Inicio > El pizarrón de Fran > El pizarrón Opinión > Nelson Morán: Venezuela; Una verdadera tragedia

Nelson Morán: Venezuela; Una verdadera tragedia

 

Actualmente nos encontramos viviendo, en Venezuela, una situación nunca imaginada por nadie.

En un país donde la emigración era muy poca, y dónde generalmente la gente venía de otras latitudes a establecerse aquí y echar raíces para hacerse, de verdad, ciudadanos venezolanos, no convertimos en un país de emisores de venezolanos hacía otros lugares; las causas son más que conocidas:

La gravísima crisis que vivimos, donde la intransigencia e intereses grupales parece privar para no encontrar vías de solución a la misma.

Aún así, internamente podemos encontrar salidas, pero para ello se requieren cambios necesarios; veamos:

– No se puede asistir a un diálogo donde la supuesta presidencia sea el protagonista, tenemos suficientes experiencias del uso abusivo del poder del Estado a su favor; aquí se requiere que un tercero imparcial sea el interlocutor válido.

– El objeto del diálogo debe ser solo uno, y esté es el cambio con elecciones.

– Cambiar el CNE, y designar por las vías establecidas, como debe ser, personas con solvencia y credebilidad, que bastante falta hace.

– Respetar la independencia de los poderes, y establecer que nadie debe insultar ni insinuar que orienta u ordena el quehacer de los demás poderes.

– Habilitar a todas las organizaciones políticas, esto incluye las tarjetas de las mismas.

– Liberar a los presos políticos (Civiles y militares).

– Establecer garantías de elecciones libres, democráticas y participativas.

– Impedir el uso y abuso del chantaje y la presión en las instituciones del Estado para tratar de ponerlas al servicio de quienes se “mantienen en la administración del poder”.

– Garantizar un clima de paz.

– Respetar los compromisos contraídos, en todo ámbito, laboral, institucional, político, económico y otros, en espera de elecciones.

Sin las anteriores condiciones, y otras, no es fácil llegar a soluciones que faciliten la normalización del país.

Pero tenemos que esto no es suficiente; también se requiere de la solidaridad externa, y eso no es ningún pecado, y tiene carácter histórico; no se esta hablando de intervención militar ni de invasiones; esos son cosas de cuentos de Lobos y Caperucitas; la cosa es real y requiere soluciones concretas, establecer condiciones de igualdad, sin privilegios del poder. No sé puede permitir que se usen las instituciones del Estado para obtener beneficios a favor, ya que ello manifiesta la asimetría existente hoy.

Podemos citar el uso y abuso de los medios de comunicación, donde quienes “administran el país” constantemente los ponen a su disposición, en un ejemplo de mala administración y con tinte diferente a la democracia, llegando al extremo de establecer una sola línea de opinión e información.

Asimismo tenemos que “el ejecutivo” crea y dispone de planes y programas con carácter proselitista, llegando al uso de la amenaza y el chantaje para otorgar beneficios. Esos son, entre otros, los programas de alimentos y bonos, que ya se convirtieron en derecho de todos los ciudadanos, como sucede siempre. En algunas partes quienes los dirigen meten y sacan beneficiarios a su antojo y conveniencia. Saturan con información parcializada y se autonombran dirigentes únicos.

Muchas veces se apropian de edificaciones para darle fines partidistas; las escuelas son centros de reuniones del partido; se uniforman con símbolos de partido en el trabajo; utilizan a los trabajadores, sin pagarles, para hacer proselitismo partidistas, al uniformarlos con consignas del partido-gobierno; colocan “protectores” y crean organismos paralelos, también cambian leyes o lo pretenden, crean instituciones públicas atropellando la legalidad, modifican normas, se comportan groseramente y se pretenden dueños de la verdad y la credibilidad; utilizan las fuerzas armadas-policiales para protegerse, y no para proteger al ciudadano; intentan asumir el monopolio de la vida en general, hasta en lo más mínimo; mienten o desfiguran la realidad en las informaciones dadas públicamente.

Niegan lo que les da la gana, como la situación de ausencia de alimentos y medicinas, llegando al colmo de enfrentarse y “estimular” con chantaje, presión y falsas ideas, a sus seguidores para que se opongan a lo que en verdad los beneficia, como es el caso que vemos con la Ayuda Humanitaria y la recolección de firmas en su contra. Algo inconcebible.

Ésto refleja, parcialmente, la tragedia que vivimos y debemos terminar.

Para lograrlo y orientarnos, “enrumbarnos” por los caminos de paz y progreso para todos, aún con voces negativas, tenemos que dedicar nuestras energías al trabajo unitario por el cambio de vida, de gobierno, de la realización de elecciones, y seguir construyendo, con visión prospectiva, el país que queremos y soñamos.

 

Te puede interesar

Loading...
Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »