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Qué hace falta para que los militares se sumen al cambio de régimen

 

Solo faltan los militares. Porque la protesta popular ya comenzó. Los cacerolazos ya se escuchan. El rechazo a Maduro, al Gobierno, y a lo que representan; el rechazo al Grupo de los 7, se hace sentir. Solo falta la Fuerza Armada, y Juan Guaidó lo tiene claro. Solo faltan ellos, los militares, pues la Iglesia está del lado de los que quieren cambio, también la comunidad internacional, también la empresa privada, también los periodistas, también el chavismo disidente, también los partidos políticos, también los movimientos sociales, también la sociedad civil, también las familias de los militares.

Por Juan Carlos Zapata/Konzapata

Solo falta la Fuerza Armada, y Guaidó lo expresa de manera rotunda: No quiere que dé un golpe de Estado sino que se sume a la defensa de la democracia y al rescate de la institucionalidad. Guaidó le habla al soldado. Al oficial. Al efectivo de la Guardia Nacional. Guaidó les habla de manera directa puesto que conoce la familia militar. Viene de allí. Y en consecuencia el discurso adecuado.

Solo falta la Fuerza Armada y Guaidó le habla al cuerpo militar, aunque entiende que ya no hay militares de prestigio. Ya no hay líderes allá adentro en los cuarteles, solo jefes, solo jerarquías, y jerarquías cuestionadas en la cadena de mando. Uno de los últimos líderes era Vladimir Padrino López, hoy sostén de Nicolás Maduro, hoy sostén del Gobierno, hoy plegado a los dictámenes de Cuba y Raúl Castro, hoy amo y señor de un poder empaquetado en estructuras de negocios. Padrino López, quien prometió que los militares regresarían de los cuarteles, que dejarían el Gobierno, terminó haciendo lo contrario, para beneficio de Maduro y el Grupo de los 7. Porque Padrino López es uno de los del G-7. Y es el mismo Padrino López hermano de Diosdado Cabello, y hermano de Miguel Rodríguez Torres, preso este en una cárcel del régimen por oponerse a Maduro. Es mismo Padrino López del discurso de 2016 quien dijo que Maduro es el estadista de la paz y la democracia. Es el mismo que le acaba de jurar lealtad.

Con el mensaje a la Fuerza Armada, Guaidó acaba de marcar su propio destino porque el régimen lo interpretará a su forma y manera: llamado a la insurrección, al golpe, al terrorismo, a la violencia. Pero esto ya vale poco. Como la sentencia de este lunes del TSJ declarando que la directiva de la Asamblea Nacional, y por ende Guaidó, no son tales, no existen, están fuera de la ley y la Constitución. Pero Guaidó sabe por qué se arriesga a un mensaje de tal magnitud: Es esta una circunstancia decisiva de la República. Y por tanto, les dice a los militares, hombres y mujeres, que no miren hacia otro lado, que es lo que hasta ahora ha logrado el sistema. Que miren hacia otro lado mientras los jefes roban, se enriquecen. Mientras los jerarcas se llenan de oropeles y poder.

Faltan los militares, que este lunes asomaron en Caracas un episodio de lo que pueden hacer, y en cuanto lo hagan, contarán con la amnistía y paz por vía de ley aprobada por la Asamblea Nacional, y mejor aún, contarán con el reconocimiento, la solidaridad y la gratitud de todo un pueblo, tal como ayer lo manifestaron los vecinos de Cotiza, y tal como ayer lo hicieron los vecinos de al menos 23 puntos de Caracas, que hicieron sonar cacerolas, y que pidieron cambio de Gobierno, cambio de presidente.

Faltan los militares. A quienes Guaidó les ratifica: Hay que sumarse al rescate de la democracia, la que una vez juraste defender. La Ley de Amnistía es para aquellos que defiendan la democracia. “Este es el momento de defender la Constitución pero sobre todo es el momento de defender a tu familia, a su futuro y el honor a que tú formes partes de su vida”. Guaidó lo dice: Y tu familia ya está de este lado. “Solo faltas tú”.

Con el mensaje a la Fuerza Armada, Guaidó acaba de marcar su propio destino porque el régimen lo interpretará a su forma y manera: llamado a la insurrección, al golpe, al terrorismo, a la violencia. Pero esto ya vale poco. Como la sentencia de este lunes del TSJ declarando que la directiva de la Asamblea Nacional, y por ende Guaidó, no son tales, no existen, están fuera de la ley y la Constitución. Pero Guaidó sabe por qué se arriesga a un mensaje de tal magnitud: Es esta una circunstancia decisiva de la República.

Faltan los militares. Falta la Guardia Nacional. En este componente cunde el descontento. Y se afianza la posición de que no paga reprimir ni matar ni torturar. Y es lo que les está diciendo Guaidó. Que apela a la honradez del hombre de uniforme. Al sacrificado hombre de uniforme. A la mujer del uniforme. Al que hoy en los cuarteles, en los puestos fronterizos, en los comandos de barrio o de pueblo, no cuenta con los beneficios que lo dignifiquen; ni con sueldo ni con apresto operacional. Les dice Guaidó. No disparen. No queremos que dispares. No hay que reprimir a una gente que sale a la calle a protestar solo porque no pueden comer, igual que el mismo soldado, como el mismo efectivo de la Guardia Nacional.

Falta la Fuerza Armada, obligada a reivindicarse ante todo un país y ante el mundo. Para que los militares vuelvan a ser dignos. Para que los cadetes vuelvan a pasear por la calles con sus novias, orgullosos de vestir el uniforme. Para que los oficiales no se escondan. Para que quede atrás el desprestigio. El que comenzó con Hugo Chávez, que siguió con Maduro. Esto tiene que terminar, dice Guaidó. Para que no siga ese gobierno corrupto que ha corrompido a la Fuerza Armada y que sigue en el poder porque cuenta con el monopolio de la violencia. “Este es el momento. No hay otro”.

Punto Final con la lista del G-7

Nicolás Maduro Moros

Cilia Flores

Terek El Aissami

Delcy Rodríguez

Jorge Rodríguez

Vladimir Padrino López

Diosdado Cabello

Mikel Moreno

 

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