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La otra guerra silenciosa que se libra en Caracas por la ayuda humanitaria

 

No se trata solo del camión cisterna y el contenedor que bloquean el puente Las Tienditas de Cúcuta. No son nada más las palabras de Maduro señalando que no entrará al país la ayuda humanitaria. El clima de tensión aumenta. La guerra ya comenzó. En Caracas pasa algo.

Por Juan Carlos Zapata

Nicolás Maduro le dice a RusiaHoy que no va haber guerra en Venezuela. Pero se prepara para ella. Maduro también afirma que no va a haber intervención militar. Y también se prepara para ella. Maduro dice que la ayuda humanitaria no entrará al país. Pero afirma que tras la ayuda humanitaria lo que hay es una operación encubierta. Porque los Estados Unidos no ayudan a nadie, y que solo entregan muerte y bombas.

La verdad es que la guerra por la ayuda humanitaria ya comenzó. En Caracas. En Cúcuta. Desde Washington, John Bolton le dice a Maduro que se aparte. Y Juan Guaidó reclama por enésima vez que la Fuerza Armada deje entrar la ayuda humanitaria. Y el régimen responde bloqueando el puente Las Tienditas. El puente que construyeron Maduro y Juan Manuel Santos, y que no ha sido inaugurado.

La verdad es que la guerra por la ayuda humanitaria ya comenzó. En Caracas. En Cúcuta. Desde Washington, John Bolton le dice a Maduro que se aparte. Y Juan Guaidó reclama por enésima vez que la Fuerza Armada deje entrar la ayuda monetaria. Y el régimen responde bloqueando el puente Las Tienditas. El puente que construyeron Maduro y Juan Manuel Santos, y que no ha sido inaugurado. En Caracas también hay toda una operación. Porque la ayuda humanitaria se observa como un plan definitivo que puede provocar el cambio en Venezuela.

En Caracas también hay toda una operación. Porque la ayuda humanitaria se observa como un plan definitivo que puede provocar el cambio en Venezuela. Así, la empresa privada, en silencio, se ha volcado, con entusiasmo, a prestarle apoyo a los emisarios de Guaidó. Pero el gobierno de Maduro hace lo mismo. De modo que se ha desencadenado una disputa. Hay empresarios dispuestos a tomar el riesgo con Guaidó, convencidos de que vendrá el cambio, y entonces no habrá retaliaciones.

Sin embargo, el Gobierno no se queda de manos atadas y presiona también por su lado, y solicita respaldo para que no se interrumpa el programa de los Claps. Es que el Gobierno se queda sin comida, y merma, además, el apoyo logístico. Y esto es precisamente lo que la empresa le ofrece a Guaidó. Logística. Y productos. Para el Gobierno es cuestión de vida o muerte. No garantizar las bolsas Claps es tomar un riesgo y costo demasiado alto. Guaidó quiere entrar en los barrios. Y la logística de distribución la tiene la empresa privada. Hacia acá dirige el objetivo, el otro objetivo.

Este martes decíamos en KonZapata que era múltiple la operación de la ayuda humanitaria. Que persigue múltiples objetivos. Y es la política clave de Guaidó en esta fase. Así, anotamos estos 10 puntos:

“1-Atender las necesidades de los enfermos más vulnerables. Unos 300.000, ha dicho Guaidó.

2-Colocar en una disyuntiva a la Fuerza Armada. ¿Dejará pasar la ayuda humanitaria?

3-Mantener al pueblo movilizado.

4-Generar la crisis que puede ser definitiva.

5-Involucrar a la mayor cantidad de factores internacionales, países, instituciones, oenegés y empresas.

6-Lograr un acompañamiento internacional que hasta ahora es una incógnita.

7-Mostrar que Juan Guaidó gobierna, tiene palabra, genera confianza, tiene credibilidad y la comunidad internacional lo respalda con hechos concretos.

8-La ayuda humanitaria pasaría a competir de manera directa con los Claps de Maduro, pero gratis y sin distinción partidista ni control político.

9-Por ello el discurso continuado de Guaidó respecto a la ayuda humanitaria. Por ello la insistencia y los plazos. La operación, en verdad, se viene diseñando de esa manera desde hace más de medio año.

10-¿Qué tanto defenderá el pueblo la operación. ¿Hasta qué punto la combatirá Maduro? ¿Desencadenará la violencia”.

Ya esto comenzó. Ya esto está en marcha. Y es una especie de combate. De guerra, mejor dicho. Los ministros Wilmar Castro Soteldo, William Contreras y Tareck El Aissami, son los encargados por parte del gobierno de Maduro de llevar adelante los contactos y las negociaciones con los empresarios.

Los funcionarios saben qué producen, y con qué logística cuenta cada quien, cada empresa, y saben a dónde tocar, y dónde presionar. Lo que hará cada empresa está por decidirse en las próximas horas.

Lo cierto es que la operación de la ayuda humanitaria lleva meses diseñándose. Y es tal como se adelantaba en reuniones privadas. Un centro logístico en Cúcuta, un centro logístico en la frontera con Brasil, y otro centro logístico en una isla del Caribe, que fue lo que anunció Juan Guaidó. Nunca antes una operación había sido tan compleja, ni el paro petrolero de 2002 lo fue.

En esta hay muchos factores en juego. Y de alto riesgo. Son factores en pugna, en guerra. Y de allí deriva la tensión. De lo que pueda ocurrir. De lo que pueda hacer la Fuerza Armada de Venezuela. De lo que puedan hacer los grupos irregulares que operan en la frontera. De lo que puedan hacer las organizaciones, Caritas, Cruz Roja, oenegés, que quieren involucrarse en la asistencia y distribución. Hasta dónde empujarán los gobiernos de Colombia y los Estados Unidos. Qué harán los grupos que acompañarán la operación. Cómo responderá el pueblo. Cómo se movilizará el pueblo, que ya se moviliza, según reportes desde la frontera. Y es que hay gente que ya se acerca por lo menos a curiosear, pese a que se ha informado que la ayuda no se entregará en la frontera.

En la frontera hay una dinámica. Y en Caracas hay otra.

 

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