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Siguen las protestas en Haití, piden la renuncia del presidente

 

Manifestantes de Haití continúan protestas para pedir la dimisión del presidente, Jovenel Moise, esta situación ya ha dejado al menos siete personas sin vida.

Las protestas que han sido convocadas por el Sector Democrático y Popular han rechazado cualquier diálogo con el presidente, quien este jueves hizo un llamamiento al diálogo a todas luces insuficiente.

Voy a luchar para restablecer la paz y la estabilidad. No dejaré al país en manos de pandillas armadas y traficantes de drogas”, aseguró.

Las protestas, que han elevado la inseguridad en la nación caribeña han provocado un clima de caos e incertidumbre, que se producen en medio de una severa crisis que ha golpeado a la economía y que se ha visto agravada por la fuerte depreciación del gourde, moneda oficial.

Los manifestantes también exigen justicia en las supuestas irregularidades en el programa Petrocaribe, a través del cual Venezuela suministra petróleo a varios países americanos a precios ventajosos a cambio de apoyo político y del que Haití comenzó a formar parte en 2008.

Tribuna

Renuncia de Jovenel Moïse no resuelve la crisis en Haití

La renuncia del presidente haitiano, Jovenel MoÔse, no solucionará la grave situación que vive su país, dejaría la vacancia del Ejecutivo en manos del Congreso que está muy dividido y podría dar paso a una revolución con la toma del poder por políticos radicales.

A eso último teme los Estados Unidos, desde cuya embajada en Puerto Príncipe se ha visto cómo se ha elevado el tono de los discursos de quienes protestan en las calles, con un renovado antinorteamericanismo y llamamientos contra la burguesía.

Si fueran solamente los llamamientos de las turbas no sería nada, pero los manifestantes han dado clara señal de que existe un serio problema de lucha de clases, al atacar negocios de todo tipo, hoteles y hasta la Televisión de Haití, normalmente neutral. A la poblada le llaman “país cerrado”.

Estados Unidos no sabría qué hacer en las presentes circunstancias. El miércoles recibió en el despacho del asesor de Seguridad, en Washington, D. C., John Bolton, al canciller haitiano, Boccit Edmond, enviado con urgencia por el asediado Presidente.

Bolton, reconocido por sus posturas fuertes es reconocido por el título de su principal libro: “Rendirse no es una Opción”, cuyo mensaje esencial pudo transmitir al presidente MoÔse, ya que el viernes tras recibir al Canciller, reafirmó que no dejaría la Presidencia.

Sin apoyo popular

Sin apoyo popular, MoÔse fue elegido en segunda vuelta en los comicios del 2016, tras la primera vuelta en 2015 en la cual ninguno de los candidatos obtuvo una mayoría sobre el 50%. Su elección en  los dos comicios se reputó fraudulenta, aunque la apoyó Estados Unidos.

Si MoÔse dejara el puesto apremiado por las circunstancias que vive Haití, que no son nuevas en su historia, caería también su primer ministro, Jean HenryCéant y su gabinete, lo que daría paso provisional al presidente de la Asamblea Nacional, Carl Murat Cantave.

Cantave ha estado urgiendo al presidente MoÔse a convocar a todos los sectores para resolver la crisis, pero muchos observadores creen que está a la espera de que la situación se deteriore todavía más para que el poder caiga en sus manos. Ha dicho: “Hay que preparar la salida del Presidente”.

Los reclamos originales de las multitudes que recorren todas las ciudades grandes de Haití, se refieren a un supuesto saqueo de los 2 mil millones de dólares recibidos por el país como parte de la asistencia de Petrocaribe, el programa venezolano de subsidio petrolero.

El índice del supuesto robo va dirigido a MoÔse, pero también en general a la clase política haitiana, que como la burguesía del país, vive una vida completamente distinta a la población de la base y a los trabajadores que ganan salarios miserables.

La historia se repite

Los graves disturbios de los últimos 10 días dicen que la historia turbulenta del país se repite una y otra vez desde la independencia en 1804, a lo que siguió la matanza de los ocupantes franceses, una catástrofe ordenada por el libertador Jean Jacques Dessalines.

La historia recoge solamente períodos cortos de relativa tranquilidad. En el siglo pasado algunos fueron de dictadura no tan sangrienta como las de los primeros gobernantes. Otros muy férreos como la era Duvalier, padre e hijo, desde 1957 al 1986, tienen sitio aparte.

Todo el siglo antepasado encontró a Haití en lucha intestina entre sus políticos ambiciosos y en el empeño de someter a la República Dominicana que se había independizado en febrero de 1844. El estilo de la democracia representativa llegó tarde al país.

La historia recuerda que Dessalines fue declarado emperador con los mismos privilegios del emperador Napoleón, de Francia; Cristóbal, a quien la naciente república encargó defender Cabo Haitiano, fue proclamado rey, y en 1848 el Senado designó emperador de HaitÏ, a Faustino Souluque, un verdugo para los dominicanos.

Más de 100 años después, Francois Duvalier, elegido en 1957, se declaró Presidente vitalicio y a su muerte en 1971 dejó el cargo a su hijo, Jean Claude, expulsado del poder por las turbas como las que asedian al presidente MoÔse. Huyó del país en 1986.

Las divergencias han producido matanzas entre adversarios políticos, conspiraciones, asaltos al poder y crueldades increíbles como la sufrida por el presidente Vibrun Guillaume Sam, quien bajo el asedio de sus enemigos se asiló en la Legación de Francia, de la cual fue sacado y linchado en la calle.

El acontecimiento fue la excusa de los Estados Unidos para invadir Haití, aunque en el fondo se creyó que tenían el propósito de recuperar las deudas del país con el Norte. La ocupación duró desde 1915 al 1934 y dio vida a “los cacos”, guerrilleros que se alzaron contra la misma. Un período de relativa tranquilidad, de dicta blanda, fue la presidencia de Paul EugËne Magloire, Bon Papá, escogido en las primeras elecciones presidenciales y legislativas. Durante su mandato, llamado “belle époque”, se celebró el bicentenario del país (1954), se abrieron carreteras, escuelas y fue designado el primer obispo haitiano, monseñor Rémy Agustin.

Magloire fue el más sabio de los gobernantes haitianos del siglo pasado. Ante una conspiración que se veía venir por haber extendido su período del 1950-1956, entregó el poder al Ejército y se embarcó hacia la ciudad de Nueva York. Regresó a morir en Puerto Príncipe en 2001.

Haití Vs RD

Haití ha vivido en la miseria desde la independencia pero en años recientes la situación se ha agravado por catástrofes naturales y epidemias que han costado la vida a millares de personas y destrucción en sus ciudades. La población de Haití es de 10 millones de personas.

Los organismos internacionales dicen que la gente de Haití sobrevive con el equivalente a 2 dólares al día y que tuvo un crecimiento de su PIB de 1,9% aunque el régimen de MoÔse anticipaba un 2,2%. El país no ha podido aprobar 1,650 millones de dólares de su presupuesto para 2019.

Hay una contradicción enorme entre Haití y la República Dominicana, que para este año tiene fijado un crecimiento de su PIB sobre el 5%, una economía estable y disciplinada con un Banco Central prudente. La moneda de Haití, el gourde, ha estado devaluándose.

Haití vive de la República Dominicana mediante las compras por la frontera de productos esenciales, así como de cemento y varilla, indispensables para la construcción. Una preocupación por el permanente contrabando ha hecho que la frontera común haya sido cerrada de vez en cuando.

Como segundo socio comercial de la RD que despacha millares de inmigrantes  que han sustituido a los dominicanos en las construcciones, las remesas que salen desde puestos de envíos en todo el país benefician que la balanza de pagos sea menos deficitaria.

La democracia robusta de que gozan los dominicanos y la percepción de que el presidente Medina es un gobernante apreciado por la mayoría de la población de acuerdo a las encuestas, la alternancia en el poder y su pujante industria turística hacen una diferencia.

Listin Diario

Haití: Emergencia Estatal.

Ocho (8) días sin gobierno, sin administración pública, sin servicios públicos, líderes de pandillas en busca de peatones triunfantes en las calles de la capital, son un anticipo de una posible “somalización” de Haití. 8 días de no Estado con el resultado de que Haití se une al cuarto nivel de Somalia en la tabla de “asesoría de viaje” del gobierno de los Estados Unidos. De hecho, fue así como comenzaron las dos décadas de pesadilla en Somalia en 1991. En unas pocas semanas, este país se hundió en el caos, sin autoridad central, sin presupuesto, y sus instituciones estatales dejaron de existir en breve. Poco, empezando por sus fuerzas de seguridad. Si en el caso de Haití, no podemos hablar de la lucha de clanes,

Hoy en día, para un país con un PIB ya bajo estimado en ocho (8) mil millones de dólares, la evasión fiscal y la informalidad de la economía reducen el Estado para recaudar solo un (1) billón de dólares de ingresos fiscales y costumbres para las necesidades de 11 millones de habitantes. Además, el despilfarro y el contrabando privan al país de casi cuatro (4) mil millones de dólares al año, los monopolios privados abusivos socavan el crecimiento económico y debilitan especialmente las instituciones. Con una alta tasa de desempleo, la capacidad contributiva de los ciudadanos se está debilitando, lo que empuja al estado a subsidiar todo (electricidad, productos derivados del petróleo, necesidades básicas, divisas, etc.) en un intento ilusorio de mantenerse a sí mismo. Esto es en parte esta situación económica y política insostenible,

Pero 1804 sin terminar hoy también ha creado una república de excluidos, una república de sociedades sociales no mezcladas, desconfianza entre los mundos rural-urbano-barrios marginales, etc. Así que suceda a otra república, una “segunda república”. Requiere algo más que hombres y mujeres políticos. Esto requiere que hombres y mujeres del Estado sean capaces de representar y gestionar el “interés público”. La “segunda república” tendrá que adoptar una nueva constitución que fortalezca el estado de derecho, en el cual los gastos de las instituciones de soberanía nacional (Justicia, Seguridad Pública, Policía …), los de educación están protegidos con un porcentaje claramente indicado e intocable.

Esto es lo que Costa Rica ha hecho, que, como en la propuesta del Pacto Nacional para la Educación, ha fijado su gasto en educación en al menos el 8% del PIB. Esto ayudará a tener, por ejemplo, un sistema judicial en funcionamiento capaz de escuchar todos los casos de corrupción probada de manera imparcial. La “segunda república” tendrá el coraje de las reformas urgentes que permitirán a las palancas de inversión recaudar capital internacional para la creación de empleos y la modernización del país. Sin esto, la precariedad de este embrión estatal actual nos seguirá exponiendo a todo tipo de aventuras políticas y sociales, incluida la “somalización”.

Ha llegado el momento de ser un país sin muletas internacionales. Incluso después de que el terremoto se cobrara miles de vidas y obtuviera la atención mundial, no se han desembolsado todos los miles de millones prometidos. Por lo tanto, no es esta otra crisis que recibirá fácilmente estos miles de millones. Por lo tanto, era hora de que la “segunda república” completara las promesas del Estado independiente y próspero de 1804. El momento de elegir la mejor dosis en la historia: la visión del constructor Christophe, la apertura de Toussaint, la furia de superar la injusticia social de Dessalines y la abnegación de Petion a Arcahaie. En definitiva, el tiempo de la inteligencia colectiva.

Le Nouvelliste

 

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