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Pedro Morales: Instituciones universitarias; Decisiones de envergadura constitucional

 

Existen sobradas razones de hecho y derecho para que la gran mayoría de los venezolanos en general y los universitarios en particular, consideremos que el gobierno nacional es el principal culpable de nuestro  “padecimiento complejo humanitario”, y por tanto tildado como “ilegitimo” aunque mantenga una muy discutida legalidad.

No obstante, aunque somos seres humanos y forma parte de la integridad personal las convicciones políticas individuales o partidistas,  principalmente en lo que concierne a las autoridades y representantes de las instituciones democráticas (y entre ellas las universitarias), la virtud cardinal de la prudencia y la sensatez en el plano institucional debe prevalecer hasta el último momento,  principalmente en todas aquellas decisiones de envergadura constitucional donde cada proceder exige una rigurosa  y objetiva documentación: de manera de evitar múltiples implicaciones, repercusiones y contradicciones. Por ende: “La cuestión no se debe limitar a si se reconoce o desconoce políticamente, sino que además de forma obligatoria tenga sustento constitucional”.

Entonces de conformidad al enunciado que precede  y producto de la experiencia personal, se presenta a continuación una información que forma parte del libro (en proceso) acerca de la “realidad económica, social, política y ambiental en general de Venezuela,  y su ineludible interdependencia  multidimensional en lo  geopolítico, geoeconómico,  geocultural y geoestratégico con el resto mundo”.

Morales, P. (12-02-2018). Carta al “Señor Presidente”.  Publicado en intranet de la UNET y medios de comunicación.

“…De parte de los millones de  venezolanos que nos identificamos con el genuino partido pero del trabajo y/o el estudio, y que poseemos el carnet pero de trabajador y/o estudiante… si en fecha reciente decíamos que el salario era insuficiente e indigno y nos encontrábamos con el dilema que “si teníamos para comer no teníamos para la salud o pagar el pasaje”, en la actualidad con los estragos generados por este “conflicto” los que dependemos de una renta fija (porque nuestro trabajo es a dedicación exclusiva) “no tenemos ni para comer, ni para salud, ni para nada”.

Esta situación trágica la padecemos una mayoría importante de venezolanos, pero en particular una institución que es fundamental para el desarrollo de cualquier país, que lamentable y tristemente está en franca agonía…Esta institución a la que me refiero es la Universidad en su conjunto. Importante recordar que ella tiene como misión esencial formar a los profesionales y generar los productos innovadores-tecnológicos que requiere el Estado venezolano.

Pero contradictoriamente la universidad ha sido abandonada a su suerte, se le han negado los recursos requeridos para potenciarse y contribuir a la reactivación del país. Con el agravante que toda su comunidad (estudiantes, obreros, administrativos y docentes) ha sido duramente golpeada, constantemente maltratada y hasta despreciada. Hoy en día sus trabajadores están pasando por un terrible estado de pobreza y miseria que les impide vivir dignamente y cumplir con la misión establecida en la Carta Magna y la Ley de Universidades (y que por el contrario les obliga a emigrar o dedicarse a otro oficio en perjuicio de la misma Universidad y Venezuela). Literalmente hablando no tenemos para cubrir las necesidades mínimas diarias de alimentación, para atender la salud y menos aún para mantener el nivel académico que se requiere para seguir formando a nuestros nobles estudiantes.

Morales, P. (27-02-2018). Comunicado público. Publicado en intranet de la UNET y medios de comunicación.

Disculpen que me exprese en primera persona, pero con el mayor respeto dirijo este comunicado a toda la comunidad universitaria y sociedad en general, no solamente en el rol de docente universitario o presidente del gremio de profesores (APUNET), sino como un venezolano al igual que los más de 30 millones que padecemos los embates de una tragedia nacional, que por más argumentaciones que se presenten y expongan por diferentes sectores afines o antagónicos, no deja de ser insensata y absurda al constatar diariamente que son mayores los estragos que genera en todos los órdenes de la vida, sin que exista la madurez, cordura y la comprensión emocional para realmente neutralizar y revertir los daños directos, colaterales y con características de irreversibilidad que se están infringiendo en las propias raíces morales y éticas de la sociedad venezolana.

Desde nuestra responsabilidad es muy doloroso no poder dar una respuesta efectiva y tranquilizadora, cuando aún en la misma situación crítica o de supervivencia que en lo particular se está viviendo, cientos de personas y no solo de la universidad se acercan o se comunican por algún medio para compartir sus angustias y exponer sus inquietudes, expectativas o preocupaciones acerca de los sueldos que no alcanzan para nada, de las coberturas de salud que son insuficientes pero también impagables, de la continuidad del semestre para graduarse pronto, de la situación del país, el desenlace final, de la actuación de gremial federativa, etc.

Corresponde enaltecer en principio la solidaridad mostrada por familiares, compañeros, amigos, y en particular a la Asamblea de Profesores del 20-02-2018 por la sabias decisiones que tuvieron en apoyar las propuestas presentadas por directiva de APUNET (esperamos sean también consideradas y aprobadas por los demás representantes gremiales y universitarios), pero en concreto agradezco la preocupación y la recomendación de no tomar la decisión de iniciar una “huelga de hambre” este lunes 26-02-2018.

Sin embargo muy responsablemente debo decirles que en un escenario donde no tenemos nada o hemos estado perdiendo todo, lo menos que debemos hacer por una parte es reconocer y oficializar ante nosotros mismos, el país y el mundo entero que en lo personal, familiar y como nación venezolana estamos en una situación de hambre, y no solamente carencia de nutrientes básicos para la sustentar la vida biológica, sino de todo aquello que favorece una vida integral y digna.

Es decir, tenemos hambre de buena salud, hambre de salarios con poder adquisitivo, hambre de presupuestos justos para la operatividad académica-administrativa y fortalecimiento de la infraestructura universitaria y del país, hambre de seguridad, hambre de querer quedarse en nuestro país pero ser prácticamente expulsados….hambre de tener una buena vida pero producto de nuestro trabajo y estudio decente….sin que nadie nos regale nada, etc.

Entonces es urgente y necesario que partiendo de la misma universidad con sus representantes genuinos y la comunidad a quien representan, afinquemos, canalicemos y concentremos todos los esfuerzos con el propósito de orientar la discusión, los requerimientos, los planteamientos y las propuestas en el camino de solventar los graves problemas en lo económico y social que padece la población venezolana.

Morales, P. (24-04-2018). Comunicación a Senador. Delivered 14-05-2018

Por favor discúlpeme pero permítame presentarle el siguiente planteamiento en relación a la “emergencia compleja humanitaria” que arraiga y se expande en Venezuela:

La crítica situación que padecemos en Venezuela debido a una gestión de gobierno contradictoria y alejada del proceder pragmático, dejó de ser contingencia para transformarse en una cuestión de supervivencia, producto del afianzamiento sostenido y sistemático de la emergencia compleja nacional, con afectación directa en la dimensión humana, particularmente a lo que refiere a la destrucción o ruptura del sistema de salud y a la persistencia del poder adquisitivo negativo. En síntesis, es un hecho público y notorio el estado de quiebra, descapitalización patrimonial y pobreza crítica en que se encuentra el venezolano.

Existen sobrados indicios ciertos y comprobados, que Venezuela se encuentra inmersa en una irrefutable “emergencia compleja” y sufre además los rigores de una “guerra” originada en esencia por la implantación e implementación de un modelo contradictorio y absurdo de gestión gubernamental nacional, que incluso ha sido así oficializada y catalogada por ellos mismos como “económica” a través de su política comunicacional. Muestra de ello el desabastecimiento de alimentos (casi el 100%), de medicinas e insumos médicos (superan el 90%) que agravaban los niveles críticos en desnutrición y casos de fatalidad humana por falta de atención médica calificada y colapso del sistema de salud nacional. Con el agravante de la masiva emigración a otros países de jóvenes talentosos y personal formado-capacitado.

Estamos conscientes de la imperiosa necesidad que de inmediato se ejecuten un conjunto pragmático de políticas integrales y acertadas para solventar los graves desequilibrios estructurales que padecemos absolutamente todos los venezolanos en múltiples aspectos: entre ellos el económico y el ético-moral. En tal sentido, de manera muy respetuosa se le hace llegar algunas proposiciones complementarias que pudieran incorporarse al plan humanitario a favor de Venezuela que usted viene adelantando.

I-Todo lo anterior suponen las causales esenciales para activar la “Ayuda Humanitaria Internacional”, así establecidas de acuerdo al Derecho Humanitario, y calificada particularmente en la normativa respectiva vigente de la ONU tal el caso de la Resolución 46/182. Por consiguiente, se exhorta que se concreten y agilicen las diligencias necesarias para permitir y facilitar que toda la población venezolana sea atendida en tal situación de extrema y vital urgencia.

II-Sin condicionantes y sin distingo de cualquier tipo dar acceso a los respectivos planes de alimentación, salud y cualquier otro beneficio de tipo social a todo venezolano que lo requiera.

III-Es fundamental transferir poder adquisitivo a todos los trabajadores decentes en función de una oferta y distribución libre de bienes y servicios, una liberación del dinero en efectivo y ajuste salarial real tal igual al nivel que existía en diciembre 2007 (de manera de reactivar la demanda efectiva). A tal efecto se dispone de una propuesta metodológica relacionada con la “Estructura Salarial, Beneficios y otros Aspectos Laborales”, teniendo como marco de referencia la realidad venezolana en cuanto a lo económico, social y político.

IV-Es de menester trascendencia propiciar la esencial integración entre el sector público, empresarial y universitario a favor del verdadero bienestar duradero. Pero para ello se debe Iniciar de inmediato la ejecución de un Plan Integral de Reconstrucción o Reactivación Universitaria (PIRU), donde es básico la inversión de capital e infraestructura en todas las Universidades, que complemente el justo y necesario presupuesto para gastos de funcionamiento y beneficios laborales (salarios entre otros) indexados: en pro de la formación integral de nuestros estudiantes y en beneficio de la sociedad a la cual nos debemos. En concreto (según estimaciones previas) se requieren invertir más de 2 mil millones de dólares en la ampliación, recuperación y potenciación de la infraestructura universitaria.

V-Igualmente se debe seguir insistiendo en la realización de elecciones para Presidente de la República Bolivariana de Venezuela donde existan condiciones mínimas, para que con el tiempo debido cualquier venezolano (que cumpla con los requisitos establecidos en la Constitución) pueda participar como candidato y/o elector: porque ese empeño de pasar por encima de todos al imponer una ideología especifica en verdad no es compartida por la mayoría de los venezolanos…

VI-Básico internalizar los procesos de pensamiento y el accionar consciente e intencionado en el sentido que revertir la situación de quiebra, descapitalización, pobreza y miseria agravada que padece la sociedad venezolana, depende primariamente de una confianza renovada y la reducción de los altos grados de incertidumbre y conflictividad, que esté respaldada por la aplicación de una política económica integral, coherente, sensata, pragmática y disciplinada.

VII-Urgente y necesario que afinquemos, canalicemos y concentremos todos los esfuerzos con el propósito de orientar la discusión, los requerimientos, los planteamientos y las propuestas en el camino de solventar los graves problemas en lo económico y social que padecemos…

Morales, P. (02-05-2018). Planteamientos a la comunidad universitaria y sociedad  general. Publicado en intranet de la UNET y medios de comunicación.

Ya basta de malos tratos y desconsideraciones con los trabajadores en general pero en particular con los docentes universitarios que el único pecado o crimen que cometemos es tener una vocación de servicio en ayudar a formar los profesionales que tanto necesita el país. No nos la calamos más. Desde este momento por lo menos Pedro Morales venezolano, economista y representante del gremio docente (APUNET) se declara en absoluta rebeldía y no acepta ni tolera más atropellos, humillaciones y maltratos de nadie.

Iniciamos una cruzada por las Universidades del país para en principio hacer un llamado a todos mis colegas presidentes de asociaciones de profesores y a todos los docentes universitarios para fijar una posición única, sin vacilación y sin elementos distractores, pero no solamente para exigir que realmente liberen nuestro dinero que lo tienen secuestrado en los bancos, que los productos de primera necesidad aparezcan en todos los establecimientos y por tanto disponer de un salario con poder adquisitivo pertinente (que en este momento se tendría que ubicar al menos en los 70 millones para un profesor titular, de 20 millones el salario mínimo o una cobertura de HCM de 600 millones por ejemplo), sino lo más importante que nos regresen a nuestra querida Venezuela en función de un plan de reconstrucción y reactivación de la economía nacional, partiendo del fortalecimiento de la Universidad, la activación de la ayuda humanitaria y unas elecciones realmente democráticas.

Hoy más que nunca ratificamos el apego irrenunciable a nuestra Carta Magna aún vigente, por lo que tenemos el deber y el derecho de exigir que se respete efectivamente (artículo 333), y por lo tanto se desconoce (artículo 350) de manera categórica no solamente al régimen gubernamental nacional que es el principal responsable de la tragedia, catástrofe o emergencia compleja humanitaria que estamos padeciendo principalmente los venezolanos decentes, sino también de todas aquellas personas naturales o jurídicas que ocupan cargos de dirigencia o que se autonombran líderes de un sector u otro, pero que en definitiva asumen una postura idéntica al régimen al decidir y actuar en contra de los propios intereses de las instituciones, empresas y por ende de sus trabajadores.

Desconocemos a un gobierno nacional que a través de su política económica insensata, contradictoria y absurda nos llevó a la quiebra, descapitalización y en definitiva a la pobreza y miseria a todos los venezolanos.

Desconocemos y denunciamos a los actores políticos por empeñarse en realizar unas elecciones presidenciales que no garantizan para nada los principios democráticos esenciales.

Desconocemos y denunciamos a los actores económicos y políticos que se han convertido en cómplices del gobierno nacional para romper con la estabilidad y tranquilidad del pueblo venezolano, al jugar inescrupulosamente con la especulación no solamente de los precios de los productos básicos para la vida sino también al promover el aumento explosivo de la inflación y la devaluación con respecto al peso colombiano y por ende al dólar.

Morales, P. (04-05-2018). Comunicación a la Junta Directiva de FAPUV.  Publicado en intranet de la UNET.

“…Ante la trágica “Emergencia Compleja Humanitaria” que nos destruye como individuos y como nación…de mi parte se reitera de forma absoluta con esta comunicación, que el país entero, la universidad en su conjunto y en particular nuestros colegas profesores, están esperando otro nivel de discurso y accionar gremial e institucional que sea congruente con la terrible realidad que padecemos, y además que guarden plena concordancia con la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la Ley de Universidades y los estatutos de FAPUV y sus asociaciones… el país lo estamos perdiendo y en concreto nosotros los universitarios hemos sido vulnerados y violentados en flagrancia evidente por parte del gobierno nacional en nuestros derechos más esenciales como es la cobertura del HCM o no ser remunerados con una estructura salarial indexada y pertinente a la actual situación de poder adquisitivo negativo…”.

Morales, P. (04-02-2019). Comunicación al Consejo Universitario de la UNET: decisiones de la Asamblea Nacional. Publicado en: https://bit.ly/2Sv21aP

En el momento histórico por el cual transita nuestra querida Venezuela, resultan aún más vigentes, oportunos y pertinentes los postulados teleológicos establecidos en la Carta Magna y en la Ley de Universidades de Venezuela, cuando le otorgan a la Institución Universitaria, como “comunidad de intereses espirituales” en la búsqueda incesante de la “verdad y afianzar los valores trascendentales”, la misión rectora e irrenunciable de “colaborar en la orientación de la vida del país mediante su contribución doctrinaria en el esclarecimiento de los problemas nacionales”.

Consiguiente, según el artículo 2 de la Ley de Universidades, la sociedad venezolana requiere de la Universidad que aporte un valor agregado superlativo de rango constitucional e institucional para encontrar una solución efectiva al “padecimiento complejo humanitario” de los venezolanos, y neutralizar la “conflictividad política irracional” que contribuye en particular a empeorar con fuerza la dimensión humana de la familia  venezolana. Por ello,  independientemente de las circunstancias adversas, emergencia compleja o gestión  “ilegitima” del régimen de gobierno, la actuación debe estar dentro del “Estado Constitucional de Derecho” y a favor de preservar el “Orden Constitucional”.

A tenor de lo anterior, en una situación como la actual caracterizada por una alta polarización política y agravada confrontación a todo nivel, se exige que quienes dirigen las Instituciones en general y las Universitarias en particular, al tomar  decisiones de envergadura y posturas institucionales en  función del artículo 233 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela,  procedan en el ámbito legal a objetivamente documentar y sustentar sin ambigüedades,  interpretaciones o conveniencias políticas, si en verdad existe una ausencia absoluta del primer mandatario nacional de acuerdo a los enunciados taxativos que así lo estipulan. Porque si se carece de esta exigida certificación “el remedio sería peor que la enfermedad” y se trataría de corregir  “el desorden con más desorden acarreando mayor desorden”, y esa no es la misión rectora de la Universidad.

Con el mayor respeto, pero una de las razones además del factor  salud que me obligaron a separarme definitivamente del honorable cargo de presidente de la APUNET, fue el no comprometer al gremio profesoral ni a la UNET con mis opiniones y proposiciones en el área de la economía política, porque cada quien como persona natural tiene el pleno derecho de asumir posiciones políticas de acuerdo a sus convicciones o urgencias particulares, pero las Instituciones que por naturaleza se caracterizan por ser orientadoras, imparciales, neutrales, equitativas, justas, etc.;  deben perdurar en el tiempo y nunca deben ser sometidas a decisiones ni actuaciones políticas de un grupo de personas por muy mayoritarias que estas sean, y menos aún sin carecen de sustentación y documentación legal-constitucional. Nunca olvidar que  “las personas pasan y las instituciones quedan, nada puede hacerse sin las personas, pero nada subiste sin las instituciones”.

Una cuestión trágica muy cierta es que más del 95% de los venezolanos estamos en una condición infrahumana; en consecuencia angustiados, desesperados, obstinados y realmente ansiosos por erradicar definitivamente el “modelo de gestión gubernamental nacional” de hambre y miseria, pero esta terrible realidad no quiere decir que nos vayamos al abismo como “cobayas” o  “conejillos de indias”, cuando por si sola está  desgastada y aniquilada esa forma insensata y absurda de gobernar (donde todo lo ha destruido)…es insustentable y ya no lo soporta  nadie.

Le pido a Dios que nos ilumine el camino a todos para encontrar una solución pacífica y armónica, de forma que nuestro gran país encuentre la mejor solución lo más pronto posible;  pero que lamentablemente  no será nada fácil si se escoge una camino diferente al del dialogo, la rectificación y la concertación…

pmoral@unet.edu.ve

@tipsaldia

 

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