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Elías Jaua: Vigencia de Angostura

 

Se han cumplido 200 años del discurso pronunciado por nuestro Libertador Simón Bolívar ante el Congreso de Angostura, el segundo Congreso Constituyente de Venezuela, convocado para refundar la República que había quedado esparcida por todo el suelo patrio, con el doloroso saldo de la muerte de la mitad de la población, el terrible año de 1814, el año más nefasto de nuestra historia republicana.

El discurso de Bolívar, entre otros aspectos, recoge un balance de las causas de la perdida de la República, las rectificaciones necesarias de hacer y lo más importante, desde nuestro punto de vista, funda las bases de nuestra propia noción de República, noción que trasciende el liberalismo político europeo, dotándolo del valor de la inclusión social y cultural.

Más que un análisis del discurso, comparto con ustedes, algunos extractos que evidencian la vigencia de este documento fundacional de nuestro proyecto de Nación, el proyecto de Simón Bolívar, en cuya realización seguimos empeñados la actual generación de bolivarianos y bolivarianas.

El Balance.

“No ha sido la época de la República, que he presidido, una mera tempestad política, ni una guerra sangrienta, ni una anarquía popular; ha sido, sí, el desarrollo de todos los elementos desorganizadores; ha sido la explosión de un torrente infernal que, ha sumergido la tierra de Venezuela. ¡Un hombre! y un hombre como yo! ¿Qué diques podría oponer al ímpetu de estas devastaciones? En medio de este piélago de angustias no he sido más que un vil juguete del huracán revolucionario que me arrebataba como una débil paja. Yo no he podido hacer, ni bien, ni mal: fuerzas irresistibles han dirigido la marcha de nuestros sucesos; atribuírmelos no sería justo, y sería darme una importancia que no merezco. ¿Queréis conocer los autores de los acontecimientos pasados y del orden actual? consultad los anales de España, de América, de Venezuela: examinad las Leyes de Indias el régimen de los antiguos mandatarios: la influencia de la Religión y el dominio extranjero: observad los primeros actos del Gobierno Republicano: la ferocidad de nuestros enemigos; y el carácter Nacional. No me preguntéis sobre los efectos de estos trastornos para siempre lamentables: apenas se me puede suponer simple instrumento de los grandes móviles que han obrado sobre Venezuela”.

La alienación como causa principal de la derrota.

“Uncido el Pueblo Americano con el triple yugo de la ignorancia, de la tiranía y del vicio, no hemos podido adquirir ni saber, ni poder ni virtud. Discípulos de tan perniciosos maestros, las lecciones que hemos recibido, y los ejemplos que hemos estudiados, son los más destructores. Por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza, y por el vicio se nos ha degradado más bien que por la superstición”.

“La esclavitud es la hija de las Tinieblas, un Pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción: la ambición, la intriga abusan de la credulidad y la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil: adoptan como realidades las que no son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad; la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia. Semejante a un robusto ciego que, instigado por el sentimiento de sus fuerzas, marcha con la seguridad del hombre más perspicaz, y dando en todos los escollos no puede rectificar sus pasos”.

La necesidad de rectificar.

“Hay sentimientos que no se pueden contener en el pecho de un amante de la Patria, ellos rebosan agitados por su propia violencia; y a pesar del mismo que los abriga, una fuerza imperiosa los comunica. Estoy penetrado de la idea de que el Gobierno de Venezuela debe reformarse, y aunque muchos ilustres ciudadanos piensan como yo, no todos tienen el arrojo necesario para profesar públicamente la adopción de nuevos principios”.

Los fundamentos del Republicanismo Bolivariano: Igualdad política y social.

Somos una Nación pluricultural.

“Tengamos presentes que nuestro pueblo no es el europeo, ni el Americano del Norte; que más bien es un compuesto de África y de América, que una emanación de la Europa; que, hasta la España misma, deja de ser europea por su sangre africana, por sus instituciones, por su carácter. Es imposible asignar con propiedad, a que familia humana pertenecemos. La mayor parte del indígena se ha aniquilado, el europeo se ha mezclado con el americano y con el africano, y este se ha mezclado con el indio y con el europeo. Nacidos todos del seno de una misma Madre, nuestros Padres diferentes en origen en Sangre, son extranjeros, y todos difieren visiblemente en la epidermis. Esta desemejanza trae un relato de mayor trascendencia”.

La igualdad social, fundamento de la libertad.

“Mi opinión es, legisladores, que el principio fundamental de nuestro sistema depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida y practica en Venezuela. Que los hombres nacen todos con derechos iguales a los bienes de la sociedad, está sancionado por la pluralidad de los sabios”.

“Necesitamos de la igualdad para refundir, digámoslo así, en un todo, la especie de los hombres, las opiniones políticas, y las costumbres públicas”.

“Para sacar de este caos nuestra reciente República, todas nuestras facultades morales no serán bastantes sino fundimos la masa del Pueblo en un todo: la composición del Gobierno en un todo la Legislación en un todo, y el espíritu nacional en un todo. Unidad, unidad, unidad, debe ser nuestra divisa”.

“Vosotros sabéis que no se puede ser Libre y Esclavo a la vez, sino violando a la vez las Leyes naturales, las Leyes políticas, y las Leyes civiles. Yo abandono a vuestra soberana decisión la reforma, o la revocación de todos mis estatutos y Decretos; pero yo imploro la confirmación de la Libertad absoluta de los Esclavos, como imploraría mi vida, y la vida de la República”.

La Educación Popular, medio de inclusión social.

“La educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor Paternal del Congreso. Moral y luces son los Polos de un República: moral y luces son nuestras primeras necesidades.

“Constituyamos este Areópago para que vele sobre la educación de los niños, sobre la instrucción nacional; para que purifique lo que se haya corrompido en la República; que acuse la ingratitud, el egoísmo, la frialdad del amor a la patria el ocio la negligencia, de los ciudadanos: que juzgue de los principios de corrupción, de los ejemplos perniciosos”.

“He pretendido excitar la prosperidad nacional por las dos más grandes palancas de la industria, el trabajo, y el saber. Estimulando estos dos poderosos resortes de la sociedad, se alcanza lo más difícil entre los hombres, hacerlos honrados y felices”.

Darnos nuestra propia forma de gobierno.

“No olvidando jamás que la excelencia de un Gobierno no consiste en su teórica, en su forma, ni en su mecanismo, sino en ser apropiado a la Naturaleza y al carácter de la Nación para quien se instituye”.

“Un Gobierno Republicano ha sido, es, y debe ser el de Venezuela; sus bases deben ser la soberanía del Pueblo, la división de los poderes, la libertad civil, la proscripción de la esclavitud, la abolición de la Monarquía y de los privilegios”.

“Que se fortifique, pues, todo el sistema de gobierno, y que el equilibrio se establezca de modo que no se pierda, y de modo que no sea su propia delicadeza una causa de decadencia. Por lo mismo que ninguna forma de Gobierno es tan débil como la Democrática, su estructura debe ser la mayor solidez, y sus instituciones consultarse para la estabilidad”.

Nuestra Independencia, la ganamos batallando contra todos los imperios.

“Ya que por infinitos triunfos hemos logrado anonadar las huestes españolas, desesperada la Corte de Madrid ha pretendido sorprender vanamente la conciencia de magnánimos soberanos que acaban de extirpar la usurpación y la tiranía en Europa; y deben ser los protectores de la legitimidad y de la justicia, de la causa americana. Incapaz de alcanzar con sus armas nuestra sumisión recurre la España a su política insidiosa: no pudiendo vencernos, he querido emplear sus artes suspicaces. Fernando se ha humillado hasta confesar que ha menester de la protección extranjera para retornarnos a su ignominioso yugo ¡a un yugo que todo poder es nulo para imponerlo! convencida Venezuela de poseer las fuerzas suficientes para repelar a sus opresores ha pronunciado por el órgano del Gobierno, su última voluntad; de combatir hasta espirar por defender su vida política, no solo contra la España sino contra todos los hombres, si todos los hombres se hubiesen degradado tanto, que abrazasen la defensa de un Gobierno devorador, cuyos único móviles son una Espada exterminadora, y las llamas de la Inquisición. Un Gobierno que ya no quiere dominios sino desiertos: ciudades, sino ruinas; vasallos, sino tumbas”.

El sueño de Bolívar, el proyecto bolivariano.

“Volando por entre las próximas edades, mi imaginación se fija en los siglos futuros y observando desde allá, con admiración y pasmo la prosperidad, el esplendor, la vida que ha recibido esta vasta región, me siento arrebatado y me parece que ya la veo en el corazón del Universo, extendiéndose sobre sus dilatadas costas entre esos océanos que la naturaleza había separado, y que nuestra Patria reúne con prolongados y anchurosos canales. Ya la veo servir de lazo, de centro, de emporio a la familia humana. Ya la veo enviando a todos los recintos de la tierra, los tesoros que abrigan sus Montañas de plata y de oro. Ya la veo distribuyendo por sus divinas plantas la salud y la vida a los hombres dolientes del antiguo universo. Ya la veo comunicando sus preciosos secretos a los sabios que ignoran cuan superior es la suma de las luces, a la suma de las riquezas, que le ha prodigado la naturaleza. Ya la veo sentada sobre el trono de la Libertad empuñando el cetro de la justicia, coronada por la Gloria, mostrar al mundo antiguo la majestad del mundo moderno”.

Tras ese sueño de Patria grande, los venezolanos y venezolanas de entonces llegaron victoriosos hasta el Alto Perú, en 1824, y le dieron la libertad a toda Suramérica. Izando las banderas del proyecto Bolivariano, proyecto traicionado en 1830, tras la muerte del Padre Libertador, se han levantado generaciones de venezolanos y venezolanas. Levantando las banderas bolivarianas, Hugo Chávez nos condujo a la victoria que permitió el desarrollo exitoso del proyecto nacional, soñado por Bolívar, en Angostura, durante la primera década de este siglo XXI.

Es tiempo de refundar las bases del proyecto bolivariano de este tiempo, para que el sueño de Patria no vuelva a quedar regado por los caminos. Cualesquiera que sean las circunstancias venideras, debemos dejar sentadas las bases para que el Proyecto de Simón Bolívar se proyecte hacia el porvenir. ¡No hay pueblo vencido! ¡La Patria vencerá!

 

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