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Enrique Contreras Ramírez: Entre pirañas y rémoras no puede haber transición

 

Solamente una constituyente originaria, nos puede conducir a buscar una salida, para reconstruir con dignidad el país, donde no intervenga el gansterismo político de la llamada derecha y de la llamada izquierda.

En estos tiempos de hermosas tempestades, donde nuestro pueblo toma nuevamente las calles, al igual como lo hiciera ese 23 de Enero de 1958 y en esta oportunidad sin la dirección política del gansterismo organizado en partidos políticos – por lo menos aparentemente-  se comienza hablar de transición, frente a un gobierno que al igual que los anteriores, saquearon la república, asesinaron y masacraron un pueblo en nombre de la democracia, la justicia y la libertad.

Se busca la salida de Maduro, casi “parecido” a lo que sucediera con Carlos Andrés Pérez, para ese entonces también se habló de transición, cuyo  resultado fue el cambio de unos políticos, por otros políticos o de unos ladrones por otros ladrones para mantener la lógica de la dominación, de un sistema que sólo le ha servido al gran capital foráneo y a la clase política más corrompida de toda América Latina. Para ese entonces: ¿Quién pago los muertos?

El gobierno clama por la intervención de Rusia y China y la llamada oposición por la de Estados Unidos, lo que demuestra de qué lado se encuentran los intereses de unos y otros, ellos son los verdaderos apátridas. Esto nos lleva a la conclusión que la clase política venezolana esta de rodillas frente al imperio del gran capital, donde los intereses del país, que son los intereses de todos los venezolanos brillan por su ausencia, en el gran circo que las clases dominantes han montado en Venezuela.

En estos escenarios –en mi humilde opinión- es donde hay que situar la peligrosa crisis que hoy vive Venezuela, es una crisis que abarca todos los planos de la vida en sociedad, pues en ella no puede sobrevivir la población, porque  las iniciativas creadoras son inútiles y declaradas subversivas y por lo tanto apabulladas en nombre de la libertad, la democracia y la “autoridad” de eso que llaman “Estado”. Ese “Estado” impone la hegemonía, exclusión, amenaza, chantaje, represión, asesinato, intolerancia, culto a la personalidad, autocracia, dictaduras, ejercicio y abuso del poder.

Para los entendidos no es un secreto, que el mundo está atado, entrampado, en medio de dos modelos económicos-sociales (capitalismo y socialismo), modelos cuyas prácticas impulsan el modelo globalizador y para imponer el mismo han asesinado cualquier idea para el albedrío de los pueblos, por la ambición de sus clases dirigentes y los niveles de corrupción que han desarrollado.

La llamada solidaridad internacional, de rusos y chinos hacia el gobierno de Maduro, se encuentra centrada en el Arco Minero. Igualmente la solidaridad internacional de estados Unidos hacia la oposición. Son intereses bien definidos, es la lucha por la posesión del poder, por nuestros recursos naturales, y donde hay que repetirlo hasta la saciedad, ellos son los que dirigen y conducen éste gran circo, donde la gran víctima es el pueblo venezolano.

Se convoca al diálogo, diálogo para montar la gran tramoya, dialogo para la traición y el engaño, para el reacomodo, para el reparto, para la entrega de nuestros recursos, diálogo para los acuerdos y la negociación y ya esto representa una práctica política que huele a excremento del diablo.

Entonces podríamos indicar de qué tipo de transición hablamos: ¿de las de ayer? O le buscamos, como pueblo, un camino diferente que nos pueda conducir por el camino de la libertad.

La constituyente originaria

En Venezuela hay un gobierno y una oposición que están subestimando la capacidad de aguante de la población, olvidando que nuestra historia ha dado grandes lecciones que han colocado a cada quien en su sitio en medio de traiciones y victorias.

Hoy muchos venezolanos, creemos que es el tiempo de impulsar la Constituyente Originaria, en necesaria, fundamental para buscarle un camino propio a Venezuela, camino que debe dirigir la población desde abajo, para impedir que las pirañas y las rémoras que hasta el momento han sometido y han estado en el gobierno DE AYER Y HOY puedan capturarla y convertirla en una Constituyente Derivada del poder constituido.

No hay que olvidar, tal y como lo hemos venido afirmando, que los procesos de cambio, de transformación, de revoluciones auténticas y verdaderas en las utopías de los pueblos, representan necesariamente un proceso de construcción que hacen las patrias en colectivo y no los partidos, ni las vanguardias, ni los gobiernos, es hacer caminos, es reconocernos en términos de igualdad entre los seres humanos, es cooperación y al mismo tiempo, compartir sacrificios y muchos esfuerzos, es perseguir y recorrer caminos hasta encontrar objetivos comunes donde se aspire a un mañana mejor.

Llego la hora de convocar a los sectores patrióticos, nacionalistas, revolucionarios y a los verdaderos demócratas, donde quiera que se encuentren, para unir esfuerzos y junto a nuestro pueblo lograr que la Constituyente Originaria, sea la salida en aras de buscar el camino para la construcción de una sociedad distinta a las que hemos conocida, donde se ennoblezca, se honre y se glorifique la vida en comunión.

 

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