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Luis Manuel Aguana: La trampa de la Ley del Estatuto que rige la Transición

 

Dice la conseja popular “vísteme lento que voy de prisa”, tratando de significar que las cosas importantes para que salgan bien no se pueden abordar precipitadamente, por mas apurado que uno se encuentre. Ayer los Diputados de la Asamblea Nacional despacharon en una sola sesión el “Proyecto de Ley del Estatuto que rige la transición a la democracia para restablecer la vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela” (ver noticia en como si se tratara de algo trivial, siendo absolutamente complejo, y realizado con la intención de sacar del camino a la Soberanía Popular (ver documento completo del Proyecto de Ley del Estatuto aprobado en https://drive.google.com/file/d/1UOUsI69Rv01ln1n6-d_PrAICxpgvwCKf/view?usp=sharing.

A primera vista luce como obvio que es necesaria una ley que rija el proceso de transición que sabemos que ya tenemos encima. Pero el problema es cómo se aborde, ya que de su delicado equilibrio dependerá si salimos o no verdaderamente de la peor peste que le ha tocado vivir a Venezuela en toda su vida como Nación. No voy a repetir aquí la denuncia que ya he realizado en la nota anterior en relación al “Acuerdo sobre la declaratoria de usurpación de la Presidencia de la República por parte de Nicolás Maduro Moros y el restablecimiento de la vigencia de la Constitución”, aprobado el 15 de Enero (ver El 333 soy yo, en https://ticsddhh.blogspot.com/2019/01/el-333-soy-yo.html) pero creo, después de leer lo aprobado en la Asamblea Nacional, que este Proyecto de ley no es más que una trampa, versión corregida y aumentada de ese Acuerdo del 15 de Enero de 2019.

Aun cuando se haya avanzado un camino “empujado” para resolver la crisis política venezolana, si se llegado hasta aquí no ha sido precisamente por las grandes estrategias de la oposición oficial o la inteligencia de sus dirigentes, sino por la grandiosa presión realizada por el soberano pueblo de Venezuela por resolver una crisis monumental que no nos deja vivir. Y digo “empujado” porque primero fue la presión popular para que dieran la autorización para enjuiciar a Maduro y declararse el Vacío de Poder constitucional, luego para que Juan Guaidó entendiera que debía asumir la responsabilidad como Presidente Encargado desde el 10 de Enero, porque ya todo el planeta le había dado su respaldo, y ahora porque los partidos de esa Asamblea entiendan que no pueden ensuciar el plato de donde comen al tratar de no soltar el control para que esa transición fluya sin problemas. Tratare de explicar mejor esto.

La primera pregunta que debemos hacernos aquí es ¿se requiere una ley de transición para que se vaya el régimen, o se requiere una ley de transición para CUANDO se vaya el régimen? Nótese aquí la enorme diferencia entre ambos postulados porque de allí se derivan dos leyes completamente diferentes. Esto es ¿se plantea una ley con Maduro adentro o sin Maduro adentro? Todo parece indicar que la ley que se aprobó ayer en primera discusión es una ley con Maduro adentro de Miraflores. Y ESO ES INACEPTABLE, y menos aun con el apoyo unánime del mundo civilizado a la Presidencia Encargada de Juan Guaidó, comenzando por el respaldo de los Estados Unidos y la decidida actitud de su Presidente de desalojar a los comunistas.

Si la ley asume de entrada que Maduro ejerce funciones de usurpador y sigue en Miraflores a contravía de toda lógica y legislación posible, entonces es clara la presencia de artículos como el 18 que promueven incentivos para que funcionarios civiles y militares “se pasen de bando”, un sistema de “justicia transicional” y toda esa basura que implica tener medio gobierno de Maduro en la transición, dictando amnistías inaceptables para un pueblo con sed de justicia. La oposición oficial de la Asamblea Nacional debe acabar de entender que Juan Guaidó ES EL PRESIDENTE ENCARGADO CONSTITUCIONAL DE VENEZUELA, que lo único que le falta es tener en el país el poder de fuego necesario para desalojar al delincuente de Miraflores y de Fuerte Tiuna. No tengo necesidad de describir aquí que lo puede tener en el momento que le de la gana. Y mientras tanto desojan la margarita, los delincuentes armados están secuestrando niños, asesinando y encarcelando personas al punto que en este solo mes hay el mismo número de muertos que en todo el año 2014 (ver BBC Mundo .

¿Y entonces? ¿Por qué debemos tener una ley de transición que suponga que Maduro y sus funcionarios estén en el país? ¡Desalójenlos! Ahora si pueden proceder. Guaidó ya tiene el apoyo suficiente de una fuerza multinacional combinada para hacerlo. Ya Maduro es un problema militar-policial. Pero no, quieren una ley para negociar con Maduro. ¿Por qué? Veamos, porque lo peor no es eso.

El deseo de las principales fuerzas políticas de la Asamblea Nacional es apoderarse políticamente del proceso de transición, dejando a Juan Guaidó como un instrumento desechable para esos fines. No es de su interés permitir que el joven Guaidó conduzca el proceso el tiempo que sea necesario sino que solo dure los 30 días que dice el Artículo 233, sin importar que Maduro SE QUEDE para negociar su salida, para luego conformar un Gobierno Provisional que por ningún lado está establecido en la constitución, a sabiendas que es imposible realizar unas elecciones en el lapso estipulado. Es por eso que hablan de un “itinerario” que “libera” y posteriormente conforma un “Gobierno provisional” para luego celebrar elecciones libres (ver Artículos 2 y 26).

Pero el Artículo 233 constitucional es clarísimo. Quien conduce ese proceso hasta las nuevas  elecciones es el Presidente de la Asamblea Nacional devenido en Presidente Encargado de la Republica. Lo que pasa es que no quieren que sea Juan Guaidó, a quien el pueblo venezolano con su presión monumental invistió como Presidente el 23 de Enero. ¿Y porque no quieren? Porque les salió un outsider que ahora está, sin que ellos lo hayan planeado, en todas las planas de todos los periódicos del mundo por obra y gracia del pueblo venezolano. Se les creó un problema político que ahora están tratando de controlar y no hayan como hacer sino violando la Constitución que dicen defender, secuestrando el Artículo 333.

Pero como indique en mi pasada nota los venezolanos somos el 333. ¡El 333 soy yo! Si Juan Guaidó no puede técnicamente convocar un proceso electoral con todas las garantías en esos 30 días porque lo tendría que hacer con las estructuras trampeadas del régimen, entonces debe convocar a un proceso de Consulta Popular para preguntarle al pueblo venezolano si le concede o no el tiempo que requiera para rehacer el sistema electoral, tal y como lo estableció la Sala Electoral del TSJ legitimo en su histórica sentencia del 13 de Junio de 2018, que establece un Sistema Manual de Votación con depuración profunda del Registro Electoral y el nombramiento limpio de los Rectores del Consejo Nacional Electoral. Es el soberano Pueblo de Venezuela el que debe decidir si Juan Guaidó se queda o no, no la Asamblea Nacional. Nosotros decidimos.

Todo lo anterior sin contar que el pueblo le conceda en esa misma consulta el tiempo para aplicar las medidas necesarias en materia económica, social y humanitaria requeridas, asegurando la estabilidad política del país, para realizar esas elecciones en paz y seguridad. Creo que eso nos convendría a todos. De allí que el Secretario General de la OEA, Luis Almagro les advirtiera a los partidos en entrevista realizada por Fernando del Rincón que respetaran la constitución en ese proceso, dejando a Guaidó como Presidente (ver Entrevista a Luis Almagro y Julio Borges en Conclusiones CNN 30 de Enero 2019

: “Nos extraña muchísimo y seria un despropósito jurídico ir por otro camino al respecto” indicó Almagro dando pleno respaldo a que Juan Guaidó conduzca el proceso hasta las elecciones de un nuevo Presidente.

Entonces, una Ley de Transición que se realice una vez que Nicolás Maduro este congelándose con Cilia Flores en Rusia, sería sustancialmente diferente a una ley donde se contemple que negociamos con el todavía en Venezuela, que es lo que está planteado en lo que aprobaron. Eso que aprobaron ayer es una trampa montada al pueblo venezolano para tergiversar su decisión del 23E. Si se respeta como debe respetarse la Constitución de 1999, esa transición la debe llevar a cabo, quiéranlo o no los partidos de la Asamblea Nacional, quien el pueblo de Venezuela decidió constitucionalmente que la llevara a cabo el 23 de Enero de 2019. Después ellos que se maten para acceder al gobierno, porque esa es su prerrogativa constitucional, pero que lo hagan compitiendo limpiamente y con todas las garantías en unas elecciones que convoque Juan Guaidó, Presidente Encargado de la República Bolivariana de Venezuela.

Termino con las palabras de Almagro al final de esa entrevista: “…y el pueblo definitivamente es la legitimidad más alta que podamos tener en la política. Y esperamos nosotros que ese pueblo prevalezca para lograr las soluciones institucionales que Venezuela necesita. Es ese pueblo que tiene más poder que el que la gente puede pensar…” “…es el pueblo el soberano, es el pueblo el que va a recuperar la democracia en Venezuela, es el pueblo el que va a desbordar las instituciones que todavía no se han adaptado al sistema democrático, es el pueblo el que va a buscar las soluciones a la crisis humanitaria, es el pueblo el que va a responder para que haya unas elecciones libres y transparentes. Es ese pueblo venezolano que nunca se ha doblegado y con el cual todos tenemos que ser consecuentes. Todos tenemos que mantener el compromiso de respaldarlo en todas las ocasiones…” Almagro lo tiene clarísimo, ¡es el pueblo quien decide! Ya es hora que esa Ley de Transición se corresponda con la decisión que el pueblo debe tomar…

Blog: http://ticsddhh.blogspot.com/

luismanuel.aguana@gmail.com

@laguana

 

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