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Así se produjo el destape político del general que sostiene a Maduro

 

Juan Carlos Zapata (ALN).- Esto no es teatro. Donald Trump dice que ya no hay vuelta atrás. Y el general Vladimir Padrino López responde que “vamos a resistir”, “vamos a vencer”. No es comedia. Y sin embargo, todo puede transformarse en tragedia. Las partes pueden creer que tienen la situación controlada. Y en un escenario de conflicto, cualquier detalle puede escaparse del juego, del juego de guerra. ¿Y entonces?

Entonces que a pocos días del 23 de febrero, el ministro de la Defensa de Nicolás MaduroVladimir Padrino López, ratifica que:

-No hay quiebre en la Fuerza Armada.

-Reconocen a Maduro cono único Presidente y único comandante en jefe de la Fuerza Armada.

-Y que la Fuerza Armada está desplegada para cumplir con su tarea que es la defensa de la Patria.

Es el mismo discurso de Padrino López. Solo que en la coyuntura adquiere otra connotación. Confirma que:

-El plan de Juan Guaidó no ha logrado romper la unidad efectiva de los militares.

-Tampoco las sanciones ni los llamados de los Estados Unidos a que los militares dejen a Maduro.

-Tampoco la firme posición de los países democráticos que han reconocido a Guaidó como Presidente legítimo.

Padrino López es el vocero de un poder. Ya no solo parece el sostén sino el poder mismo. El historiador Germán Carrera Damas nos advirtió en 2014 que ese hombre, ese general, ese militar, lo que expresaba en su rostro era la esencia del poder. “Ni siquiera Marcos Pérez Jiménez”, dijo. Carrera vio la foto y apuntó el detalle. Y no se equivocó. Fue Padrino López el que le arregló el desorden en el mando militar a Maduro, cuando recién posicionado se especuló con golpes de Estado, con un gobierno de poca duración, y con tensiones internas entre el generalato y el almirantazgo. Y fue Padrino López el que al final se impuso y dio la cara, el rostro del poder, cuando se pretendía desconocer la victoria opositora que condujo al control de la Asamblea Nacional, en diciembre de 2015. Hoy es otro y es el mismo Padrino López el que defiende que:

-Maduro es Presidente por voluntad popular.

-Que hubo unas elecciones.

-Secretas y universales, dijo.

-Que el CNE cumplió con su rol.

-Que el pueblo salió a votar.

-Que el pueblo hizo a Maduro Presidente.

-Y que las armas de la Fuerza Armada lo reconocieron como comandante en Jefe.

-Aquí hay Presidente, señaló.

La oposición dice lo contrario. La comunidad internacional que ha reconocido a Guaidó dice lo contrario. Que esas elecciones de mayo de 2018 no fueron limpias ni libres ni secretas ni tampoco universales porque el pueblo no salió a votar, y que el CNE no es un organismo imparcial, y que la propia empresa encargada de llevar adelante los comicios, la misma de siempre, Smartmatic, denunció que se había manipulado el resultado. Para Padrino López estos no son argumentos. Y es que ya había habido un antecedente de respaldo a otro proceso más que cuestionado, el de la elección de la Asamblea Nacional Constituyente. No solo lo reconoció. Sino que al cabo de los días, en una reunión televisada en la Academia de la Guardia Nacional, elevó a Maduro como:

-Un estadista de la paz.

-Un líder del bien que lucha contra el mal, contra la “vileza del mal”.

-Un estadista de un espíritu elevado capaz de soportar todo el ataque del que ha sido objeto.

-Un líder que salió con su “honor intacto” de las protestas de 2017.

-Un estadista que propuso la solución de la Asamblea Nacional Constituyente.

-Un líder con fuerza espiritual, la que hace falta para dirigir a la Fuerza Armada.

Padrino y el Alto Mando Militar arroparon ese 8 de noviembre de 2017 a Maduro, recrearon un nuevo relato en torno a su persona, y de paso, le dieron alas a un proceso constituyente que la comunidad internacional no reconocía, hasta el punto de no admitir válido acto alguno que emanara de él, y entre los actos, la convocatoria de aquellas elecciones que ganaría Maduro y que de por sí no eran reconocidas y en consecuencia tampoco el acto de juramentación del 10 de enero de 2019 para un nuevo periodo presidencial, que es el que Padrino López y los militares respaldan. Ya estaban avisados. Pero siguieron adelante. Y aquí los costos tanto políticos como económicos. Sin embargo, esto último no le produce dolor de cabeza a Padrino López. Él dice:

-Que vengan las sanciones.

-Que vengan los chantajes.

-Que vengan las manipulaciones.

-Si quieren sanciones que vengan las sanciones.

-Pero, señala, “no van a lograr el cometido”.

-El cometido es que Estados Unidos se quede con el poder en Venezuela.

-O que un gobierno títere se quede con el poder.

Ese noviembre, hace año y medio, le dijo a Maduro que podía sentirse seguro de la Fuerza Armada. Es más, llegó a proponer que el concepto de lealtad se incorporara al marco jurídico, porque se trata de la lealtad hacia un proyecto, hacia el socialismo. Y desde entonces no ha dejado de jurar lealtad. En palabras textuales, el Maduro que definía Padrino López era el siguiente:

Quiero reconocer su liderazgo.

Hay que reconocer el liderazgo del presidente Nicolás Maduro ante tanta vileza.

-Ante tanta adversidad que las fuerzas del mal han querido imponerle para poner de rodillas al pueblo de Venezuela.

Hace falta mucha fortaleza espiritual, de alma, de principios, bolivariana, chavista para ejercer un liderazgo de esa manera.

-Hace falta esa fortaleza espiritual para dirigir una Fuerza Armada como la que usted tiene.

Hubo un tiempo en que el general estuvo cerca de la opción representada en el PSUV por el exZar de PDVSA, Rafael Ramírez, y esto fue hasta el 2015. Entonces Ramírez estaba empeñado en un cambio en lo económico. Ramírez se había acercado a Diosdado Cabello. Y se supone también contaba con el respaldo de Padrino López. José Vicente Rangel, excanciller de Hugo Chávez, decía que Padrino López iba a regresar los militares que estaban en el gobierno a los cuarteles. Y pasó lo contrario. El gobierno se llenó de militares. Vino la purga de Ramírez. Y Padrino López concentró más poder. Vinieron las elecciones parlamentarias y Padrino López concentró más poder. Y en 2016, a dos meses de las parlamentarias, fue creada la Camimpeg, la empresa que le entregó a los militares el control del todo minero, del todo petrolero, del todo gasífero. Más poder para Padrino López. El rostro del poder, decía Carrera Damas. ¿Es esto lo que defiende Padrino López? Este martes decía que la Fuerza Armada siempre actúa:

-Apegada a las leyes.

-Apegada a la Constitución.

-Apegada a la voluntad del pueblo.

Lo que dice queda desmentido por la realidad. Tanto ha ocurrido: La represión. La tortura. Los asesinatos. La falta de libertad de expresión pues esta ya no la entiende el régimen como un derecho sino como una concesión. Ha ocurrido que la Asamblea Nacional fue declarada en desacato. Y el Tribunal Supremo de Justicia rompió el hilo constitucional. Y Nicolás Maduro asumió poderes más allá de la Constitución. El mismo Padrino dice que la Fuerza Armada es chavista. El mismo dice que la Fuerza Armada es socialista, lo cual no está contemplado en la Constitución. El mismo actúa como un dirigente más del partido de gobierno. Tanto que niega, igual que Maduro, el estado de crisis que condujo a la crisis humanitaria, y asume el discurso de la guerra híbrida contra el país, que es como seguir asumiendo que la crisis es producto de una tal guerra económica y no por la falta de un plan económico que funcione, pues a Maduro, lo sabe el general, no le ha funcionado ninguno. De modo que esta convicción lo lleva a decir que:

-El país está en calma.

-Que las instituciones están funcionando.

Que hay un pueblo en la calle trabajando.

-Que hay un pueblo forjándose su propia felicidad.

-Que hay un gobierno al frente de sus funciones constitucionales.

-Que hay una Fuerza Armada consciente, y más consciente que nunca de los deberes militares.

-Que se está fraguando un golpe de Estado.

-Que la ayuda humanitaria es una excusa para la intervención militar.

Decía esto Padrino López mientras en la Asamblea Nacional el embajador de Alemania en Caracas, Daniel Kriener, exponía un cuadro pavoroso de hambre y muerte en el barrio La Vega, y decía además, que no solo Maduro no hacía nada por solventar esta situación sino que además la niega, como la niega Padrino López. Dicho esto, Padrino, aclarando que el que le habla al país y al mundo es el verdadero liderazgo de la Fuerza Armada, anuncia que están dispuestos a todo, como lanzándole un reto a Donald Trump y a los Estados Unidos:

-A resistir.

-A vencer.

-Que tendrán que pasar por encima de los cadáveres de los hombres y mujeres de la Fuerza Armada.

-Que la Fuerza Armada es antimperialista y ha sido siempre desde el origen de la misma.

Y lo anterior ya confirma lo que en otros espacios habíamos escuchado:

-Que la agresión no le va a salir gratis al agresor.

-Que los costos serán altos.

-El mismo Maduro le declaró a Rusia Today que habrá grandes costos militares y humanos.

-Que si son desalojados del poder se convertirán en guerrilla.

-Que algunos van más allá y amenazan con actos de terrorismo por América Latina.

Padrino López habló. Y con él, los militares del Alto Mando Militar. El Estado Mayor. Padrino López con rostro de poder. Padrino López augura la victoria frente al mal. Y lanza una frase que llama la atención. Poderosamente la atención:

-Nos vamos a quedar con la patria. Con la patria, con nuestra patria.

Es como si la Patria fuera el botín. La propiedad privada de ese poder. Padrino acusa a Estados Unidos de querer quedarse con las riquezas de Venezuela. ¿Y qué es lo que hecho el chavismo en estos 20 años? Exprimir el país. Exprimirlo sin dejar nada a cambio. Y esto tampoco es teatro.

 

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