según dos funcionarios gubernamentales de alto rango”, consultados por la agencia de noticias.

No obstante, desde 2013, año en el cual Maduro asumió el poder, se han vendido 204,55 toneladas de oro de las reservas internacionales del BCV, al pasar de 365,77 toneladas en el primer trimestre de 2013 a 161,22 toneladas en el tercer trimestre de 2018, según data suministrada por el World Gold Council.

Contar con las reservas internacionales líquidas del BCV ya tampoco es una opción para financiar importaciones, puesto que el monto de estos recursos presenta una caída significativa de $17.106 millones desde 2013 cuando alcanzaron $25.801 millones.

En el cuarto trimestre de 2015, el oro monetario representaba el 59,5% de las reservas totales, mientras que en la actualidad llega a 77,4%

El chavismo también utilizó los ahorros de las reservas al retirar en efectivo los Derechos Especiales de Giro (DEG) que mantenía en el Fondo Monetario Internacional (FMI). Desde 2017 y hasta septiembre de 2018, Venezuela redujo en 87% sus DEG. En total el país hizo en 2018 cuatro solicitudes ante el ente multilateral. Comenzó a hacerlo en el año 2015 cuando tenía 2.258,5 millones de DEG, pero las constantes operaciones redujeron estos derechos a 52,3 millones hasta agosto pasado.

Igualmente ejecutó varias operaciones de “swap” o reventa de oro monetario, como un mecanismo de financiamiento. Hoy en día, debido a las sanciones se hace imposible a Maduro optar por esta opción.

Casi nada en el Fonden

El chavismo profundizó el uso del financiamiento externo con la colocación de bonos de deuda pública, aún en épocas de altos ingresos petroleros. La gestión de Maduro tuvo que cumplir con estos compromisos de pago de los títulos de la República y de Pdvsa, lo que comprometió las finanzas del país tras la caída de la producción petrolera.

Sin embargo, desde noviembre de 2017 las autoridades financieras decidieron dejar de cancelar unos $8.000 millones en intereses y capital de papeles de deuda que se han vencido desde entonces, y colocaron al país al borde de miles de demandas por parte de los inversionistas. Esta situación hizo que la administración de Maduro cerrara la posibilidad de acceder nuevamente a los mercados internacionales para conseguir financiamiento. Ya de por si, a Venezuela se le dificultó colocar sus últimas emisiones ante el alto riesgo que representaba para los inversionistas.

En 2018, por cierto, se esperaba que el equipo de Finanzas presentara a los tenedores de bonos venezolanos un plan de reestructuración de la deuda, pero nunca lo anunció. Bloqueando aún más la posibilidad de nuevos financiamientos en este mercado.

Otro instrumento utilizado para acceder a divisas de manera más expedita fue el Fonden. Este mecanismo de financiamiento le quitó unos $50.000 millones a las reservas internacionales en un período de 12 años. Los recursos en divisas del BCV que llegaron a contar con un máximo de $42.000 millones ahora suman $8.000 millones. Pero este fondo también obtuvo otros aportes provenientes de las exportaciones de Pdvsa para una gran total de $132.900 millones.

De acuerdo al último dato que se cuenta del Fonden, hasta el 2015 un monto por $109.000 millones fue utilizado para financiar diferentes proyectos gubernamentales. Por lo que unos $23.900 millones quedaron en manos de la administración de Maduro desde ese entonces, solo que se desconoce el destino de estos recursos.

Sin embargo, de acuerdo a estimaciones de Asdrúbal Oliveros, director  la consultora Ecoanalítica, aún quedaban a finales del pasado año en los presupuestos paralelos unos $1.800 millones.

“Para un gobierno como éste, siempre habrá fondos paralelos. Pero sí se han reducido en forma importante, al cierre de diciembre nos daba unos 1,8 millardos de dólares”, dijo Oliveros al ser consultado sobre si a pesar de la caída de los ingresos petroleros el gobierno cuenta todavía con dinero en los fondos.

Botaron refinerías

Uno de los activos más importantes de Venezuela fue la infraestructura petrolera en el exterior. Durante la gestión de Chávez, Pdvsa argumentó que las refinerías que tenía en otros países generaban pérdidas y, al momento de la venta, tanto su junta directiva como el gobierno fueron criticados por desprenderse de un activo tan valioso y por haberlas vendido a muy por debajo de su valor.

En 1999, la nación ostentaba 24 refinerías en EEUU, Alemania, Suecia, Gran Bretaña y Escocia; pero quedan siete hasta la fecha.

Esas 24 refinerías tenían una capacidad de refinación de 4.324.000 barriles diarios de combustible y, antes de la venta, la producción petrolera se encontraba en 3.200.000 de bd

En junio de 2015 Pdvsa confirmó su última venta de una refinería, la de su participación accionaria en la refinería Chalmette Refining LLC en el estado de Louisiana (EEUU), como parte de una política de “salir de activos no estratégicos”. Por ella se obtuvo un total de $322 millones, de los cuales la mitad le correspondió a la empresa estatal venezolana.

Aunque por mucho tiempo se habló de la posibilidad de vender Citgo Petroleum Corporation, no fue sino hasta el año 2014 que se conoció que Pdvsa estuvo buscando ofertas por su filial y que esperaba ingresos entre $8.000 millones y $10.000 millones, de acuerdo a fuentes consultadas por agencias de noticias internacionales.

Los activos de Citgo están compuestos por tres refinerías con una capacidad de 749.000 bpd y es hoy en día es la más importante de Venezuela en el exterior, especialmente por su ubicación en EEUU, su principal comprador de crudo.

Esta venta habría sido desestimada por el gobierno al darse cuenta que podría resultar difícil encontrar un comprador único para todos los activos de Citgo. Según señaló Reuters en una nota, varias fuentes comentaron que dos de las refinerías están diseñadas para trabajar con petróleo pesado venezolano y las compañías de refinación estadounidenses estaban tratando de maximizar sus ganancias comprando crudo liviano doméstico, por lo que en ese entonces la venta era cuesta arriba.

En virtud de esta situación, la administración de Maduro no vendió Citgo pero la empeñó. En 2017, Pdvsa colocó en los mercados internacionales el bono con vencimiento en el año 2020 y puso como garantía el 51% de las acciones de la refinería Citgo.

Aunque la petrolera estatal ha cumplido con el pago de sus compromisos del Pdvsa 2020, para la firma internacional Torino Economics es muy probable que incumpla con la cancelación de la amortización pendiente para 2019. Sostiene que debido a la caída de las exportaciones y de la producción, a lo que se suma la contracción de la economía, el país tendrá que dejar de pagar alguna de sus más importantes acreencias: Pdvsa 2020, arbitrajes internacionales, deuda con China y Rusia.

“La implicación de esto es que Venezuela podrá servir incluso menos deudas en 2019 que las que pudo pagar en 2018. En otras palabras, excluyendo la posibilidad de una importante recuperación de los precios o de la producción de petróleo, creemos que Venezuela entrará en impago con algunos acreedores a los que hasta ahora ha encontrado la forma de pagarles”, indicó en un reciente informe.

De dejar de pagar el Pdvsa 2020 y de resultar exitosa la demanda de la minera canadiense Crystallex que pidió a un tribunal un embargo de Citgo, como consecuencia de la expropiación de sus activos en el país, Venezuela perdería entonces el único de sus activos más valiosos fuera de sus fronteras.

 

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