Inicio > El pizarrón Opinión > Rafael del Naranco: Palabras sobre la libertad

Rafael del Naranco: Palabras sobre la libertad

 

La actual situación de Venezuela nos obliga hacer unas cortas reflexiones basadas en la libertad.  Son una pequeñas gotas sobre el desavenir nacional tan confundido estos días.

El ser humano podrá tener enormes necesidades,  y aún así, una sola  de ellas le levanta del fango de la ignominia: el libre albedrío. Sin ese don, el caminar sobre la tierra será indeciso, temeroso, recubierto de tinieblas, miedos y angustias. La historia de la humanidad es el relato de la libertad del hombre,  y en esa lucha perenne se mantiene erguida.

En la mesa de la escritura, para no olvidarnos  de ser testigos de un tiempo fuliginoso, están siempre presentes los escritos del jesuita Mariana y el sacerdote  Boucher; los dos coinciden en la veracidad: los hombres son libres por naturaleza, mientras alertan de que un pueblo no debe, ni puede jamás, despojarse voluntariamente de sus derechos para entregárselos a un individuo.

Lo expresaba a  cuenta de una sufrida experiencia en campos de ahogo y fabricas tétricas durante años en su Rumania natal,  Herta Müller en unas palabras meritorias: “La ilusión es algo muy distinto a la utopía”.

Y así, en ciertas páginas recompensadas con el Premio Nobel de Literatura, o acaso en alguna de sus pocas entrevistas, esa  mujer con silueta hecha de temores, evocaciones tremebundas que nunca se disipan y se agigantan siempre, nos abre a una realidad resistida por ella al conjuro de miles de seres destruidos psíquicamente y subordinados al miedo.

“La fantasía está contra la utopía, al ser muy propensa a los totalitarismos. Tan pronto pretende hacerse realidad, se vuelve rígida. Por fuerza debe restringirse a una sola variante. Y a partir de ahí aplicarle a la realidad aquello que tal vez sobre el papel aún no ha podido ser del todo explicado o resultaba ambivalente. No creo que haya nada peor ni más temerario que la realidad transformada en utopía. ¡Terrible! De ahí las dictaduras”.

Si los ciudadanos,  y con ellos la prensa, radio o televisión es amordazada por una u otra razón, despidámonos  del libre albedrío, pues siempre el mandón de turno tendrá razones sobradas para restringir un medio. Nadie se equivoque: la crítica siempre le produce jaqueca al poder.

En las páginas  “La liberta, solo camino”, Alexis de Toqueville  nos recuerda que la democracia y el socialismo sólo tiene  una cosa en común: la igualdad, pero con una diferencia: la democracia  busca la igualdad en la libertad y el socialismo quiere la igualdad en la privación y en la servidumbre… “pienso que yo habría amado la libertad en todos los tiempos; pero me siento inclinado a adorarla en el tiempo en que vivimos”.

La Venezuela de ahora mismo, enzarzada en una dura crisis política, debería plantearse el valor inconmensurable del libre albedrío  en cada uno de sus ciudadanos, algunos de ellos encarcelados a causa de pensar distinto.

 

Loading...
Compartir
Traducción »