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César Malavé: Desprecio olímpico por la vida

 

La impronta característica del régimen chavista-madurista es la destrucción. Esta es una lección de vida que debe quedar para la posteridad a los efectos de que más nunca se repita un ensayo de esta naturaleza. Desde 1999 nada hay en Venezuela que no tenga la huella de la depresión, la depravación o el derrumbe. El desprecio por la edificación de futuro es evidente, cuando se atenta contra quienes lo construyen: Los hombres. Los venezolanos vimos con angustia desaparecer de entre nosotros la Venezuela soñada, y construida sobre la base de tantos sacrificios, demolida por la barbarie, en nombre de un socialismo etéreo. El credo personalista y autoritario que impusieron a fuerza de sangre, represión y miedo, nos retrotrajo como sociedad y nación soberana. El salto atrás ha sido gigantesco. La patria, además de ser una especie de colonia de Cuba, Rusia y China, padece una tragedia humanitaria sin precedentes en América Latina. Tan dantesco y deprimente es el drama de los venezolanos que ha movido a cientos de países a la recolección y donación de alimentos y medicinas. Toneladas de insumos médicos y alimenticios serán entregadas por millares de voluntarios venezolanos bajo la coordinación de la Asamblea Nacional y del presidente interino, Juan Guaidó. El patriótico acto tendente a paliar las carencias que los venezolanos vienen sufriendo superlativamente  desde 2013, cuando la crisis tocó fondo, estará precedida por una actividad cívico-musical con la colaboración de destacados artistas internacionales.

El mundo se mueve por Venezuela y los venezolanos estamos obligados, no sólo a agradecer el gesto, sino apoyarlo, estimularlo y participar en él, en las medidas de nuestras posibilidades. La urgencia de que ingrese la ayuda humanitaria a Venezuela, por parte de la población venezolana, es precisamente para atender sus propios padecimientos, muchos crónicos y terminales, que además ha cobrado vidas. El pueblo pone sus esperanzas en esta actividad a realizarse a partir del viernes 23 de febrero, sobre todo nuestros hermanos con bajo o escaso poder adquisitivo que son las más afectadas, con especial énfasis en los niños quienes sufren las grandes consecuencias de un gobierno indolente que desatendió a los más desfavorecidos.  El viacrucis venezolano se inicia con la llegada de Chávez al poder, pero se agudiza en el régimen del heredero, Nicolás Maduro. Desde 2014 el pueblo se ha visto obligado a protestar en las calles por sus derechos, fundamentalmente por la comida y las medicinas. De estas protestas, consecuencia del hambre y las necesidades elementales no cubiertas, nace en la boca del pueblo la llamada “dieta Maduro”, que es una especie de sentencia a muerte y desprecio olímpico por la vida de parte del “gobierno” usurpador venezolano.

@cesarmalave53

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